Calificaciones: Adán (4); Arias (5), Giménez (6), Godín (6), Montero (5); Rodrigo (5), Koke (6), Saúl (5), Lemar (5); Griezmann (7) y Kalinic (4).

También intervinieron Correa (6), Thomas (6) y Vitolo (6).

 

Hoy en Gerona vimos fútbol impreciso, muchas ocasiones de gol y un juego marcado por viento tan exagerado que el balón se movía de forma muy parecida a como lo hacen esas pelotas grandes y azules de Nivea. Pero esta tarde no esperaba la playa, sino un torneo al que directivos y entrenadores parecen empeñados en restar importancia y los seguidores atléticos, sin embargo, afrontan con ilusión porque les recuerda a Miranda ejecutando uno de los cabezazos más emotivos de la historia colchonera, y a una hinchada que se negaba a abandonar el Nou Camp después de la derrota frente al Sevilla, y a Pantic atrapando la gloria, y a Schuster o Futre pasando por encima de once jugadores de blanco, y a Miguel Ángel Ruiz cuando levantó al cielo madrileño aquel título que para muchos fue el primero tras ocho años de sequía. Nos gusta la Copa.

Al partido se le puso buena cara en ocho minutos de nada, los que necesitó Antoine para enganchar un trallazo fantástico que tocó madera, luego el cuerpo de Iraizoz y al fin terminó dentro del marco gerundés. Parecía que el Atlético podría controlar con solvencia frente a un rival plagado de suplentes, pero los locales se lanzaron al ataque y crearon una desaprovechada pila de ocasiones hasta que el hondureño Choco Lozano -¡viva El Salvador!- enganchó el remate definitivo, palmeado hasta el fondo de las mallas por un Adán que en general estuvo desafortunado y nervioso, como superado por el viento, aunque en la segunda mitad sería capaz de frustrar la clarísima oportunidad de Doumbia.

El Gerona empató en el 33, pero después siguió creando ocasiones con larguerazo incluido. Rodrigo andaba muy fallón y el Atleti nota demasiado cuando el catorce no echa el ancla, Lemar lo estropeaba todo -mejoró en la segunda parte- y Koke se batía como un valiente. Sólo Griezmann alegraba la vista, aunque sin excesos. Atrás, Montero vio tarjeta amarilla demasiado pronto y el Cholo decidió dejarlo en el vestuario después del descanso, Arias no probaba con sus clásicas internada y los dos uruguayos -ahora Giménez se ha hecho un peinado de buen chaval, o casi- achicaban agua de forma correcta.

Como el viento arreció con más fuerza tras el intermedio, la cosa resultó divertida e imprevisible. La salida del travieso Correa le dio otro aire al equipo colchonero y los dos conjuntos rondaron el segundo: por parte atlética, Kalinic malogró un par de buenas ocasiones mientras los recién salidos Vitolo y Thomas lo intentaron con disparo seco y vaselina lejana, pero la primera vez intervino Gorka y en la segunda la pelota salió por los pelos; del lado catalán, la posibilidad más evidente fue aquel mencionado -y rarísimo- disparo de Doumbia, que falló solo ante el meta suplente del Atleti, hoy titular.

En suma, el partido no fue gran cosa, la primera parte atlética resultó mala de verdad y en la segunda pudimos observar una notabilísima mejoría. Dentro de siete días, la resolución; el premio, unos cuartos de final.