En la última década, la popularidad de las criptomonedas ha tenido una evolución muy irregular. En los últimos años, sin embargo, parecía que por fin había tenido una buena acogida entre la población, aunque poco a poco ha ido perdiendo ese favor. Ni los propios expertos parecen ponerse de acuerdo a la hora de analizar el futuro del Bitcoin, pero por ahora se ve un poco negro teniendo en cuenta que en 2018 el valor de la moneda bajó en más del 40 %.

 

Pese a los avances tecnológicos, son muchos los que todavía no ven en los sistemas de seguridad de las criptodivisas la protección que esperarían de cualquier otra institución bancaria donde depositan su dinero. Aunque las carteras virtuales son en la actualidad más seguras que nunca, a algunos les cuesta olvidar los casos de robo de criptomonedas que salen de vez en cuando en las noticias. Un ejemplo es el que denunció en 2014 un abogado español.

 

Aunque coincidió con el auge del Bitcoin, la popularidad de las criptodivisas en aquel entonces era algo tímida en España. Fue esta denuncia de un supuesto robo de 5 dogecoins -valorados en 0,007 €- lo que puso en alerta a las fuerzas de seguridad estatales, sobre todo porque el denunciante, Pablo Fernández Burgueño, aseguraba que la cantidad total sustraída a todos los usuarios ascendía a alrededor de 162 mil dólares. El caso tuvo tanta repercusión que fue investigado por la Europol.

 

La investigación pudo llevarse a cabo gracias a que el blockchain, o cadena de bloques, de los dogecoins es pública, por lo que la policía pudo consultar las transacciones hechas con esta moneda digital. No obstante, hasta la fecha son consideradas un activo intangible a ojos de Hacienda, lo que significa que no deben declararse oficialmente. Esto podría cambiar en un futuro no muy lejano y es por esta razón que los expertos recomiendan tenerlo todo en orden por si acaso.

 

El delito del que Fernández Burgueño fue víctima no es el único que ha tenido lugar recientemente en España relacionado con el dinero y el mundo virtual. Este mismo mes de febrero, siete personas fueron detenidas en Madrid, Ciudad Real, Zaragoza y Lérida por la Policía Nacional acusados de comprar dinero falso en la deep web a una imprenta localizada en Austria, que ya había sido desmantelada. Estas detenciones se produjeron en el marco de otros arrestos más producidos en Europa.

 

Puede que la confianza en las criptomonedas haya descendido en los últimos meses, pero eso no significa que los esfuerzos para hacer de los medios criptográficos un lugar seguro vayan también a disminuir. Es más, a los creadores de las divisas virtuales les interesa que esa seguridad también crezca porque será esto lo que conseguirá que vuelvan a ganar en popularidad.