Pese a lo apuntado por el Sindicato Ferroviario de la Confederación Intersindical (SF-Intersindical) tras las ya populares investigaciones que está realizando, en busca de aportar más información a su denuncia ante el Departamento Especial contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada de la Fiscalía General del Estado, según ha tenido conocimiento El Correo de Madrid las locomotoras diésel que utiliza ALSA en su división ferroviaria no son propiedad de ALSA, sino que se las alquila a una minúscula empresa privada que además de contar con el manto protector de ALSA también está refrendada por una empresa pública, la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, organismo que depende del Ministerio de Fomento, de Renfe y de Adif.

 

Estas locomotoras son las numeradas por Renfe con las matrículas 321-048 y 321-050, cuya propiedad era de Renfe hasta que las dio por máquinas excedentes y las compró una sociedad privada, TECSA, para remolcar trenes dedicados a renovar las vías. Años después, ya de forma reciente, una TECSA con graves problemas económicos vendió las locomotoras a una pequeña empresa madrileña que se denomina Auxiliar de Patrimonio Ferroviario SL, nueva en el panorama ferroviario al llegar de la mano de ALSA, aunque no está integrada en su organigrama pese a lo que pudiera parecer dado que su principal administrador visita de manera muy frecuente las oficinas de ALSA en la madrileña calle de Miguel Fleta, 4. Una fuente de Renfe consultada por El Correo de Madrid, sospecha que este responsable de Auxiliar de Patrimonio Ferroviario SL, Antonio Pedrero Fresno, mantiene estrechos vínculos personales con un alto ejecutivo de ALSA.

 

Lo cierto es que de manera pública, Auxiliar de Patrimonio Ferroviario SL, sin instalaciones ferroviarias propias donde guardar y mantener las locomotoras, da servicio a ALSA, que es su cliente principal y casi único, alquilándole las dos locomotoras. El otro potencial cliente de esta modesta empresa es la citada Fundación de los Ferrocarriles Españoles, ya que Antonio Pedrero presume de contar con el respaldo y el aval del responsable del Museo del Ferrocarril de Madrid-Delicias, Carlos Abellán Ruiz, director ‘colocado’ por Ana Pastor cuando la hoy presidenta del Congreso de los Diputados ejercía de ministra de Fomento.