Existen dos formas de hacer efectiva la petición de concurso de acreedores. Un instrumento que, para aquel que no lo sepa, tiene cualquier empresa para solucionar una situación económica de extrema gravedad y crisis. Las formas son voluntaria y forzosa o necesario

Las empresas nacionales pueden solicitar la declaración de concurso de acreedores. Esto es posible en el momento en que pueda justificar que no tienen dinero para afrontar los pagos obligados con sus acreedores. Cuando una organización se declara insolvente, puede recurrir a la Ley Concursal 22/2003 del 9 de julio de 2003.

Existen dos formas de solicitar este concurso. De forma voluntaria, cuando la persona responsable de la organización realiza los trámites para declararse en concurso de acreedores, y de manera forzosa, si es un socio o alguno de los acreedores quien lo solicita. En este artículo se profundiza en este segundo caso.

 

Declaración de acreedores forzosa o concurso necesario

El acreedor está legitimado para presentar un concurso acreedores necesario cuando la empresa deudora sea insolvente, incluso si todavía se encuentra dentro del plazo para el pago y no sea procedente usar el concepto de impagado. Pero, para que el juez admita este tipo de demanda, deben cumplirse obligatoriamente una serie de requisitos.

Si son varios los acreedores presentan al juez este concurso, este aceptará la primera solicitud que llegue a su poder, si estima que procede la demanda.

En cualquier caso, siempre que, tanto la parte demandada como la demandante, se encuentren en este tipo de situaciones, lo más aconsejable es recurrir a un experto en gestión de crisis. Madrid, Bilbao y Barcelona tienen la suerte de contar con una oficina de Dipcom Corporate, cuyo consejero principal es Igor Ochoa, economista colegiado y Licenciado en ADE – Bachelor in Business Administration por la Universidad de Wolverhampton (Birmingham, UK). Este profesional, durante más de quince años, ha estado dirigiendo equipos financieros de todo tipo, junto a unidades de negocio y empresas de múltiples y variados sectores.

Según nos indica este experto, los requisitos que se deben cumplir para que el juez dé el visto bueno son los siguientes, atendiendo a los criterios de la actual Ley Concursal.

La presupuesta insolvencia del deudor

Según la citada Ley, se entiende por insolvencia a la incapacidad por parte de un deudor a hacer frente a los pagos contraídos. Esta situación es completamente indiferente a que el insolvente tenga o carezca de patrimonio.

Puede darse la posibilidad de poseer bienes de algún tipo, pero no por ello tener la suficiente liquidez para afrontar los pagos a los que se está obligado. El primer paso, por tanto, para declararla en concurso, es que la empresa sea insolvente, que no pueda ejercer los pagos debidos al llegar el vencimiento de la deuda.

La prueba definitiva de insolvencia

Se considera una prueba definitiva de la insolvencia el estado de impago a la generalidad de sus acreedores, no solo a uno. Debe darse un impago generalizado para demostrar la insolvencia.

El juez y, por tanto, la Ley, entiende que la figura del demandante o acreedor no puede acceder a las cuentas privadas y personales de la empresa que demanda, ni puede aportar suficientes pruebas en este sentido. Es, por este motivo, que se permite presentar otro tipo de pruebas que logren convencer al juez de que, efectivamente, la empresa se encuentra en un estado o en un punto cercano a la insolvencia, como, por ejemplo, RAI, obligaciones tributarias, cuotas de la Seguridad Social, salarios e indemnizaciones y otras ejecuciones… Por último, el juez añadirá su parte y ordenará a la empresa demandada a presentar sus cuentas en un determinado plazo.

Otros factores necesarios para la declaración de acreedores

Además de demostrar la situación de insolvencia de la compañía deudora, el acreedor no ha tenido que recibir su crédito en los últimos seis meses antes de presentar la solicitud y a título personal después de su término. Igualmente, el demandante podrá ser llamado por alguno de los socios o miembros de una persona jurídica, pero que se consideren directa y personalmente responsables de las deudas del demandado.

Hay que recordar que, para ser instado a un concurso necesario de acreedores, la solicitud presentada por el acreedor debe estar fundamentada en alguno de los hechos que, según la ley, se admiten a estos efectos. Estos efectos o elementos clave están perfectamente descritos en la llamada “Exposición de Motivos II de la Ley Concursal”, los cuales "han de basarse en alguno de los hechos que, como presuntos manifiestos de la insolvencia, señala la ley".

Es al acreedor al que le corresponde la presentación de la prueba, expresando en la solicitud de declaración de acreedores los medios de prueba sobre los que se sustenta. Del mismo modo, probará su especial condición de acreedor.