Cuando se celebra el 80 aniversario del final de la Cruzada de Liberación Nacional sobre el marxismo, y de la victoria total de las tropas nacionales sobre las frentepopulistas, de todos los cargos que en ese instante acumulaba Franco: Jefe del Estado, Generalísimo de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire, y Caudillo, parece que este último llama especialmente la atención, sobre todo hoy. Pues bien, dicho apelativo, en su más amplio y al tiempo fidedigno significado, no fue ni una exageración del momento ni gratuito, sino resultado de un reconocimiento explícito del pueblo español a Franco, quien se lo había ganado a pulso por sus hechos antes y durante la guerra; luego lo consolidaría por el bien hacer con que ejerció sus responsabilidades de go- bierno hasta el final de sus días.

 

Hay centenares de testimonios directos e incuestionables que avalan la categoría como Caudillo de Franco a lo largo de su vida por la especial impronta que como tal fue dejando por doquiera pasó; superando, a nuestro parecer, incluso las de Generalísimo y Jefe del Estado, aunque sin disminuirlas. Nosotros vamos a centrarnos en unos pocos ejemplos del periodo de la guerra, que poseen un mismo y determinante denominador común: irrefutable valor testimonial; su origen es el propio Franco; no se realizaron de cara a la galería, y no hay en ellos atisbo de intencionalidad propagandística ni de búsqueda de interés personal alguno. Tras leerlos y analizar- los, juzguen ustedes mismos si era o no un auténtico Caudillo.

 

* “...en cuanto a la reducción de focos rebeldes se efectuará con energía, excluyendo la crueldad, respetando en absoluto a mujeres y niños, y evitando toda clase de razzias...” ( Julio de 1936, orden reservada a las columnas que iban a avanzar sobre Madrid)

* “... todo eso es verdad, pero nosotros tenemos la razón...” (Agosto de 1936, en respuesta al discurso de Indalecio Prieto que consideraba que los alzados no tenían posibilidad material alguna)

* “...no les he llamado para que me digan estas cosas, sino para comunicarles que el convoy de tropas y material debe pasar lo más pronto posible... yo tengo que pasar y pasaré. Tenéis razón. Todas vuestras observaciones son exactas: desconocemos la eficacia de la aviación contra una flota de guerra en alta mar, carecemos de fuerzas navales equivalentes a las del enemigo, sus barcos tienen una artillería más potente y mayor velocidad que los nuestros. Pero el convoy tiene que pasar. Este es, precisamente, el problema: ¿cómo pasar un convoy que no puede pasar?... ¿conceder a la escuadra roja el poder que tenía antes en manos de marinos expertos? Sin oficiales, los buques en poder de auxiliares poco entendidos, de comités ignorantes y tripulaciones sin disciplina, ni la potencia de las cal- deras será tan eficaz ni los tiros de sus cañones serán certeros. Los factores de orden moral están todos a nuestro favor. Abona el éxito, que tengo por descontado, el alto espíritu de nuestros aviadores y marinos en contraste con el deprimido de la flota roja, que se refleja en las comunicaciones que cambian entre sí...” (20 de Julio de 1936, en la reunión preparatoria del paso del Estrecho)

* “...ya tenéis aquí la gloriosa bandera española... Cuando se ha pasado toda la vida con una enseña, con una religión y con un ideal, eso no puede destruir- se, eso no puede variarse. Porque sería lo mismo que quitar a Dios de los altares...” (15 de Agosto de 1936 en Sevilla, el día de la reposición de la bandera roja y gualda)

* “Sí, lo sé; he meditado mucho sobre las consecuencias de mi decisión... así lo tengo decidido por apreciar que en toda guerra, y más en las civiles, los factores es- pirituales cuentan de modo extraordinario; hemos de impresionar al enemigo por el convencimiento de que cuanto nos proponemos lo realizamos sin que puedan

“...ahorrar a las poblaciones toda vejación, que inútilmente se añada a los dolores que la guerra lleva consigo... Vamos a la zona insumisa en misión de paz, de justicia y de protección... Hay en ella una enorme masa de población que espera ansiosa nues- tra presencia y sería lamentable hacerla sentir vejaciones y hasta molestias inútiles” Franco al ge- neral Dávila

impedirlo.” (Agosto de 1936, a preguntas del Gral. Kindelán sobre la decisión de avanzar sobre Toledo en vez de sobre Madrid)

