Tenemos el placer de ofrecerles un trabajo magnífico, clarividente y nada «políticamente correcto» sobre uno de los episodios más penosos de nuestra reciente Historia: el abandono del Sahara; porque no fue realmente una «descolonización». El autor, el Col. de Infantería Lorenzo Fernández Navarro de los Paños y Álvarez de Miranda no escribe de oídas, sino como testigo fiel de lo que relata, porque para suerte o desgracia le tocó vivir aquellos hechos en primera línea.

Adelantamos la introducción del trabajo, el cual puede descargar completo en PDF al final de la misma. No se lo pierdan.

Artúculo publicado inicialmente en: https://www.xn--elespaoldigital-3qb.com/abandono-sahara-revision-critica/

 

UNAS ADVERTENCIAS PREVIAS: Aunque en España siempre se dijo Sahara, quienes estuvimos en el Territorio tomamos la costumbre de decir “Sáhara” (Sájara) como lo pronunciaban los nativos. Hoy, cuarenta y dos años después, cuando no ondea en el Territorio la bandera del Sahara independiente que los saharauis soñaron, sino la bandera de Marruecos, y en alguna medida -sólo en alguna medida- por culpa del POLISARIO, he considerado oportuno volver a decir Sahara, aunque por fuerza de la costumbre, así al hablar como al escribir, alguna vez pueda utilizar ambas formas.

También quiero decir que no tocaré las circunstancias próximas que dieron lugar a los acontecimientos; tales como el proyecto de Estatuto para el Sahara, la reacción de Hassan ante ello, la creación del POLISARIO, el intento de España de neutralizarlo creando el PUNS etc.

Tampoco voy a detenerme en las agresiones sufridas por parte del Polisario y por fuerzas marroquíes encubiertas (mucho más numerosas y sangrientas las de Marruecos que las del POLISARIO) ni en las bajas que produjeron ambos (nunca en combate, siempre alevosamente, con atentados o ataques por sorpresa) porque todo ello está detalladamente recogido en la numerosa bibliografía que he consultado y figura al final del trabajo.

Mi objetivo esencial es analizar el desenlace. Cómo y por qué abandonamos el territorio sin oponer resistencia a la invasión de Marruecos con su “Marcha Verde”.

Y quién debe asumir, ante el Pueblo Español, ante el Pueblo Saharaui y ante la propia Historia de España, la responsabilidad de aquellos hechos.

 EL ABANDONO DEL SAHARA:

UNA REVISIÓN CRÍTICA CUARENTA Y DOS AÑOS DESPUÉS

En estos días del actual mes de noviembre, se cumplen cuarenta y dos años de dos hechos trascendentales en la reciente historia de España: El abandono y entrega del Sahara a Marruecos y la muerte del Caudillo Francisco Franco. Ambos hechos están, como quedará suficientemente probado, íntimamente ligados.

No voy a entrar en la narración de los orígenes de la presencia española en el Sahara, aunque a modo de recordatorio se puede decir que el interés de España por esta porción de la costa africana se remonta al siglo XVI en tiempos del Cardenal Cisneros (1436-1517) siguiendo las directrices sobre política africana que había dejado Isabel la Católica en su testamento, por su interrelación con las islas Canarias y la necesidad de controlar el territorio de donde habían partido las amenazas en los ochocientos años anteriores.

A finales del siglo XIX y como eclosión del espíritu colonial, que impulsó a todas las potencias europeas a asignarse porciones del continente africano (por intereses estratégicos y comerciales) Francia y España se reparten Marruecos, Argelia y Mauritania. En sucesivos “Acuerdos” (1881, 1884 y 1886) así como posteriormente en los “Tratados” de 1900, 1902, 1904, 1912 y el definitivo Tratado Internacional de 1920, por el que se fijan las fronteras del Sahara Español y del Protectorado de Marruecos. Francia se queda con “la parte del león” dejando a España las migajas, o como diría Franco en su visita al Aaiún en octubre de 1950, “el pellejo y los huesos” pues a España se le asignó en la zona norte el Rif, zona montañosa, pobre e improductiva y además poblada por tribus belicosas que no reconocían la autoridad del Sultán, mientras Francia se quedaba con la mayor extensión y zona más rica. En el sur lo que se le cedió a España fue el desierto del Sahara, además de improductivo, de clima extremo… pero teniendo además el cuidado de desviar el trazado fronterizo para que las ricas minas de hierro de Zouérat quedaran fuera del Sahara y en manos de Francia.

AQUÍ PARA DESCARGAR ESTE TRABAJO COMPLETO EN PDF