Romper los estereotipos actuales de La Moda, reaccionar, como instinto natural, humano, disparando el obturador de su Hasselblad, ante la exagerada carga de belleza femenina, presencial, invasiva, casi siempre perfecta, y retocada hasta la saciedad, es la razón de “Sois belle”, el reciente trabajo de esta joven creativa belga que expone , individual, por vez primera en nuestro país, para contagiarnos de su inquietud artística: La búsqueda, sin más, de lo bello, genuino y singular que hay dentro del ser humano. “Dejar que la autenticidad del cuerpo hable”.

Una sencilla sucesión de fotografías, en mediano formato analógico, que ambientan el espacio de Arte, Castellana 22, gracias a la peculiar técnica de ésa, su cámara, su ojo crítico, su intuición de mujer.

Sin filtros, sin conservantes estéticos, tan afamados hoy en día, que no hacen otra cosa que disfrazar una realidad que no es. Y aporta el carácter surrealista y un toque “algo lujurioso”, que pretende dar, como bautiza dichas instantáneas, donde trata de capturar, como si de un juego se tratara, y devolver al espectador la plena

personalidad de sus modelos, y todo lo que les rodea. Sin desterrar las marcas e imperfecciones, vistas como algo natural, que forman parte del paisaje. De la Naturaleza que somos y a la que pertenecemos.

Todo ello conseguido gracias a una solida formación que arranca, con sus años de estudio universitario en el sur francés, y el posterior ingreso en la Real Academia de Bellas Artes (KASK) de Gante en su país, Bélgica. Pasaporte, de premios y numerosos reconocimientos en exposiciones varias antes de ser invitada a la célebre La Fábrica, Centro de comunicación e investigación de una importante firma de moda italiana. Donde dejó huella.

Retratos de una realidad sin rostro, o vendados, para no distorsionar nada, y salga así todo el potencial personal del cuerpo humano femenino. Más adelante, en futuros trabajos, pretende incorporar al otro género hoy ausente, ya que también le considera un objeto víctima de una Moda alterada, superficial.

Transgredir a través de poses, a veces imposibles, paisajes arenosos, florales, vegetales y colores vivos, que hablan de sí y por si mismo. “La

manipulación estética da una percepción errónea de la realidad. Odio las imágenes así.”, señala Vandendael.

Sin duda todo un estudio desafío el que nos plantea esta promesa artística en la búsqueda de los auténticos cánones de belleza que no hacen más que enturbiar la verdadera esencia del ser humano.

Una lucha infatigable junto al deseo de la eterna juventud y la inmortalidad desde tiempos inmemorables. Un concepto mutante en función del paso del tiempo y las modas, que se aleja cada vez más de la realidad, y nos hace dudar, pero con un denominador común, su esencia, que también nos hace únicos y nos diferencia de otras especies pero hay que saberla capturar, y de eso ella, va sobrada.

Texto. César Serna