* “...nunca he ambicionado tanto nada como liberar El Alcázar...” (Septiembre de 1936, pocos días antes de dicha liberación)

* “...ahora sí hemos ganado la guerra...” (28 de Sep- tiembre de 1936, tras la liberación del Alcázar)

* “...la guerra durará más de lo que muchos piensan, pero al final la victoria será nuestra...” (Octubre de 1936)

* “...Franco ordenó al Col. Funck (enlace de la Legión Cóndor) que se presentase ante él. Pálido de ira dijo a Funck “No haré la guerra contra mi propio pueblo” (28 de Abril de 1937, testimonio de Von Storher, em- bajador alemán, a raíz del bombardeo de Guernica)

* “...Embajador, Franco no hace la guerra a España, sino que hace solamente obra de liberación de España. Si hay alguien que quiera creer que el jefe del Movi- miento Salvador quiera perderse, se equivoca. No debo exterminar a un enemigo, ni destruir ciudades, ni campos, ni industria, ni producción. Por ello no puedo tener prisa... Y si necesito no tener prisa en la España liberada imagínese cuanta mayor necesidad tengo de proceder lentamente hacia la España que se halla toda- vía en manos de los rojos... Necesito etapas gradadas proporcionadas a los medios de que dispongo, y es por ello por lo que me limito a ofensivas parciales, pero de éxito seguro. Ocuparé ciudad por ciudad, pueblo por pueblo, ferrocarril por ferrocarril. Las fracasadas ofensivas contra Madrid, me han enseñado que debo abandonar todo programa de grandiosa e inmediata liberación total. Región por región, éxito tras éxito: las poblaciones de la otra parte comprenderán y esperarán. Ninguna razón me obligará a apartarme de este pro- grama gradual: me reportará menos gloria, pero más paz interna. A cada éxito, el número de rojos disminuirá a mis espaldas y frente a mí... Hago lo imposible para no hacerla (la guerra) durar más de lo necesario, pero no puedo hacer nada para que dure menos de lo imprescindible... Desgraciado si tuviera prisa, hundiría a mi país... Cuando llegue la gran hora, la hora de Madrid, mi ejército se hallará dispuesto para el acto final... Esta es una guerra de reconquista antes espiritual que militar. España no es la enemiga, es mi patria... no me den prisa, no me impulsen a vencer inmediatamente, porque esto significaría invitarme a matar a un mayor número de españoles, a destruir una mayor cantidad de riqueza nacional y, por tanto, a hacer cada vez más inestables las bases de mi Gobierno...” (Mayo de 1937, tras el bombardeo de Guernica al embajador italiano, Cantalupo)

* “...en Aragón que resistan; pero yo no detengo ni amenguo las operaciones del Norte, porque en el Norte está la victoria...” (Agosto de 1937, al recibir la no- ticia de la gran ofensiva frentepopulista en Aragón)

* “...nuestra guerra no es una guerra civil, ni una guerra de partidos, ni una guerra de pronunciamiento. Es

una Cruzada, la cruzada de los hombres que creen en Dios. Sí, la guerra es una guerra religiosa. Nosotros, todos los que combatimos, cristianos y musulmanes, somos soldados de Dios, y no luchamos contra otros hombres, sino contra el ateísmo y el materialismo...” (Noviembre de 1937, declaraciones a “L ́echo de Pa- ris”)

* “...Observo... una desproporción grande entre las bajas de Oficial y las de tropa... lo que me prueba que se exponen demasiado y no cumplen los preceptos re- lativos a la posición del Oficial en el combate, que no debe ser igual que la de la tropa, salvo en momentos en que haya de dar ejemplo o en que necesite vigilar mejor su tropa. Sírvase V.E. llamar la atención... a fin de que se ahorren bajas de Oficial que tan difíciles son de cubrir...” (Marzo de 1938, telegrama de Franco a Moscardó)

