Los trenes turísticos de ALSA siguen en la vía pese a que están denunciados por falta de seguridad desde el pasado 31 de enero. Todo un escándalo. Además, la denuncia procede de unos auténticos especialistas en seguridad ferroviaria, el sindicado SEMAF, famoso por tener afiliados a un gran número los maquinistas y ayudantes de conducción. Y ha denunciado a ALSA ante la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria, el máximo organismo nacional en la materia, el cual no parece preocupado por el asunto pese al aviso de que los trenes de ALSA "incumplen las debidas medidas de seguridad y de formación para la conducción requeridas”.

Las irregularidades que enumera el SEMAF en su denuncia son diversas, desde la incompatibilidad del directivo de ALSA encargado del desempeñar la función de responsable de seguridad ferroviaria en la empresa, Antonio Ginés Vázquez, hasta convertir la cabina de conducción de las locomotoras en el “camarote de los hermanos Marx” por las personas que allí se reúnen en algunos de los viajes, anunciando que tienen testimonios gráficos de ello. Incluso, apunta el SEMAF, en alguna oportunidad, ALSA ha llegado a cobrar 100 euros por realizar el viaje en cabina.

Otras infracciones relevantes de ALSA, siempre según el relato del SEMAF, es la irregular formación de sus maquinistas o el mantenimiento de los vehículos, que en vez de realizarlo en talleres homologados, como marca la normativa, es habitual que se realice en el patio trasero del Museo del Ferrocarril de Madrid-Delicias, se supone que con el permiso de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, cuyos patronos son Adif y Renfe, es decir, empresas públicas apoyando su propia competencia privada. Algo muy extraño.

Como ya publicó El Correo de Madrid, en este asunto del mantenimiento del material deALSA parece esconderse una relación muy sospechosa entre esta Fundación, Integraciones Ferroviarias SL (INTEFER) y Auxiliar de Patrimonio Ferroviario SL.

Esas sospechas quizá queden al descubierto pronto, dado que el ministro José Luis Ábalos ha enviado a una persona de su confianza a la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, a José Carlos Domínguez.
Este es un gestor que pondrá orden tras una etapa en la que el responsable designado en la etapa del PP, César Felipe López, perdió el control y el norte. Domínguez es un político con profundos conocimientos ferroviarios al proceder de Adif, según apuntan desde UGT.