Una de las muchas gestas olvidadas del Ejército español en su historia es la lucha contra los rebeldes durante la guerra de independencia de México ( 1810-1821), en el marco general de las revoluciones separatistas en la América hispánica a partir de 1810.En México las fuerzas virreinales mantuvieron un duro enfrentamiento militar contra las fuerzas rebeldes y guerrilleras insurgentes, superiores en número, en una guerra de más de 10 años, luchando con eficacia a lo largo del inmenso país mexicano hasta que se pudo reducir a una práctica impotencia a los rebeldes hacia 1820. Sin embargo, el golpe de estado liberal ( y masónico) de Riego en España, en 1820, acabaría dando al traste con la soberanía española en Nueva España, aunque el ejército realista no había sido vencido en el campo de batalla.

La sublevación independentista en México empezó en septiembre de 1810 y estaba encabezada por un cura, el sacerdote Miguel Hidalgo. En México, a diferencia de lo que ocurrió en el resto del continente, la mayoría de los indígenas apoyaron la rebelión y ésta tuvo un fuerte componente racial. En pocas semanas Hidalgo logró el apoyo de casi 100.000 indígenas y consiguió que numerosas unidades militares de milicias, de mayoría indígena, pasaran a apoyarle. A pesar de iniciar su movimiento en nombre de Fernando VII y bajo la bandera de la Virgen de Guadalupe, Hidalgo era conocido por haber sido un sacerdote adepto a las ideas “ilustradas” y de la Revolución Francesa. Su rebelión fue condenada por el Papa y por los obispos mexicanos y pronto quedó claro que su objetivo era la independencia.

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Pero los inicios de su rebelión fueron espectaculares. Sus fuerzas tomaron arrolladoramente las ciudades de Celaya, Guanajuato y Valladolid y pusieron rumbo a la ciudad de México, donde el virrey Venegas se vio desbordado. Apenas tenía 30.000 hombres ( todos mexicanos) frente a los casi 100.000 de Hidalgo. Afortunadamente decenas de miles de milicianos mexicanos se mantuvieron tambien leales a la Corona, aunque durante los primeros meses la lealtad de éstos fue dudosa. El 30 de octubre apenas 5000 realistas se enfrentan al ejército insurgente de Hidalgo de 80.000 hombres en la batalla del Monte de las Cruces, donde la abrumadora superioridad rebelde se impone pero las fuerzas realistas lograron causar graves bajas a los rebeldes, lo que hace que Hidalgo abandone la idea de atacar la ciudad de México, perdiendo así una gran oportunidad y dando un respiro al desbordado virrey.

Pero todo México ardía en rebelión y además un nuevo sacerdote guerrillero, José María Morelos, organizó nuevos ejércitos insurgentes. La situación de los realistas a finales de 1810 parecía crítica. En enero de 1811 Hidalgo lanza una nueva gran ofensiva y planea atacar a los batallones realistas de infantería y caballería del coronel español Félix María Calleja, una gran figura militar española injustamente olvidada. Las fuerzas de Calleja, de apenas 6000 hombres y 10 cañones eran las mejores unidades del ejército realista de México y casi todas estaban formadas por mexicanos leales, (muchos de ellos también indígenas).

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Las fuerzas de Hidalgo, de casi 90.000 hombres se enfrentaron a las fuerzas de Calleja, de 6.000 hombres junto al puente de Calderón, en el actual estado de Jalisco. Si las fuerzas realistas eran derrotadas nada impediría a Hidalgo caer sobre la Ciudad de México. Hidalgo, de hecho, ya presumía de “desayunar en el puente de Calderón, comer en Querétaro y cenar en México”. Su ejército tenía además 67 cañones y ocupaba una posición elevada muy ventajosa que dominaba los accesos al puente.

Tras una emotiva arenga, Calleja (que recoge el cronista español de la guerra en México, Mariano Torrente en su magnífico libro) organizó un ataque con varias columnas contra las abrumadoras fuerzas enemigas. Las fuerzas de Hidalgo contraatacaron con grandes cargas de caballería que hicieron retroceder momentáneamente a las tropas realistas. Por un momento Hidalgo pareció a punto de ganar la batalla pero finalmente nuevos y decididos asaltos de las fuerzas virreinales y un bombardeo artillero muy concentrado sobre las posiciones de Hidalgo causaron el pánico entre las fuerzas insurgentes que empezaron a desbandarse a pesar de su abrumadora superioridad numérica.

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En el bando realista apenas murieron 120 soldados mientras que las fuerzas rebeldes sufrieron miles de muertos y su ejército se dispersó. Las fuerzas de Hidalgo lucharon con valor pero a pesar de su gran superioridad numérica estaban poco entrenadas y mal disciplinadas. Las fuerzas de Calleja aunque muy inferiores en número eran netamente superiores en cuanto a calidad militar.

Esta gran victoria salvó la soberanía española sobre México para 10 años más. Poco después Hidalgo fue hecho prisionero, juzgado y ejecutado. Pero la guerra siguió con dureza en los siguientes años. Calleja, convertido en virrey de Nueva España siguió combatiendo con eficacia y sus fuerzas lograron neutralizar posteriormente a Morelos y al resto de los principales líderes rebeldes, tras duras batallas . No obstante, finalmente fue el cambio de gobierno en España en 1820 lo que precipitó la independencia de México aunque las fuerzas virreinales no habían sido derrotadas militarmente.

Rafael María Molina