Todavía estamos en el mes de agosto, es decir, en pleno verano, pero ya vamos notando poco a poco como las noches ya no son tan cortas como en el mes de junio o julio. En algunos lugares de playa incluso apetece ponerse una rebequita algunas noches, especialmente a finales de este mes y con la llegada de septiembre.

Cuando llegue el otoño todavía será pronto para encender la calefacción o interesarse por estufas y chimeneas, pues afortunadamente el otoño en buena parte de España es una estación suave, con ausencia de temperaturas muy frías.

Sin embargo, cuando lleguen las noches de frío todos agradeceremos contar en la vivienda con un buen sistema de calefacción. Hoy comentamos algunas propiedades de las estufas eléctricas, una vía económica y sobre todo limpia de tener la vivienda aclimatada.

¿Cuáles son las propiedades de las estufas eléctricas?

Las estufas eléctricas y los termoventiladores son aparatos que funcionan gracias al efecto Joule, es decir, la disipación de la energía al pasar corriente eléctrica por un conductor. Gracias a estos dispositivos, la energía eléctrica se transforma en calor por medio de radiación o convección.

La potencia de las estufas eléctricas oscila entre los 800 y los 3.000 vatios. En España son muy populares los radiadores eléctricos de aceite pero existen otras variantes igualmente populares y con mayor poder calorífico. Un aspecto positivo interesante es que el coste de adquirir una estufa eléctrica es, por lo general, muy económico.

Además, sea cual sea el calefactor eléctrico que elijamos, todos presentan la ventaja de no requerir instalación y ser fáciles de transportar.

El principal contra de las estufas eléctricas es que encarecen en gran medida la factura eléctrica en los meses de invierno. España es uno de los países en Europa con la electricidad más cara. Para evitar esto, cada año aparecen recomendaciones para hacer un uso adecuado de los electrodomésticos y así reducir este gasto.

Tipos de estufas eléctricas

Existen muchos tipos de estufas eléctricas porque para ser considerada estufa o calefactor eléctrico el único requisito es hacer uso de la electricidad para generar o mantener el calor. Incluso vemos en el mercado estufas que se alimentan con otro tipo de combustible, como las estufas de pellets, pero que necesitan de la corriente para su encendido inicial.

Son muchas las diferentes estufas eléctricas que existen, para conocerlas a fondo, puedes comparar las mejores aqui, aunque lo más cómodo es hacer un repaso general de todas ellas.

Las estufas eléctricas halógenas son las que utilizan un elemento incandescente para la difusión de energía. Este elemento incandescente es un filamento de metal que se enrosca en un tubo de vidrio que contiene gas halógeno. El filamento se calienta al paso de la energía eléctrica y en reacción con el gas eleva la temperatura. El calor se transmite por radiación. Estas estufas son muy eficientes para calentar partes bajas y medias de las habitaciones.

Otro tipo de estufa es el calefactor eléctrico cerámico. Consta de un cable de metal que se calienta e incrusta en una placa cerámica que a su vez se calienta e irradia calor. La cerámica es un buen conductor del calor. Estos calefactores no resecan mucho el ambiente porque necesitan poco oxígeno para producir calor. Son muy eficientes.

Las estufas eléctricas de infrarrojos no calientan el aire a su alrededor, sino los objetos cercanos. Resultan útiles para situarse cerca del calefactor, pero no si lo que queremos es aclimatar la habitación y obtener una temperatura cálida general.

Un cuarto tipo de estufa eléctrica es el termoventilador, habitual en baños y superficies pequeñas. Se trata de sistemas de ventilación que reparten el aire caliente producido, normalmente calientan este aire con placas cerámicas. Como aclaramos, resultan muy prácticos cuando lo que se busca es calentar un punto concreto de una habitación o una superficie de dimensiones reducidas en poco tiempo.

Finalmente aparecen los radiadores eléctricos de aceite. Su funcionamiento consiste en servirse de la energía eléctrica para calentar un fluido aceitoso que actúa como acumulador de calor. La ventaja de estos sistemas es que siguen calentando la estancia una vez apagada la estufa, pero también requieren más tiempo que otros radiadores para calentarse y no son adecuados si lo que buscamos es calor instantáneo. Un último dato a tener en cuenta es su seguridad, son menos peligrosos que otras estufas pues no existe superficie incandescente alguna.