Retrato de portada: General Luis Lacy y Gautier

Napoleón intentó jugar la carta del separatismo catalán y en 1810 había anunciado su intención de proclamar una república catalana con él personalmente como presidente, con un gobierno separado del de España (como paso previo a la anexión a Francia).

Solo un pequeño grupo de parte de la burguesía afrancesada le siguió mientras la inmensa mayoría de los jóvenes catalanes y los pueblos iniciaban una sublevación armada masiva, en colaboración con el Ejército español en defensa de la Religión, de España y de la Cataluña tradicional, tal como expresaban sus propios manifiestos, en sintonía con la lucha del pueblo español, en su conjunto.

Se comprende que, en nuestros días, el independentismo catalán abomine de la Guerra de la Independencia de 1810-1814, episodio histórico que soñaría con borrar, si pudiese.

En el verano de 1811, la guerra seguía con gran intensidad en Cataluña. Aunque el ejército napoleónico había tomado Tarragona después de una resistencia heroica de sus habitantes, se seguían produciendo intensos combates por todo el Principado y especialmente en la Cataluña central, bastión entonces de la resistencia españolista (por sorprendente que parezca hoy). El ejército francés se hallaba prácticamente bloqueado en Barcelona, Gerona y Tarragona mientras en el interior de Cataluña arreciaban los combates entre la guerrilla patriótica y los convoyes militares napoleónicos.

El ejército español en el Principado, al mando del general Luis Lacy, formado por 5 pequeñas divisiones de origen guerrillero, se movía constantemente atacando a los franceses. El 14 de octubre de 1811, se produjo uno de los golpes más espectaculares de la guerrilla españolista de Cataluña. Fuerzas del Barón de Eroles (segundo de Lacy) y del batallón de Cazadores del gran guerrillero José Manso dinamitaron el castillo de Bellpuig cerca de Cervera. 120 soldados franceses quedaron sepultados.

Fue Manso personalmente quien colocó las cargas explosivas, siendo como era  un experto artificiero. Llama la atención el humor negro, en el clima de fuerte pasión de la época, con que se refirió a este hecho la prensa patriótica de la época, la Gaceta de la Junta del Principado de Cataluña y la Gaceta de la Regencia de España y de las Indias, con sede en Cádiz. " Elevación aerostática y profunda humillación de los franceses en Bellpuig. Espectáculo musical a cargo de los grandes músicos militares Barón de Eroles y don José Manso".

Joaquín Ibáñez Cuevas y de Valonga, 1784 - 1825, barón de Eroles

Pocos días más tarde, a finales de octubre, los hombres de Eroles y Manso llevaron a cabo una audaz incursión en territorio francés, en la Cerdaña francesa, que causó fuertes daños en diversos pueblos. Las tropas francesas de guarnición en la zona sufrieron importantes bajas. La fuerzas guerrilleras regresaron sin dificultad al territorio español.

La fuerza principal, como la llama el historiador Adolfo Blanch, del ejército español en Cataluña, formada por las tropas de Lacy, Eroles y Manso, apoyadas por el pueblo, seguían causando grandes quebraderos de cabeza al ejercito francés napoleónico.