El juicio del procés quedó visto para sentencia a mediados de junio, luego pronto sabremos qué pasa con los ocho políticos catalanes acusados en lo que, sin duda, ha sido uno de los grandes casos judiciales de nuestro tiempo.

Como protagonistas indirectos, pues su fin es el de representar y defender los derechos de los propios acusados, los abogados penalistas del procés han dejado momentos para la posteridad. Como cuando Marina Roig, la abogada de Jordi Cuixart que sorprendió por una argumentación técnica hecha con mucha pasión, sostuvo que su representado era juzgado por quién es, y no por lo que hizo.

Van den Eynden, Pina, Molins, Melero, la propia Roig, Bergés, Arderiu y Riba, grandes apellidos del procés, son abogados penalistas, profesionales con dedicación, pasión, años de experiencia y realismo. Cualidades que todos los letrados de la rama deben tener.

Cómo es un abogado penalista

Para entender qué es y qué hace un abogado penalista, podemos irnos al despacho de José Martín, con sede central en Madrid pero que opera a toda España. Martín cuenta con resultados que avalan su dilatada experiencia, tanto en la defensa como en la acusación en procedimientos penales. Por su desempeño ante la Audiencia Nacional, el Tribunal Supremo o el Tribunal de Derechos Humanos en Estrasburgo, se le considera uno de los mejores abogados penalistas de Madrid, y explica cómo debe actuar un profesional de su clase.

Un abogado penalista está especializado en la defensa de personas y empresas acusadas de actividades delictivas, así que quien se pone en sus manos puede estar en serios apuros.

Desearán escuchar que no hay problema y que el que caso está ganado, pero la claridad es una de las mayores virtudes que debe poseer un experto en Derecho penal. Así lo explica José Martín: “Pocas cosas pueden ser tan perjudiciales para ayudar a un cliente como un enfoque optimista de la situación analizada, y la seguridad de resultar victorioso”.

Además de esa necesaria dosis de realismo, la pasión implica creer firmemente en la presunción de inocencia, consagrada en la Constitución Española. Ese principio no siempre se respeta, lo que provoca condenas que no cuentan con el rigor suficiente y hacen que se difumine, que aparezca desvirtuado.

La experiencia, por su parte, conlleva que un abogado que ejerce en el ámbito penal conoce y está familiarizado con los Juzgados de Instrucción, las secciones de las Audiencias Provinciales que corresponden, la Instrucción Central y las salas de la Audiencia Nacional. Y, por supuesto, con los procedimientos.

Un perfil de altura

El grado en Derecho no hace a un abogado penalista. Un profesional bien formado se ha preparado a conciencia, con el Máster de rigor, la formación en despachos de renombre y la adscripción como abogado ejerciente en algún Colegio de Abogados. Eso es la especialización.

Una forma de acercarse a la actividad de un abogado penalista, además de su web, es visitar una página como la de Abogacía Española, que recoge toda la información corporativa relacionada con esta y con sus órganos de gobierno. El perfil de José Martín aparece en el Consejo General, luego se puede seguir su actividad y ver, en parte, quiénes forman parte de su comunidad.

El Consejo General de la Abogacía Española es el órgano representativo, coordinador y ejecutivo de los 83 Colegios de Abogados españoles. Estas son, a su vez, instituciones que defienden los valores de una Abogacía que debe ser libre e independiente, además de tener proyección social e ir a la vanguardia en la implantación de nuevas tecnologías.

Horas de despacho

Partimos de que las áreas de la práctica penal son muy heterogéneas, desde delitos leves y amenazas a homicios/asesinatos, prevaricación o violencia de género. Y un abogado especialista debe tener experiencia en, si no en todas, cuantas más mejor.

Cada defensa implica horas y horas de despacho en las que lo primero es desarrollar una teoría del caso, parte fundamental de la defensa. Debe ser lo antes posible porque, como explica José Martín, servirá como modelo desde el que construir toda la defensa.

Esta hoja de ruta marcará las decisiones que acusado y defensa toman al preparar y desarrollar el juicio, como los testigos a los que va a llamar a declarar. Y todas se deben tomar de manera inteligente.

La teoría del caso incluye un resumen de lo que se va a presentar como hechos ocurridos. Se parte de las pruebas, pero influye de manera significativa una estrategia procesal que busca errores, propios o ajenos, para invalidar esos actos o pruebas que no resulten favorables.

Se puede resumir en un dicho popular entre abogados, y que recuerda José Martín: “Si los hechos te dan la razón, apóyate en los hechos. Si la ley te da la razón, apóyate en la ley. Si ni los hechos ni la ley te dan la razón, apóyate en la mesa y sé lo más brillante posible”.

La teoría debe ser lógica y encajar con el sentido común, satisfacer los elementos jurídicos necesarios para ganar y tener en cuenta las debilidades de las otras partes. En definitiva, un trabajo apasionante capaz de superar la mejor de las ficciones.