El 26 de marzo de 1812 la Armada Española de Venezuela destruyó a la primera flota independentista venezolana en una singular batalla naval por el control del río Orinoco.
En Julio de 1811 la mayoría de las provincias venezolanas, entre ellas Caracas, Cumaná y otras, proclamaron la independencia de la “Confederación Americana de Venezuela”, aprovechando que España estaba en plena guerra contra el invasor francés.
Sólo las provincias de Coro, Maracaibo y Guayana se mantuvieron fieles a la Corona. Los independentistas venezolanos atacaron la orilla norte del río Orinoco, que seguía bajo control español, pero fueron derrotados por los realistas en la batalla de Soledad en Septiembre de 1811.

A principios de 1812 los venezolanos prepararon una importante ofensiva para ocupar la orilla sur del Orinoco. Para ello habían formado una flota con 3 bergantines, 1 paquebote y 28 lanchas cañoneras. Al mando de esta flota estaba el Alférez de navío Felipe Estevez. Mientras tropas de caballería e infantería venezolanas asediaban la ciudad realista de Angostura.

Pero el Teniente de fragata Don Francisco de Sales Echevarría, comandante de la fuerza naval española de Venezuela reunió su fuerza, compuesta por 8 goletas, 2 balandras, 6 lanchas cañoneras y 5 embarcaciones menores y zarpó desde Guayana Vieja hasta la ensenada de Sorondo (actual Casacoime) donde supo que se hallaba la flota venezolana con la idea de destruirla y expulsar del Orinoco a los rebeldes.
El 25 de marzo de 1812 los buques españoles sorprendieron a la flota venezolana y abordaron con decisión al paquebote y a dos cañoneras separatistas que se rindieron. La noche se echó encima.

Al alba del 26 se reanudó el combate. Los buques españoles habían logrado acercarse a distancia óptima del enemigo y los artilleros de la Real Armada, más expertos que los rebeldes, hicieron estragos en la flota insurrecta. Muchos buques venezolanos empezaron a arder mientras los fusileros realistas y españoles barrian las cubiertas enemigas.

Sales aprovechó el desconcierto enemigo y ordenó a sus buques mayores, goletas y balandras que mantuvieran el fuego y a los menores, las cañoneras que cruzaran la línea para abordar a los enemigos. Uno tras otro los buques venezolanos se fueron rindiendo.
Al atardecer callaron los cañones. 28 buques venezolanos estaban capturados o hundidos. 30 cañones fueron capturados. Murieron 260 venezolanos y en el bando español sólo hubo 6 muertos.

El Orinoco y la provincia de Guayana se mantendrían fieles a la Corona hasta 1817. Poco después las fuerzas realistas del capitán Domingo Monteverde tomaban Caracas y capturaban a Francisco Miranda, líder de la rebelión, que moriría prisionero en España.
El primer capítulo de la guerra de la independencia venezolana terminó con victoria de España y el eficaz Teniente Francisco de Sales y Echevarría tuvo un gran papel en ello. Moriría en 1823 en Maracaibo como Capitán de fragata realista en combate contra la flota colombiana.