* “...el bombardeo de Barcelona del 18 de Marzo, con gran indignación de Franco, fue ordenado personal- mente por Mussolini... ha prohibido los bombardeos de ciudades abiertas... lo consideraba un error: el bombardeo había levantado la moral y reconciliado inte- reses divergentes (entre los rojos). Además, una parte de la población era nacionalista... Franco ha rogado a Mussolini que se abstenga de dar directamente órdenes a las formaciones aéreas de Mallorca...” (Marzo de 1938, Von Storher, embajador alemán)

 
 

* “...es preciso ordene no se hagan bombardeos sobre los pueblos más que cuando sea imprescindible... pues conviene tanto a nuestra riqueza como a nuestra política...” (9 de Enero de 1939, Franco a Kindelán)

* “La comenzada liberación de Cataluña por nuestras fuerzas, plantea problemas delicados que es preciso abordar desde el primer momento con sumo tacto y cuidado, si queremos no cometer yerros difíciles de borrar en el porvenir.

 

Llega a mi Autoridad noticia de que por los jefes de Unidades que ocupan los pueblos catalanes, se siguen conductas y procedimientos diferentes en lo que se refiere al trato dado a los habitantes. Mientras unos exigen a sus subordinados el mayor respeto a los naturales, otros se jactan

No he de decir, que lo anterior no implica, que no se detenga y encarcele por las tropas a aquellos que a juicio de personas responsables y con garantías merezcan este castigo. La justicia serena de la España Nacional no tiene nada que ver con el trato humano y comprensivo a que antes me refiero.

Encarezco a V. E. que por los Mandos naturales les hagan llegar estas instrucciones hasta el último soldado de los que operan sobre Cataluña, advirtiendo que seré inflexible con quien no coopere a esta política que tanto puede facilitar la futura que se ha de seguir con Cataluña.

También deberá dictar órdenes o reiterarlas si lo ha hecho ya para que se respeten las personas y bienes del territorio que se ocupe, estando dispuesto a castigar

de que entran en plan de conquistadores de un territorio que no era de España y que hay que españolizar y para lograrlo, a todo el que habla en el dialecto catalán aun de buena fe, lo encarcelan o lo que es peor, lo maltratan de obra, sin tener en cuenta que en muchos pueblos, por la desgraciada política que desde hace tiempo imperaba en Cataluña, hay quien nunca aprendió el castellano, o lo habla con dificultad.

“Nuestra guerra no es una guerra civil, ni una guerra de partidos, ni una guerra de pronunciamiento. Es una Cruzada, la cruzada de los hombres que creen en Dios”. Franco en de- claraciones a L ́echo de Paris

“Nuestra guerra no es una guerra civil, ni una guerra de partidos, ni una guerra de pronunciamiento. Es una Cruzada, la cruzada de los hombres que creen en Dios”. Franco en de- claraciones a L ́echo de Paris

severamente a quienes no obren con el respeto que debe ser norma de un Ejército culto y civilizado.

Lo comunico a V. E. para que exija de modo inexorable el cumplimiento de cuanto ordena el Generalísimo, debiendo dis- poner la mayor difusión de esta Orden para que llegue a conocimiento de todo el personal de esa Gran Unidad. Zaragoza, 12 de abril de1938-II Año Triunfal - El General Jefe” (Orden reserva- da de Franco a todos los Estados Mayores, tras la liberación de Lérida)

 
 
 

* “...ahorrar a las poblaciones toda vejación, que inútilmente se añada a los dolores que la guerra lleva con- sigo... Vamos a la zona insumisa en misión de paz, de justicia y de protección... Hay en ella una enorme masa de población que espera ansiosa nuestra presencia y sería lamentable hacerla sentir vejaciones y hasta molestias inútiles... Sería injusto considerar a la región catalana en bloque como enemiga de España, confundiendo los sentimientos naturales de esta co- marca con la deformación que ha sufrido su espíritu a consecuencia de la larga acción disolvente a que libre e impunemente la ha sometido una política falta de fe y de patriotismo...” (10 de Diciembre de 1938, orden reservada de Franco al Gral. Dávila al penetrar en Cataluña).