Aunque el término gentrificación no está en el Diccionario de la RAE, es un término que últimamente está muy vigente, ya que son noticia la recuperación del mercado inmobiliario y las subidas de precios que se dan en zonas muy localizadas de las grandes ciudades (en Madrid Central, dentro de la M-30) existiendo grandes barrios y municipios donde los precios no sólo no crecen con la inflación, sino que incluso caen.

Según la Wikipedia, “gentrificación (proveniente del inglés gentry, "alta burguesía") se refiere al proceso de transformación de un espacio urbano deteriorado o en declive, a partir de la reconstrucción, o rehabilitación edificatoria con mayores alturas que las preexistentes y que provoca un aumento de los alquileres o del coste habitacional en estos espacios”.

Lo que provoca que los residentes tradicionales abandonen el barrio hacia espacios más periféricos, Este proceso tiene especial relevancia en países desarrollados y ciudades con importante potencial turístico y relevancia económica.

“La gentrificación no se centra únicamente en los aspectos físicos, sino que involucra una serie de cambios en la conformación de la población y se caracteriza por el desplazamiento de un estrato social por un estrato superior”.

 

EL ORIGEN:

La mañana del 23 diciembre de 1985, los lectores del New York Times se encontraron al despertarse que el espacio publicitario más prestigioso de su periódico matutino había sido ocupado por una solicitud a favor de la gentrificación. El anuncio comenzaba con la siguiente afirmación: “Hay pocas palabras en el vocabulario de un neoyorquino que tengan una carga emocional tan fuerte como el término “gentrificación”.

El Consejo de Bienes Inmuebles admitía que la gentrificación tenía diferentes significados para distintas personas, pero afirmaba que “en términos sencillos, la gentrificación genera una mejora en los negocios inmobiliarios y minoristas de un barrio, y por lo general aumenta la entrada de la inversión privada”. El anuncio afirmaba que la gentrificación constituía una contribución a la diversidad, al gran mosaico de la ciudad: “Los barrios y la vida florecen”. El Consejo sugería que, si la “recuperación” del mercado privado de un barrio genera inevitablemente un mínimo de desplazamiento, “creemos debe ser acompañado por políticas públicas que promuevan la construcción y la rehabilitación de viviendas para familias con ingresos bajos y moderados, y la revisión de la zonificación, de forma que se den facilidades a los usos minoristas en lugares menos costosos ubicados en las calles laterales”. Concluía: “También creemos que la mayor esperanza de Nueva York reside en las familias, los comercios y los prestamistas que desean comprometerse a largo plazo con los barrios que lo necesitan. Eso es la gentrificación”.

¿Cómo es que la gentrificación se había transformado en una cuestión tan polémica como para que sus defensores se vieran obligados a convocar al complemento ideológico de “la familia” y del mercado privado en su defensa?

Diez años más tarde, la notoriedad de la gentrificación había alcanzado al proceso mismo, un proceso que se encontraba en marcha en muchas ciudades desde finales de la década de 1950 y comienzos de la de 1960. De Sídney a Hamburgo, de Toronto a Tokio, activistas, inquilinos y personas corrientes sabían exactamente qué era la gentrificación y cómo afectaba a su vida cotidiana. La gentrificación era cada vez más reconocida por lo que era: un cambio dramático pero imprevisto de lo que la mayoría de las teorías urbanas del siglo XX habían vaticinado como el destino de los barrios pobres del centro de las ciudades.

Muchas de las personas que se mostraban favorables al proceso recurrieron a una terminología más anodina,” reciclaje del barrio”, “mejoramiento”, “renacimiento” y otras por el estilo, en tanto forma de moderar las connotaciones clasistas y también raciales de la “gentrificación”, pero muchos otros se vieron atraídos por el aparente optimismo de la “gentrificación”, el sentido de modernización, de renovación, la limpieza urbana llevada a cabo por las clases medias blancas

Tal y como hoy sabemos a partir de una gran cantidad de documentos, el término “gentrificación” fue acuñado en Londres en el año 1964 por la eminente socióloga Ruth Glass. He aquí su clásica definición:

