El potente Grupo ALSA parece haber patinado en su implantación en el mundo ferroviario. Su división ferroviaria que opera trenes turísticos ha sido llevada a los tribunales por el Sindicato Ferroviario de la Confederación Intersindical (SF-Intersindical). En concreto, ha denunciado a ALSA ante la Fiscalía General del Estado, dando entrada su requerimiento de transparencia, con fecha del pasado día 20 de diciembre, en el Departamento Especial contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada.

 

SF-Intersindical afirma que entre varios entes públicos (Renfe, Adif y la Fundación de los Ferrocarriles Españoles) y uno privado (ALSA-RAIL) existe un tejemaneje de cesiones de material ferroviario “con un posible uso irregular”, de lo que se beneficia ALSA “que hace negocio con trenes que son públicos y por tanto del conjunto de la sociedad”.

 

Los sindicalistas opinan que la situación es “esperpéntica”, y señalan como irregulares “el Tren de Felipe II o el de las Navidades Mágicas, u otros trenes Charter disfrazados de Trenes Turísticos que son operados por ALSA utilizando material propiedad de Renfe y Adif”.

 

Las sospechas de SF-Intersindical sobre presuntas anomalías de ALSA van más allá, y también solicitan que se investiguen cómo realiza las “prácticas a su alumnado de conducción”, y si existen “irregularidades en el mantenimiento de los vehículos”. Incluso, se preguntan “por qué Adif permite la circulación de estos trenes y averiguar quienes, desde instituciones públicas, están facilitando este asunto”, en alusión implícita, según una fuente de Renfe consultada por El Correo de Madrid, a cargos de alta responsabilidad que han formado parte del cuerpo directivo de Renfe en los últimos años y que ahora han pasado a un segundo plano.