Las oficinas suelen ser el centro neurálgico de la mayoría de empresas. De distintas formas y de variadas localizaciones, dan la imagen que la empresa (quiera o no) transmite. Aquí veremos su importancia.

 

Espacio del negocio

Como es natural la clave de es su funcionabilidad. Mamparas, puertas, escritorios, sillas de oficina, mesas de oficina…Todo eso podemos encontrarlo en diferentes sitios, aunque nuestra elección sería panel2000.

Aunque algunos dicen que fueron Google y Facebook los primeros en preocuparse por la estética de sus oficinas, esto no es del todo así. Sin ir más lejos con el boom de las empresas de Wall Street, todas peleaban por el rascacielos más alto de la Gran Manzana.

Sí que es cierto que con nuevos gallos en el corral, nuevas normas. Estos gigantes digitales decidieron trasladar el ambiente de la calle a la oficina. Y así grandes empresas tuvieron dentro grafitos, toboganes, etcétera.

Además se le dio mayor importancia, aquí sí, a la visualización interna de la oficina. No sólo como un lugar ajetreado donde echar las horas de trabajo, sino como algo más.  Un espacio de captación y retención de talento.

En líneas generales, al igual que la mujer del César, hoy en día las multinacionales no sólo buscan ser perfectas, sino parecerlo. Es decir, demostrar con su oficina que son acogedores, amables, a la par de serios y rigurosos.

Y es que el diseño del espacio laboral, el negotium, se asemeja cada día más al de un hogar. En esto hay una clara influencia japonesa, que combina ambas unidades de producción en la vida del trabajador. Su empresa, su hogar.

De esta forma se busca fidelizar a los grandes trabajadores, reteniendo así el talento, y hacerles sentirse seguros. Demostrar que la empresa se preocupa por los empleados.

Cada vez más la transformación digital, los espacios de co-working, y horarios más flexibles cambian esto. Es decir, la oficina ya no es un conjunto de cubículos donde el jefe va paseando, vigilando a ver como trabajan los subordinados.

Ahora se trata de espacios que dan más horizontalidad. Fomentan el contacto con zonas abiertas y transitables. Además los ordenadores han pasado de ser parte específica a general. Y con ello las mesas y las sillas, claro.

Y que estos cambios fueron vitales para el cambio en la productividad lo confirmó el estudio de Accenture, realizado por Thomas Davenport. Cambio de entorno, reajuste en el ambiente laboral y productivo eran hechos consecutivo.

Lugar de ocio y adaptación a nuevos tiempos

 No podemos dejar tampoco lo que llamamos los espacios de ocio. Junto a ese concepto de oficina abierta, buenrollista, debe haber algo que lo concrete. Y es importante sobre todo para el networking.

El networking es un concepto por el cual uno expande su red de amistades y confraterniza con los compañeros. Para ello necesitaremos unos espacios de descanso, ocio o recreo.

¿Para qué sirve? Un ambiente de concordia, distendido, que mejore la creatividad de los trabajadores, y sus relaciones personales. Si se logra la unidad, y que fluyan las buenas vibraciones, aumentará la productividad.

¿Pero y a qué nos referimos concretamente? Pues en el caso español suele ser muy típico un futbolín, donde poder relajarse con los compañeros. En los asiáticos el ping-pong, aunque también es popular en Estados Unidos el Air Hockey.

Por supuesto no solo hablaremos de sitios de relajación, sino que combinaremos el ocio y el negocio. Por ejemplo Google ofrece columpios a sus trabajadores desde los cuales poder trabajar. Insólito, pintoresco, pero efectivo.

Además de todas formas siempre es necesario priorizar el lugar común al individual, la red a la jerarquía. Es decir, si potenciamos el trabajo colaborativo y las relaciones interpersonales, deberemos poner muebles adecuados.

Aquí nos referimos a sillas de diseño similar pero cómodo, y mesas redondas. Si la mesa es  rectangular o hay sillones y butacas mejores, todo es más jerárquico, más vertical. Lo contrario a lo que perseguimos.

Otra de los puntos esenciales de las nuevas oficinas es la flexibilidad de los horarios. Debemos tener en cuenta algo necesario, las pizarras y los murales, los cuales facilitan la transmisión de información corporativa entre trabajadores.

Por supuesto no todo esto es positivo. Por ejemplo últimamente hay una tendencia a hacer espacios demasiado abiertos. Ello dificulta la comunicación entre los distintos trabajadores.

¿Y qué efectos tiene? Pues que se convierte en un gallinero donde todos gritan, nadie escucha y la productividad baja. Es lógico tener su espacio, pero tampoco buscamos un oficinista asocial sino colaborativo.

 En definitiva la idea entonces es que la planificación sea la adecuada,  con una buena cantidad de luz, especio moderado, y lugares de ocio. Además hay detalles importantes como que las habitaciones sean comunes pero de uso exclusivo en temporalidad. Es decir, un rato para cada grupo que la necesite.