Uno a uno, gran parte de los barrios de la clase trabajadora de Londres se han visto invadidos por las clases medias —altas y bajas. Las degradadas y modestas calles flanqueadas por antiguas caballerizas, convertidas en viviendas, y las casitas —dos habitaciones arriba y dos abajo— fueron sustituidas cuando expiraron los contratos de arrendamiento por elegantes y costosas residencias. Grandes casas de la época victoriana que se habían degradado en el periodo anterior o más recientemente —al ser utilizadas como albergues u ocupadas por varias familias— han subido nuevamente de categoría [...] Cuando este proceso de “gentrificación” comienza en un barrio, avanza rápidamente hasta que todos o la mayoría de los ocupantes iniciales, miembros de la clase trabajadora, son desplazados, así se modifica el carácter social del barrio. (Glass, 1964: xviii)

y en los callejones de Granada adyacentes a la Alhambra, la gentrificación avanza en una tensa afinidad con el turismo. Incluso, más allá de los continentes más desarrollados (Norteamérica, Europa y Australasia) el proceso también ha comenzado.

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UNA OPORTUNIDAD

Los que compran en el centro para reformar y vivir no son extraños extraterrestres especuladores, son gente de las afueras que han nacido en el centro, han vivido allí de alquiler, y ven una oportunidad de invertir y vivir allí donde les gusta.

La falta de mantenimiento es una respuesta eminentemente razonable de un propietario a un mercado en deterioro, así que un barrio en decadencia, pero bien situado, es una oportunidad de inversión, no un gueto, como le pasa actualmente al Barrio de Lavapiés

Una teoría de la gentrificación necesita explicar el proceso histórico de desvalorización del capital en las zonas urbanas deprimidas y el modo preciso por el que esta desvalorización genera la posibilidad de una reinversión rentable. El nexo clave aquí es la relación entre el valor del suelo y el valor de la propiedad.

La gentrificación ocurre cuando la diferencia es tan grande que los promotores inmobiliarios pueden comprar a precios bajos, pagar los costes de los constructores y obtener ganancias de la restauración; así mismo pueden pagar los intereses de las hipotecas y los préstamos, y luego vender el producto terminado a un precio de venta que les deja una considerable ganancia. Toda la renta del suelo, o una gran proporción de la misma, se encuentra ahora capitalizada: el barrio, por lo tanto, está “reciclado” y comienza un nuevo ciclo de uso

 

CONCLUSIÓN: UN MOVIMIENTO DE REGRESO A LA CIUDAD POR PARTE DEL CAPITAL

La gentrificación es un producto estructural de los mercados de suelo y vivienda. El capital fluye allí donde la tasa de retorno es mayor; el movimiento del capital hacia los suburbios, junto con la continua desvalorización del capital de las zonas urbanas deprimidas, produce eventualmente una diferencia potencial de renta. Cuando esta diferencia es lo suficientemente amplia, la remodelación (o, en este contexto, el nuevo desarrollo) puede comenzar a desafiar las tasas de retorno disponibles en otros lugares, y el capital vuelve.

Es cierto que la gentrificación constituye un movimiento de regreso a la ciudad, pero un movimiento de regreso a la ciudad por parte del capital más que de la gente.

El advenimiento de la gentrificación en la última parte del siglo XX ha demostrado que, a diferencia de la sabiduría neoclásica convencional, las viviendas de clase media y de clase media alta pueden ser construidas de forma intensa en las zonas urbanas deprimidas.

Y yo me pregunto ¿Podrían también pensar en vivir en una zona con un entorno privilegiado como la Sierra Norte de Madrid? Esto claro, sería sólo con buenas comunicaciones, fibra óptica, y con todos los servicios de educación, sanidad y oportunidades de trabajo que la población necesita, población que estos pueblos reclaman.

Santiago Durán García

Arquitecto Técnico (UPM) MDI Máster En Dirección Inmobiliaria (UPM) EEM Gestor Energético Europeo (UPM European Energy Manager)

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BIBLIOGRAFIA.

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