El Madrid, mejor dicho Solari, le ha ganado al Betis, en el último minuto, gracias a un fallo de Joaquín y del portero del Betis y a una falta tirada de aquella manera por un listo: Ceballos. Lo que hoy ha jugado en Sevilla no ha sido el Real Madrid, ha sido un invento de Solari. Un mal invento de Solari.

 

Uno no sabe si la razón de jugar con 5, por no decir 7 defensas y Modric, es no sacar a Isco como sea, como rezaba un tuit que se ha hecho famoso estos días, u obedece a una genialidad de Solari: encerrarse ante el Betis como si el Betis fuera el mejor equipo del planeta y el Madrid el Chichinabo club.

 

El partido del Madrid ha sido vergonzoso. Ni siquiera en defensa se ha estado bien. Si hubiera sido así se habrían robado balones. Lo cierto es que el Betis nos ha mareado. El segundo tiempo ha sido desesperante y vergonzoso. Y lo ha sido por la decisión directa de Solari que ha ganado de chiripa y de forma injusta.

 

La decisión de no jugar al fútbol y poner un autobús ha sido una vergonzante opción de Solari dejando en el banquillo a Ceballos, Isco y Marcelo para poner a Valverde y cinco defensas de los que formaban parte dos laterales mucho más defensivos que ofensivos.

 

Recado para Solari. Si con algún sistema puede jugar Marcelo de titular y, por lo tanto, mejorar el fútbol del Madrid es cuando no se juega con tres arriba. Preferiblemente un 4-4-2. Si hay una fórmula para meter fútbol en el campo es meter a Isco y Ceballos con Modric y Casemiro en un 4-4-2. Y si hay una forma de jugar al fútbol, no encerrarse atrás de forma vergonzosa y ganar con dignidad, es con un 4-4-2.

 

Lo de Solari con Isco pasa de ya de todo lo que se ha visto jamás en el Madrid en los últimos años. Si hay que elegir entre Isco y el inútil de Solari, por supuesto, elijo a Isco y también, como posible técnico, a mi tia Encarna.