Entre los muchos organismos de dudosa rentabilidad que sostiene la Administración Pública están varias Fundaciones. Todos los ministerios cuentan con alguna, y la unida al sistema ferroviario es la Fundación de los Ferrocarriles Españoles (FFE), dependiente del Ministerio de Fomento. Ana Pastor en su etapa de ministra del ramo ya propuso su eliminación para recortar un gasto en personal que consideraba elevado, pero no la dejaron. ¿Quién no la dejó? El sistema. ¿Por qué? Porque allí van a parar, a buenos despachos sin hacer ruido, ‘desechos’ del PP y del PSOE, dependiendo del momento. El último de estos ‘desechos’ es reciente, dado que a la FFE llegó José Ricardo Martínez, condenado por cometer el delito de apropiación indebida en el caso de las Tarjetas Black de Caja Madrid y Bankia. Fue Secretario General de UGT en Madrid y consejero de Caja Madrid a propuesta del PSOE, y tras el escándalo (44.154 euros gastados y condena de dos años) fue apartado de la escena pública y colocado en la FFE.

 

Pero este José Ricardo Martínez no está de actualidad ahora, y sí la FFE, que está a pocos días de cambiar de Director-Gerente, dado que César Felipe López, nombrado en la etapa del PP por recomendación estratégica de un Director General de Renfe, va a dejar paso a alguien de la confianza del PSOE. Este César Felipe López saldrá de la FFE con la sospecha de haber facilitado el auge de ALSA como operador de trenes turístico-históricos. El Director-Gerente saliente ha puesto medios públicos al servicio de una entidad privada. “Es que hay una laguna legislativa, una rendija, y por ahí se ha colado ALSA”, cuenta a El Correo de Madrid un sindicalista, pero no por ese vacío en el reglamento ferroviario saldrá limpio de mancha el expediente de César Felipe López en la FFE.

 

Por ejemplo, parece una anomalía que la FFE junto a empresas privadas se hayan hecho cargo del mantenimiento de los vehículos con los que ALSA opera el Tren de Felipe II, que es, según esas mismas fuentes sindicales, lo que ha ocurrido con la aparición en escena de Integraciones Ferroviarias SL (INTEFER) y Auxiliar de Patrimonio Ferroviario SL. Durante estos años, estas sociedades han tenido como único cliente conocido a la propia FFE. Esta institución pública les ha adjudicado, al menos, diez actuaciones por un valor total de 143.387,53 euros. Excepto un estudio para buscar alternativas de uso turístico a la línea Valladolid-Ariza, el resto se han centrado en encargos procedentes de los museos ferroviarios de la FFE, Madrid-Delicias y Vilanova i la Geltrú, con trabajos tan diversos como reparaciones de locomotoras, de vagones o rehabilitaciones de edificios.  

 

También es muy llamativo que una empresa con un capital social minísculo (4.000 euros) y que carece de una estructura sólida, es decir, talleres, maquinaria, instalaciones y hasta plantilla, sea capaz de acometer tareas tan complejas. INTEFER fue creada en febrero de 2014 como sociedad limitada, y su primer administrador único, Joan Migo Eslava, mantenía una relación directa con el director del Museo del Ferrocarril de Madrid-Delicias, Carlos Abellán Ruiz. Era una relación a través de los años y de las asociaciones de amigos del ferrocarril. Tal vez por ello, Joan Migo alcanzó y mantiene en la actualidad una relación laboral con la FFE, cuya naturaleza se desconoce a ciencia cierta. Le sustituyó en INTEFER Antonio Pedrero Fresno, que después creó con un capital social de 25.000 euros Auxiliar de Patrimonio Ferroviario, a la que, por ejemplo, la FFE le encargó el traslado de una locomotora de vapor desde Portbou (Gerona) hasta Guadix (Granada), cuando no se le conocía facultad ni experiencia alguna para acometer tal encargo: ni es maquinista, ni ha tenido relación alguna con el sector.

Estas mismas fuentes sindicales han manifestado que aportarán estos datos a la Fiscalía para que averigüe si se ha producido alguna anomalía, así como exigirán a Renfe y Adif que abran una investigación al respecto.