El gobierno socialista, aún en funciones, prosigue con su particular guerra contra la familia del anterior Jefe de Estado Francisco Franco, con un odio y rencor que nos retrotrae a los siniestros tiempos del Frente Popular. A su intención de profanar los restos del Caudillo, se une ahora la de confiscar el Pazo de Meirás, antigua residencia de verano del Generalísimo.

 

Los que ahora quieren arrebatar a la familia Franco el Pazo de Meirás, son los mismos que hace 83 años arrebataron a su anterior propietaria, doña Emilia Pardo Bazán, algo mucho más preciado que un bonito edificio de piedra rodeado de jardines.

 

Un caluroso 11 de agosto de 1936, las turbas del frente popular detenían a un oficial del ejército español y a su hijo, de apenas 19 años.

 

Los detenidos fueron conducidos a la checa de Bellas Artes, una checa “oficial” de los más de 200 centros de terror y aniquilamiento del Madrid frentepopulista, dónde los presos eran sometidos a las torturas más sádicas y crueles.

Fueron allí torturados y asesinados y sus cuerpos inertes, tirados en alguna cuneta. ¿Les suena algo lo de las cunetas? Se trataba del oficial Jaime Quiroga Bazán, primogénito de doña Emilia y el hijo de éste, su nieto Jaime, asesinado en la flor de la juventud.

 

Seguramente, es una opinión personal, doña Emilia Pardo Bazán estaría encantada de que el hombre que acabó con el terror rojo que asesinó a su hijo y a su nieto, disfrutara los veranos en su antiguo pazo.

 

Esta izquierda que rezuma odio y resentimiento, sigue sin “digerir” que la gran tragedia nacional acontecida hace 83 años, que ellos provocaron para acabar con la media España que no pensaba como ellos, la ganó Franco y dio paso a 40 años de paz y prosperidad.