La cetrería tiene su origen milenario en Asia Central. En España, aunque siempre se ha relacionado el origen de la cetrería con la invasión de la Península Ibérica por los musulmanes, existen pruebas que atribuyen el origen de está práctica anterior al siglo VIII. Se cree que fueron los pueblos germánicos, concretamente los visigodos, los que introdujeron la cetrería en la Península Ibérica, como atestigua el llamado “Mosaico do Cavaleiro”, hallado en la localidad de Mértola (Portugal). En un tratado árabe de cetrería escrito a principios del siglo VIII, el Kitab dawari at-tayrde al-Gitrif ibn Qudama al-Gassani, se cuenta que los reyes hispanovisigodos salían a cabalgar con su séquito y eran sobrevolados por halcones peregrinos y otras aves de presa. En cierta ocasión, un rey visigodo llamado Uriq (Eurico, 466-84) salió a cabalgar con los halcones sobrevolando, cuando al paso del cortejo levantó un ave el vuelo. Uno de los halcones lo vio, lanzándose en picado y capturando la presa. El rey se quedo tan asombrado ante este hecho que comenzó a entrenar a sus halcones en la caza.

 

Hay que remontarse al reinado de Fernando III el Santo (1199-1252) para encontrar el origen del Gremio de Halconeros de la Real Casa de Volatería. No obstante, el documento más antiguo data de 1397, cuando el rey Enrique III de Castilla otorgó una serie de privilegios a los halconeros, de los que gozaron hasta su disolución en 1748.

Los privilegios de los que gozaban eran fiscales (exentos de "pechar"), judiciales (sólo podían ser enjuiciados por el “halconero mayor”, económicos (cobro de un sueldo y derecho a pensión, incluso las viudas y huérfanos tenían derecho a pensión), alojamiento y sustento, así como honoríficos (poder portar armas en la Villa y Corte y recibir ayuda de las autoridades en caso de agravio). Tenían no obstante una serie de obligaciones:

Servir al Rey con dos caballos y tres halcones como mínimo.

Contratar a un mancebo o ayudante.

Estar preparados para servir al Rey en cualquier época del año.

 

El rey Fernando el Católico mandó alojar este gremio en los antiguos Carabancheles de Madrid, actualmente un popular distrito madrileño.

 

El Real Gremio de Halconeros es una agrupación de cetreros vinculada a la Monarquía Hispánica desde hace más de mil años. En la actualidad, el ilustre título de Halconero Mayor del Reino lo ostenta el Excmo. Sr. D. Antonio de Castro y García de Tejada, Caballero Hijodalgo del Antiguo e Ilustre Solar de Tejada, Gran Cruz del Mérito Civil, Oficial de la Orden de Isabel la Católica y Cruz del Mérito Naval. Fue hace unos años cuando se recuperó El Real Gremio de Halconeros con el patronazgo mayor perpetuo de S.M. el Rey de España. Cabe destacar que la cetrería fue declarada en 2010 Patrimonio Cultural Inmaterial Mundial por la UNESCO.

Excmo. Sr. D. Antonio de Castro y García de Tejada, Halconero Mayor del Reino 

 

Entre los principales objetivos del Real Gremio de Halconeros figuran:

 

  • La divulgación y recuperación de las tradiciones que unieron al antiguo Gremio de Halconeros del Reino con la Casa Real de España y la villa de Madrid.
  • La divulgación de la cetrería como modalidad cinegética ancestral.
  • Conocimiento y respeto por la naturaleza y especialmente por las aves rapaces.
  • Fomentar el estudio de la cetrería bajo el prisma de la historia, la literatura y el arte.
  • Mantener en el ámbito cultural y deportivo la más estrecha colaboración posible con las embajadas de los países árabes e hispanoamericanos.
  • Mantener la más estrecha colaboración con la Federación Española de Caza y las Federaciones Española y Madrileña de Equitación.
  • Colaborar con los centros escolares españoles, para difundir el conocimiento de la cetrería, las tradiciones y el respeto al Medio Ambiente.

 

En su especial empeño por la promoción y mantenimiento de los aspectos tradicionales y ceremoniales, se creó un “escuadrón de honores” que diera brillo a las apariciones públicas del Gremio.

 

El Escuadrón de Honores está dirigido en la actualidad por D. Emilio Mora Lorenzo, maestro de ceremonias y oficial mayor del Real Gremio.

Para los diferentes actos en los que participa el Real Gremio de Halconeros, el Escuadrón de Honores utiliza un uniforme a la usanza de los halconeros del siglo XVII.

El uniforme se compone de:

Tabardo o librea de color verde con lateral izq. rojo y forro amarillo. Galones dorados, con botonadura lateral granate y botonadura dorada en la pechera.

Camisa blanca preferentemente con gemelos con los colores de la enseña nacional.

Briches blancos.

Botas y polainas negras.

Espuelas.

Guantes blancos.

Sombrero negro. Los de la jefatura, con borde dorado.

Armas:

Alabardas.

Floretes S.XVII

Espada ropera S.XVIII utilizada únicamente por el Oficial Mayor.

 

El patrón del Real Gremio de Halconeros es San Francisco de Borja. El actual Papa Su Santidad Francisco concedió al Real Gremio de Halconeros y a la Cetrería Española, el honor de contar con el patronazgo de San Francisco de Borja, santo Duque de Gandía, que fue un gran amante de la Cetrería y tercer General de la Orden de los Jesuitas.

Dicha concesión realizada por un Papa es un hecho histórico, ya que no se producía un acontecimiento así desde hace muchos siglos.

 

El Halcón Maltés

El 4 de septiembre de 2005 el Real Gremio de Halconeros recuperó una tradición española, la ceremonia de entrega del “Halcón Maltés”, siendo S.M. D. Juan Carlos I quién recibió un ejemplar de esta ave.

 

La tradición de entrega del halcón maltés tiene su punto de partida el 23 de marzo de 1530. Fue en esa fecha cuando el Emperador Carlos V cedió a perpetuidad la isla de Malta a los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén. Estos, habiendo sido expulsados de Tierra Santa por Saladino en el año 1187 se refugiaron en la isla de Rodas, donde siguieron cumpliendo sus funciones de asistir a los peregrinos cristianos y frenaron la expansión turca hasta que también se vieron desalojados de la isla tras un largo asedio. Desde entonces, la Orden sería conocida como la Orden de Malta.

 

El Rey sólo impuso como tributo por este gesto la entrega anual de un halcón maltés entrenado en el arte de la cetrería y que la Orden cumpliera su religión y sus ideales.

Todos los años hasta 1798, cuando Napoleón conquistó la isla, los Caballeros de la Orden Malta entregaban a los reyes de España un halcón adiestrado en la caza, que el Gremio de Halconeros custodiaba en los «Carabancheles» de Madrid.