Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, un madrileño desconocido para la mayoría de sus convecinos, destaca entre los cronistas del Nuevo Mundo por ser el primero en realizar una descripción de los territorios americanos con una clara visión científica, que plasmó en su obra Sumario de la Natural Historia de las Indias y posteriormente en la Historia General y Natural de las Indias. Fue además testigo y partícipe directo de grandes gestas de su tiempo.

 

En la Corte

 

Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés nace en Madrid en 1478, en el seno de una familia de orígenes asturianos. En 1490, con apenas 12 años, sus padres consiguen situarlo como paje al servicio del duque de Villahermosa, sobrino de Fernando el Católico y después como mozo de cámara del príncipe don Juan, hijo de los Reyes Católicos. El joven Gonzalo asiste, entre otros hechos históricos, a la toma de Granada, a las conversaciones de Colón con el entorno de los reyes y es testigo directo de la llegada de Colón a Barcelona en 1493. Como paje del príncipe Juan, tiene acceso a la misma formación que el príncipe, supervisada por sus preceptores Gonzalo García de Santa María, fray Diego de Deza y el humanista Pedro Mártir de Anglería. La intelectualidad de la corte de los Reyes Católicos le aportó una vasta cultura científica y humanística, a pesar de no haber pasado por la universidad. A esta formación contribuyeron también sus lecturas de los clásicos, entre los que figuraba la Historia Naturalis de Plinio, así como las obras de Tolomeo, Aristóteles, Cicerón, Ovidio, Vitruvio, San Agustín y Petrarca.

La muerte prematura del príncipe don Juan en 1497 trunca sus aspiraciones de futuro en la corte, pero le abre la posibilidad de marchar a Italia.

 

En Italia

 

En 1499 marcha a Italia, donde desempeña diversos oficios. En Italia se ve impregnado del espíritu científico que desarrolla en contacto con los humanistas italianos del Renacimiento, conociendo a artistas de la talla de Leonardo Da Vinci y Miguel Ángel. Su curiosidad científica no se limita al interés que muestra por la botánica, la zoología y las ciencias naturales en general, sino que se evidencia en sus planteamientos sobre la cosmografía y las matemáticas, con descripciones y explicaciones de fenómenos naturales como las mareas en el Caribe o procedimientos relacionados con la agricultura y la minería.

 

 

Vuelta a España

 

De regreso a España, el joven Gonzalo vuelve a la Corte al servicio de Fernando el Católico, que le encomienda su incorporación al séquito de don Fernando de Aragón, duque de Calabria. También es nombrado secretario del Consejo de la Inquisición durante la época de Fray Diego de Deza y le encontramos también en 1506 en Dueñas, dónde asiste el 18 de marzo a los esponsales de Fernando el Católico con Germana de Foix.

 

En las Indias

 

En 1514 embarca en la expedición al Darién al mando de Pedrarias Dávila como "observador de la fundición del oro", con el que tiene serias discrepancias en el trato con la población indígena y con los propios españoles, como fue la ejecución de Vasco Núñez de Balboa, acusado de traición. Regresa a la Península y viaja hasta Bruselas para intentar entrevistarse sin éxito con el Emperador y darle cuenta de los desmanes de Pedrarias. Su labor en América fue incansable, pues fue también nombrado gobernador de Santa María la Antigua del Darién. Fue un escrupuloso funcionario en su oficio de “veedor” de las fundiciones del oro y de gobernador. Pero también un empresario innovador con grandes habilidades comerciales en sus negocios con esmeraldas y perlas y su exquisito y humano trato con los indios. No obstante, mantuvo serias discrepancias con el “atrabiliario” dominico Fray Bartolomé de las Casas. Estuvo además en Santo Domingo en 1532 y 1536. Nombrado en 1549 regidor perpetuo después de haber sido alcalde, permaneció allí hasta el mes de junio de 1556.

 

Sumario de la Natural Historia de las Indias e Historia General y Natural de las Indias

 

Su obra es fruto del gran conocimiento que adquirió en el Nuevo Mundo de la fauna, flora y de su gran interés por los pueblos indígenas, pues Fernández de Oviedo era un gran observador tanto de la naturaleza como de las costumbres indígenas. Todos estos conocimientos los plasmó en su obra principal, el Sumario de la Natural Historia de las Indias.

A su regreso a España redactó el Sumario de la Natural Historia de las Indias, que se publica en Toledo en 1526 y poco después la primera parte de la monumental Historia General y Natural de las Indias, cuyos diecinueve primeros tomos aparecieron en 1535. Esta obra supone la primera catalogación de la flora y fauna americanas. Una obra que se hizo muy popular en toda Europa al ser traducida a varios idiomas y que además fue novedosa, al incluir en el texto ilustraciones científicas. Sus dibujos se convirtieron en las primeras imágenes difundidas a gran escala de animales desconocidos hasta entonces en el Viejo Continente, como la iguana o el manatí o plantas como la chumbera, la piña, etc. También fue pionero en incorporar parte de los conocimientos de los indígenas, llegando incluso a utilizar en la nomenclatura botánica y zoológica términos de origen taíno, náhuatl y de otras lenguas amerindias.

 

Nombrado cronista de las Indias, siguió trabajando en la obra sin llegar a verla concluida. Se trata pues de la primera historia de la América Española. Consta de tres partes, la primera se publicó en Sevilla en 1535 y las otras dos en 1551-59. La primera parte narra el descubrimiento y colonización de las Indias, la segunda relata la conquista de México y la tercera, la conquista del Perú y de las demás tierras, abarcando así el período comprendido entre el descubrimiento (1492) y el año 1523. La Historia también recoge la Relación del nuevo descubrimiento del famoso río grande de las Amazonas de Fray Gaspar de Carvajal, que recorrió estos parajes con Francisco de Orellana.

Su obra también fue objeto de grandes elogios por parte de intelectuales de la talla de Humboldt y Voltaire.

 

Otras obras

 

Fernández de Oviedo fue un autor muy prolífico. Como cronista y por su afición a tomar anotaciones de todos los sucesos, Fernández de Oviedo escribió El libro de la Cámara Real del Príncipe don Juan, resumen de su paso por la corte de los Reyes Católicos, así como una novela de caballería, Don Claribalte (1519), seguramente la primera novela de caballería escrita en América. También escribió numerosos libros históricos y de carácter cortesano, como Batallas y Quincuágenas (1550), un complejo compendio de la historia de los reinos de Castilla y Aragón. Las Reglas de la vida espiritual y secreta teología (1548), el Tratado general de todas las armas (1551), y el Libro de linajes y armas (1552). Una obra olvidada de Fernández de Oviedo de gran valor histórico, cuyo texto manuscrito se encuentra custodiado en la Biblioteca Nacional es La Relación de lo sucedido al Rey de Francia…, en la que narra los acontecimientos en torno a la captura del rey de Francia Francisco I en la batalla de Pavía.