La salud de las personas se siente por dentro y se observa por fuera. Algo similar ocurre con los edificios, casas y en general cualquier tipo de inmueble. El mantenimiento debe hacerse tanto a nivel interno, con la ayuda de profesionales en fontanería, electricidad, gas… como por fuera, con los especialistas en rehabilitación de fachadas.

Tanto para la seguridad y el bienestar de los que habitan las instalaciones como por el valor que debe mantener el inmueble, el mantenimiento debe ser constante. Algunas de las actuaciones las podrán acometer los propios propietarios si se llega a un acuerdo, pero la mayoría, sobre todo las que requieren alguna especialización, deben ser contratadas a los profesionales de cada sector.

El mantenimiento de edificios no debe nunca considerarse secundario. Este descuido o abandono terminará por pasar factura a los inquilinos y propietarios. Por un lado, verán mermada su calidad de vida debido a humedades, cortocircuitos, roturas… y, por otro, verá cómo se devalúa el precio del inmueble ante una posible venta.

Factores para invertir en el mantenimiento de un edificio

Estos son los elementos que se van perdiendo si no se invierte tiempo y dinero en los inmuebles que se habitan o en los espacios donde se trabaja.

Seguridad

La seguridad es el primer factor que perderán los habitantes de estas estructuras. En cualquier momento se podría producir un desprendimiento, un cortocircuito, el resbalón y caída por humedades producidas por goteras… La gravedad del accidente puede variar desde el simple tropiezo, por tener parte de la solería levantada, hasta la muerte por electrocutamiento o por caída de alguna pieza desde gran altura.

El aspecto estético

No es lo mismo vivir en un lugar atractivo que en uno mal cuidado, que se vuelve vulgar. El efecto psicológico que conlleva estar rodeado de un ambiente estéticamente atractivo tiene una influencia directa en el ánimo y la energía de las personas que viven en ellos. Entre otros factores, es importante mantener cierto criterio estilístico porque representa, en buena medida, la posición que se ocupa en la sociedad. Un dato muy importante en los momentos que vivimos.

Devaluación del valor

Aunque ya se haya hecho referencia a este factor, merece la pena reincidir en él. Y es que es habitual que se suela vender la vivienda en algún momento determinado. Los motivos pueden ser desde que se ha quedado pequeña, porque la familia ha crecido, hasta la mudanza por motivos laborales. Llegado ese momento, se querrá sacar el máximo beneficio económico posible, y si el inmueble no ha estado mantenido, será muy difícil de conseguir un buen precio.

Profesionales necesarios

Para mantener en su justa medida estos tres factores, la seguridad, el aspecto visual y evitar su devaluación, hace falta la intervención de expertos en la realización de trabajos verticales como los que componen el equipo de GTB Reabilitaciones. Y es que la rehabilitación de fachadas en Madrid es una actividad profesional fundamental para detener estos tres factores al momento. Algo que saben los madrileños que gustan de exponer sus viviendas completamente reformadas y rehabilitadas.

El mantenimiento integral de un edificio no es otra cosa que la correcta realización de todas y cada una de las acciones necesarias para que el estado del inmueble esté siempre cuidado y protegido. Para que conserve un estado óptimo y aporte las mismas prestaciones, condiciones y funciones que cuando fue adquirido, se necesita la actuación de un variado grupo de profesionales.

Los especialistas en rehabilitación de fachadas solo es uno de esos grupos de profesionales. Se hace necesario la actuación de, como ya se mencionó al principio de este artículo, los fontaneros. Como ejemplo referente de este oficio, se encuentra la empresa de fontaneros 24 horas Hermanos Garcia, considerada en el sector como la más cualificada. Entre sus trabajos cabe destacar su excelencia en la reparación de goteras, instalación de termos eléctricos, reparación de tuberías, instalación de sanitarios, reparación de calderas de gas, cambio de bañera a plato de ducha, reparación de cisterna y desatascos en lavadoras o lavavajillas.

Aunque no termina aquí, la lista de expertos continúa con los electricistas, empresas de limpieza, cerrajeros, para las instalaciones térmicas, si las tuviera, e incluso albañilería o especialistas en la detección y el control de plagas, entre otros.

En definitiva, hay que tener presente que la imagen que transmite el estado de un edificio habla claramente del tipo de inquilinos y propietarios que los habitan. La suciedad, las roturas, los escapes en las zonas comunes propician los accidentes de diversa gravedad y la aparición de plagas y enfermedades. Así mismo, también producen más averías en las instalaciones, que serán más caras que si no se hace una detección precoz del problema.

Un buen mantenimiento conseguirá que las instalaciones ofrezcan un mayor rendimiento, reduciendo los consumos. Pero, sobre todo, el edificio en sí logrará mantenerse en buenos precios a la hora de venderse. El mantenimiento, por tanto, no es un gasto, sino una inversión.