El cuidado y protección de una piscina es un compromiso que todas las personas que disponen de una en su hogar deben mantener para asegurar su integridad. Aparte del factor estético, otros como la salud dependen directamente del mantenimiento que se les dé a estas, incidiendo es su experiencia de uso.

 Una de las alternativas más utilizadas para lograr esto es la instalación de cubiertas para piscina, las cuales generan una serie de ventajas perceptibles a corto plazo. Para todos aquellos interesados en una de estas, a continuación se describirán las principales ventajas de su instalación.

Beneficios de las cubiertas para piscinas

Las cubiertas de piscina han sido la predilección por parte de todos aquellos que deseen simplificar gran parte del proceso de mantenimiento y cuidado de estas.

 Como es natural, su popularidad no se debe a la casualidad, sino gracias a una serie de  beneficios que ayudan a mejorar la vida de sus poseedores. Aunque existen decenas de ventajas, las cuatro principales se recopilan en la siguiente lista:

Otorgan mayor seguridad: es probable que sea la principal razón por la cual las personas optan por cubrir piscina.  Por muy cuidadoso que se sea, los posibles accidentes con niños pequeños o mascotas siempre están a la orden del día en aquellas que no disponen de respectivas medidas de protección.

Las cubiertas de piscinas garantizan la seguridad de los más pequeños, de las mascotas, aparte de impedir que extraños puedan disfrutar de esta sin un consentimiento previo.

Simplifican la limpieza: el mantenimiento general que se le debe hacer a estas la mayoría de las veces demanda una gran cantidad de esfuerzo y dinero. Retirar constantemente las hojas, los desperdicios, las ramas y otros agentes externos es un lugar común para quienes disponen de una de estas en el hogar.

La instalación de cubiertas para piscinas, afortunadamente, librará de estos dolores de cabeza a las personas al minimizar el mantenimiento y la limpieza diaria que se le deben hacer a su superficie.

Conservan mejor a temperatura del agua: lo cual contribuye a climatizar su superficie para que las personas puedan disponer de estas sin la necesidades de optar por aditamentos adicionales para calentarla (bien sea por gas o electricidad).

Por añadidura, esto también permite que se pueda utilizar durante todo el año extendiendo su uso sin importar la temporada.

Evitan la exposición directa al sol: En caso de las cubiertas altas, ya que estas están diseñadas con materiales que regulan los rayos UV del sol.

Como es bien es sabido, una exposición directa y prolongada ante estos puede derivar en quemaduras o en patologías como cáncer de piel. Si se acostumbra a disponer de ella durante el verano, entonces las cubiertas se perfilan como un elemento imprescindible en el hogar.

Aparte de lo que se ha mencionado, también se pueden mencionar otras ventajas extras como la renovación de la apariencia estética del lugar (debido a la variedad de diseños disponibles),  el ahorro de luz y agua, el uso de menos químicos en el agua y el ahorro de costes a largo plazo. El factor de diseño, en este sentido, se combina con el económico para producir un elemento perfecto para complementar la experiencia de uso de la piscina. 

Tipos de cubiertas para piscinas

Gracias a la versatilidad de este producto es posible instalarlos en una variedad de ambientes adaptándolos al contexto. Aunque existen muchos tipos de cubiertas para piscinas, las más comunes se recogen en el siguiente apartado:

  • Altas: las cuales pueden alcanzar una altura que supere los dos metros y es perfecta para disponer de la piscina en invierno y disfrutar de mayor seguridad. Estas se adhieren al suelo y envuelven completamente la zona para una experiencia estética renovada. Se pueden encontrar a su vez en dos tipos: las fijas y las telescópicas.
  • Bajas: son aquellas cuya distancia con respecto a la superficie generalmente no superan el metro de altura. Su proceso de montaje y desmontaje es muy sencillo y son perfectas para la temperatura en un rango agradable. Esta opción es la predilecta para lugares más pequeños o para presupuestos reducidos.
  • Planas: la ventaja de este tipo es que no interfieren en absoluto con la dinámica o la estética del lugar al hallarse a ras del suelo. Son ideales para quienes no desean cambiar a grandes rasgos la zona donde se localiza la piscina, ya que su diseño combina la elegancia con la discreción.

En función del tipo del espacio que se dispone, las personas pueden optar por uno u otro tipo de cubierta a instalar.

 Como es natural, las ventajas son ligeramente diferentes en cada caso y el presupuesto destinado también difiere entre sí. Sin embargo, sin importar cuál de estas se elijan, todas contribuyen a mejorar la calidad de vida de las personas en cuanto al tiempo y dinero que se dedica al mantenimiento de las piscinas.