Socorro de la plaza de Lérida, de Peter Snayers. Copyright de la imagen ©Museo Nacional del Prado

Como vimos en artículos anteriores la gente del Rosellón dio muestras de una encomiable lealtad a España durante la guerra  de 1640-1652 cuando la Generalidad  de Pau Claris puso a Cataluña bajo soberanía francesa y entregó los condados transpirenaicos catalanes a Francia. Ya antes quisieron separarse de Cataluña para continuar bajo soberanía española viendo venir la traición que preparaban las élites catalanas. Y lucharon junto a los Tercios hispánicos en defensa de su tierra contra las fuerzas francesas y catalanas (véanse artículos correspondientes)

Pero finalmente en 1642 el ejército francés tomo Perpiñán y se apoderó del Rosellón y la Cerdaña. Pero ello no supuso el final de la lucha de los roselloneses por su identidad española. Al contrario, cientos de jóvenes siguieron luchando integrados en el ejército Español. Sobre todo se trató de fuerzas de caballería. En efecto, la “Caballería del Rosellón tuvo un papel relevante en el “Ejército Real de Cataluña” durante la guerra de 1640-1652. Así pues, incluso perdida su tierra, los jóvenes del Rosellón deseaban seguir luchando en defensa de España contra Francia y la Generalidad traidora de Claris y sus seguidores.

Ello se evidenció por ejemplo durante la Campaña de Lérida de 1644. A princios de ese año la ciudad del Segre se hallaba asediada por el ejército Hispánico, pero Lérida se hallaba defendida por un poderoso ejército francés que había acudido a romper el asedio español. La Corona hispánica organizó un potente ejército para derrotar a las fuerzas francesas de la zona y tomar Lérida. 15.000 soldados de la  Monarquía Hispánica  se pusieron en camino desde Aragón. Entre ellos había fuerzas españolas de las Guardias Reales de Castilla, caballería de las Ordénes Religiosas, distintos Tercios españoles (de Simon Mascarenhas, Nuño Pardo, Martín de  Múgica (valeroso soldado guipuzcoano que murió en la batalla, Esteban Azcárraga, entre otros), voluntarios de Aragón así como fuerzas napolitanas, valones y alemanas. Entre las fuerzas de Caballería estaba la “Caballería del Rosellón”. Todo el ejército estaba al mando del general portugués prohispánico Felipe de Silva.

El 15 de mayo de 1644, 9000 soldados hispánicos de este ejército sorprendieron y atacaron a otros 9000 soldados del ejército francés al mando del Mariscal de la Mothe (entre ellos había 1800 soldados catalanes de la Generalidad).  Fue una batalla muy dura y en ella tuvo un gran protagonismo la caballería hispánica, entre ella la Caballería del Rosellón, que puso en fuga, derrotada, a la caballería francesa. A continuación, los ataques de la infantería francesa se estrellaron contra las picas, espadas y mosquetes de los Tercios españoles. Finalmente, el ejército francés empezó a huir en desbandada. Fue una gran victoria española, una de las mayores no solo de la guerra de Cataluña sino de todo el conflicto general de la Guerra de los Treinta Años.

Murieron 2600 soldados del ejército francés (entre ellos 300 catalanes). Las fuerzas hispánicas tuvieron 500 bajas entre muertos y heridos.  Poco después, el 30 de julio Lérida cayó en manos españolas. En la batalla destacaron por parte española los caballeros roselloneses  como lo demuestra el hecho de que entre los soldados hispánicos más destacados en la batalla figuran (en la detallada Relación española que se publicó sobre la batalla) nombres inequívocamente catalanes como los del capitán Ortigosa, el sargento Francisco Saulí, el capitán Jacinto Reguer, entre otros.

La batalla demuestra que los Tercios, un año después de la batalla de Rocroi, que se suele considerar el final de la hegemonía militar española y el inicio de la francesa, continuaban siendo un adversario temible para el ejército francés. Más tarde entre 1645 y 1647 Lérida, apoyada por las tropas españolas, resistió heroicamente un nuevo asedio, esta vez francés.

Los jóvenes roselloneses seguían pues, luchando por España. Pero por obra de Claris y sus seguidores la ruptura de Cataluña y la pérdida definitiva del 20 por ciento de su territorio fue una catástrofe irreversible. Para entender mejor lo que significó es como si España hubiese entregado a Francia, Cataluña, Aragón, Valencia, Baleares, Navarra y Vascongadas. ¡Y a pesar de ello hay independentistas que siguen venerando a Claris como a un héroe!

Fuente: “La Guerra dels Segadors a traves de la premsa catalana de l época”. Vol 2. Henry Ettinghausen. Editorial Curial. 1993.