Pasamos mucho tiempo pensando como decorar las paredes de nuestra casa para que nos aporte confort y belleza, y apenas dedicamos un segundo a considerar el suelo como una parte más que puede ser usada para dar al conjunto del hogar la sensación de habitabilidad que buscamos.

Si nos paramos a pensar, solo por un momento, en laminar el suelo o instalar un parqué a nuestro suelo, nos autoconvenceremos instantáneamente de llevarlo a cabo, pues pocas cosas podemos añadir a un inmueble para que ofrezca calidad, calidez y un estilo estético sin comparación, de esos que dejan con la boca abierta a cualquiera que lo vea y un sentido de orgullo a aquellos que los colocan y usan, haciéndoles sentirse propietarios de un hogar diferente y exclusivo.

Es cierto que en la variedad está el gusto, y podemos elegir entre suelos de vinilo, de piedra natural, de madera, de microcemento, hormigón, cerámica, moqueta, etc., pero en esta ocasión vamos a quedarnos con la laminación y la colocación de parqué, dos tipos de suelo de absoluta tendencia para este año 2019.

Diferencias entre suelo laminado y parquet

En cualquiera de estos dos casos, aunque aparentemente sean muy similares, la instalación conviene que la realice un especialista. La Fábrica del Parquet es el ejemplo perfecto de profesionalidad y calidad, tanto para la venta del producto en sí, como para su instalación. En la actualidad, además, la Fábrica del  Parquet dispone de un acuerdo especial con quick step que les permite ofrecer al cliente el mejor precio del mercado. Quick Step, para quien no lo sepa, es la compañía belga líder en suelos laminados, de madera y de vinilo de alta calidad en Europa, con lo que estamos hablando de todo un referente en este sector.

El parquet

Se puede definir parquet como el suelo de madera que tiene una capa superior con un grosor mínimo de 2,5 milímetros. Lo podemos encontrar en dos variantes, como macizo, en cuyo caso estará compuesto por una sola pieza de madera, o multicapa. El parqué multicapa está compuesto por distintas capas de barnizado, más una de madera maciza, más una capa destinada a dar estabilidad al suelo denominada de núcleo, y que puede ser de distintos materiales, y una última que hace la función de base, y que es de chapa.

En relación al precio, cabe decir que el multicapa es siempre más económico, pues al aportar diversos materiales a su estructura reduce considerablemente el precio. Por otra parte, el parquet de madera maciza se podrá mantener en buenas condicionas durante más tiempo, puesto que se podrá acuchillar y lijar más veces que el multicapa, que estará supeditado al grosor de la última capa.

Existe la variante del parquet flotante o tarima flotante y el parqué encolado cuando nos referimos a su instalación. La diferencia estriba en la forma de colocarlo sobre el suelo base, sin pegarlo a él cuando nos referimos al parqué flotante, y encolado cuando se pegan todas las tablas al suelo. Esta última opción implica más trabajo, pero evita el ruido que se produce cuando pisamos la versión flotante.

Los suelos laminados

Cuando hablamos de suelos laminados nos referimos a suelos formados por varias capas o láminas, todas ellas de distinto materiales que le confieren unas capacidades mecánicas peculiares.

Está formado por una primera capa superior muy resistente al estar formada, a su vez, por varias capas más de melamina (material plástico compuesto por resinas, muy duro y resistente al calor) prensadas y transparente, pero su terminación adquiere o imita el aspecto de la madera, con una textura casi idéntica. La segunda capa es una impresión de una fotografía de madera real, lo que sumado a la textura citada nos ofrecerá todo el aspecto de la madera. Le seguirá una tercera capa consistente en un panel de fibras de alta densidad y  duración, muy estable y con gran resistencia a la humedad y, por último, se coloca una capa de refuerzo para equilibrar las láminas y también resistente a la humedad.

Aunque su última capa no permite el lijado ni el barnizado como el parquet, es bastante más duro y resistente que la madera, además resiste mejor los arañazos, manchas y ataques de humedad. Otra ventaja que encontramos en los suelos laminados es que se disminuye considerablemente el coste final y, como decimos, el acabado final apenas es distinguible al de la madera real y natural. El montaje también es muy sencillo, normalmente con la técnica flotante. La mayoría de los fabricantes, además, incorporan, para facilitar su montaje, un sistema a base de clics, con lo que se aligera enormemente su instalación.

En definitiva, los suelos laminados duran más al estar fabricados a base de productos sintéticos, son resistentes a la humedad y algunos al fuego, y se pueden encontrar imitaciones perfectas del roble, el pino o la haya en cuanto a maderas, pero también al cuero, pizarra, mármol, entre otras apariencias y texturas, son más económicos en general, incluso en su mantenimiento, que apenas es necesario.