En el afán de empozoñar a algunas figuras históricas retirándolas de nuestro callejero y de nuestros libros de Historia, está el contrario de ensalzar a quienes no merecerían ni el más mínimo recuerdo.

Uno de ellos es Marcos Ana, al que nos quieren vender como un poeta que escribía por la libertad y por ello se pasó unos años en las cárceles franquistas, por supuesto injustamente. Nada más lejos de la realidad. Si escribía poemas por la libertad, pero no fue encarcelado por ello, de hecho los empezó a escribir en la cárcel (punto positivo para las cárceles franquistas que sacó un poeta donde solo había un asesino) si no que entró en la cárcel por asesino que por cierto su nombre fuera de la poesía era Fernando Macarro Castillo:

Condenado a muerte por matar al sacerdote Marcial Plaza de un tiro en la nuca. Este cruel y cobarde asesinato fue cometido en presencia de la madre y otros familiares del sacerdote. Pocos instantes después, mientras la víctima era atendida, aunque infructuosamente, por su desconsolada madre y por uno de sus primos, Marcos Ana asesinaba, también de un tiro en la nuca, a José Plaza Torres, padre del sacerdote a quien había asesinado minutos antes.

A Amadeo Martín, de 24 años y cartero de profesión, asesinado por su vinculación con la organización política Acción Popular;

Y a Augusto Rosado, labrador de 45 años por asistir a misa los domingos fueron otras dos víctimas suyas. A Augusto Rosado Fernández, a quien había sacado de su domicilio con el pretexto de que debía prestar una declaración sin importancia.

Por ser menor de edad se le conmutó la pena a 30 años beneficiándose después del indulto de Franco en 1961.

El criminal de Alcalá de Henares pretende ahora presentarse ante la opinión pública como un manso poeta, que ha sufrido los injustos rigores de las cárceles franquistas.

Estos son los personajes del comunista Vicepresidente de nuestro Gobierno Pablo Iglesias.