En homenaje a Matías Montero y Rodríguez de Trujillo.

Fue asesinado por la espalda, de cinco balazos, cuando regresaba a su casa después de vender el número 6 de la revista FE. Tenía 20 años y parece ser que fue en represalia por el asalto a la FUE en la Facultad de Medicina, en represalia de una agresión a un militante del SEU el 24 de Enero de 1934.
 
   Fue asesinado en la calle Mendizábal nº 70. Vivía en la calle Marqués de Urquijo, 21, a donde se dirigía. Estudiaba 5º curso de Medicina. Le llegaron a disparar hasta cinco tiros.
 
   Huérfano de padre y madre, vivía con su hermana Ángela, en casa de su abuela materna y sus tías Rosario y Rafaela Rodríguez de Trujillo. Su padre murió en 1918, y su madre el 10 de mayo de 1921, cinco días después de hacer Matías la Primera Comunión. 
El asesino fue el socialista Francisco Tello Tortajada, del grupo Vindicación de Santiago Carrillo, miembro de las Juventudes socialistas y de la FUE. También fue detenido como cómplice Francisco Mellado Menacho.
   José Antonio ante su tumba pronunció el siguiente epitafio:
 
“¡Hermano y camarada Matías Montero y Rodríguez de Trujillo: gracias por tu ejemplo! ¡Que Dios te dé eterno descanso, y a nosotros nos niegue el descanso hasta que sepamos ganar para España la cosecha que siembra tu muerte! Por última vez:
¡Matías Montero y Rodríguez de Trujillo! ¡Presente! ¡Viva España!”.
Durante la Cruzada y por orden de 5 de febrero de 1938, el Ministerio de Educación Nacional, dirigido por Pedro Sainz Rodríguez, declaró festivo en los Centros Docentes de toda España el 9 de febrero de cada año, denominándose Día del Estudiante Caído. La fecha se convirtió en una de las principales de reivindicación de la propia Falange, y siguió celebrándose después de la muerte de Franco.

Estas fueron las letras encontradas en el cadáver de Matías Montero, ensangrentadas y guardadas en su ropa que son, hoy día, como un llamamiento a los jóvenes españoles:

 

     “Haremos que cruce el territorio de España la espina dorsal de una institución que antaño le dio unidad y sabiduría: la Universidad. Hoy no tenemos Universidad. No creas, lector, que esos viejos o modernísimos edificios que se dicen Facultades pueden ser la auténtica Universidad española. El hábito no hace al monje. Alfonso X El Sabio explicaba: ‘Universidad es el ayuntamiento de maestros y alumnos’. Estas palabras no son aplicables a nuestros centros docentes, divididos en pugnas. Por eso nosotros, Falanges Universitarias, tocamos la campana que llama a nuestra juventud. Acudid a nuestro llamamiento. Aprenderéis con nosotros a llorar los dolores de España, a reír sus alegrías, a luchar por su honor, a morir por su integridad. Vertebraremos a la Patria, flácida hoy, amando y edificando la Universidad que mañana dará a España, como en el siglo XVI, héroes y santos; guerreros y sabios; misioneros y caudillos.

 

     No nos olvidemos de estas líneas, escritas con toda sinceridad por Matías Montero y por supuesto algunos le seguiremos recordando ¿O es que Matías Montero es menos que García Lorca?