Sánchez es un hombre sin escrúpulos, ávido de poder como el legendario Drácula de sangre fresca, como Cristiano Ronaldo por marcar, pero esta vez para meter un gol por la escuadra a los españoles que aún se creen sus mentiras compulsivas. Es capaz de vender a su madre por una copa. Su sed de poder es infinita, no importan los medios para conseguirlo, llevándose todo por delante, hasta su propio partido, que ya no le puede contener.

Millones de españoles asisten con pena y tristeza- aunque no con sorpresa- al hecho de que el líder del PSOE Pedro Sánchez esté intentando formar un gobierno para España, con él como presidente, con el apoyo de los golpistas separatistas catalanes de ERC. Golpistas furiosamente antiespañoles y con los posterroristas no arrepentidos de Bildu, aceptando abrir mesas de negociación con Cataluña y Vascongadas como si se tratara de negociaciones internacionales. Negociación con vistas a aumentar al máximo los privilegios de estas regiones y tratar de introducir la posibilidad de que lleven a cabo referéndums de independencia.

Su propio partido le temía pues hace 3 años le descabalgaron en un hecho inédito en la historia del PSOE porque temía que hiciese lo que está haciendo ahora: aliarse con quien fuese con tal de obtener la presidencia del Gobierno al precio que fuese. Su vanidad de tamaño olímpico y su carácter amoral que convierten a Sánchez en el arquetipo personal de lo peor y más rastrero de la política. Su afición patológica al disfrute del poder con aviones, palacios, fincas, cenas oficiales, viajes de placer...pagados por todos han sido un gran escándalo cuando muchos españoles peor lo estaban pasando.

Su villanía y bajeza moral llegó al punto de profanar los restos del general Franco, cuando todas las culturas han respetado a sus muertos y es muy mezquino querer humillar a alguien una vez fallecido, cuando nadie se atrevió a hacerlo en vida. Ha vendido la profanación como un éxito de la democracia obviando el pasado criminal del PSOE.

Como alguien ha señalado ya, en toda la historia de España hay muy pocos ejemplos históricos similares de una villanía tal desde el  propio poder. Es verdad que hemos tenido por desgracia muchos traidores y personajes nefastos como Sabino Arana, Companys, o los etarras entre otros, pero traidores desde el poder a un nivel tan intenso como Pedro Sánchez hay muy pocos.

Se puede citar el caso de Fernando VII, quien estando prisionero en Francia, felicitaba a Napoleón por las victorias de sus ejércitos en España, pero a fin de cuentas se podría argumentar que estaba prisionero en Francia. Quizá un caso que se asemeja es el de Antonio Pérez, poderoso secretario de Felipe II, quien al ser destituido huyó de España y se puso al servicio de los enemigos de España, como la reina de Inglaterra o los holandeses (tras haber intentado organizar una sublevación separatista en Aragón).

Es cierto que no hay que ir tan lejos en la historia de España. Zapatero promovió una infame negociación con ETA en la que llegó a aceptar un Estatuto común vasco navarro y un referéndum de autodeterminación, aunque por suerte no se concretara al final. Pero ni siquiera él lo hizo porque necesitara los votos de Batasuna para ser presidente. Se apoyó en los separatistas catalanes ofreciéndoles un Estatuto inconstitucional, pero aún no había un golpe separatista flagrante en Cataluña.

 

El PSOE de la II República si se alió con el ERC golpista de Maciá y Companys  pero incluso Negrín durante la Guerra y después, dijo cosas durísimas contra los separatistas catalanes y pensaba suprimir la autonomía catalana si hubiera ganado la guerra (cosas que el PSOE actual oculta cuidadosamente).

Puede parecer un ejemplo muy remoto pero probablemente es el más adecuado, el del conde D. Julián. Se trata de un personaje de la corte de los visigodos quien, siendo enemigo personal del último rey visigodo, Don Rodrigo, se alió con sus huestes durante la decisiva batalla de Guadalete, con los musulmanes invasores, causando la catastrófica pérdida de España, como se la llamó durante siglos.

 

A cambio logró obtener durante el resto de su vida el puesto de rey títere de España. Aunque por supuesto el auténtico poder lo ejercían los moros, éstos en pago a su traición le dejaron vivir en el palacio real de Toledo, con una pequeña corte, dejándole jugar a la ficción de que hacía leyes y siendo teóricamente el último rey godo y (aunque lógicamente la historia de España le ha negado ese título). Ese sería probablemente el mejor paralelo con lo que representa Pedro Sánchez en la historia de España.

 

Por lo que respecta a Europa también habría pocos precedentes. Tal vez hay uno que nuestros amigos rumanos patriotas a buen seguro que conocen. El del nefasto rey Miguel quien en 1944 se alió con la Unión Soviética y el Partido Comunista, incluso ordenando al ejército que se pusiese a las órdenes del mando soviético. Antes había defenestrado al patriota mariscal Antonescu.

 

El rey creyó que así, cambiando de bando en plena guerra, había asegurado su trono para siempre. Huelga decir que solo 3 años más tarde se vio obligado a huir de Rumanía, donde se implantó un férreo régimen comunista.