Fueron muchos los criminales exonerados por el espíritu de la concordia en la Transición de 1978. Uno de ellos no menos importante fue Rafael Alberti, exiliado junto a "La Pasionaria", y responsable de la Secretaría en la "Alianza de Intelectuales Antifascistas", aquella macabra institución desde donde depuraban a los intelectuales y artistas caídos en desgracia por ser "desafectos al comunismo" del macabro, golpista y asesino Frente Popular.

Alberti fue uno de los principales responsables de la publicación "El Mono Azul" donde él y los otros miembros del denominado "Comité de Depuración" mantenían una columna llamada "A paseo", en la que se señalaba el nombre de los intelectuales que debían ser "depurados". Los denominados "paseos" se referían a los asesinatos de aquellos detenidos.

Los asesinatos de derechistas habían comenzado a destajo tras el pucherazo del 14 de abril que trajo la Republica, pero muy señaladamente tres semanas después, tras la quema de iglesias, un aciago 4 de mayo de 1931. Aquel macabro panfleto marxista se convirtió en el prefacio de los posteriores asesinatos.

 

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