Calificaciones: Oblak (8); Arias (8), Savic (S.C), Godín (8), Juanfran (7); Rodrigo (5), Thomas (6), Koke (6), Vitolo (7); Correa (6) y Griezmann (5).

También jugaron Giménez (7), Lemar (3) y Kalinic (4).

 

Los partidos de las doce de la mañana -sobre todo si se juegan bajo sol radiante como el de hoy- otorgan a las gradas del estadio atlético un muy especial aroma festivo. Antes del comienzo, Antoine Griezmann recogió el premio al mejor jugador del campeonato durante el mes de diciembre y el equipo colchonero saltaba a la cancha sin lateral izquierdo: Filipe, Lucas y hasta Saúl Ñíguez (habitual recambio de urgencia) se hallaban fuera de combate y alguien tan diestro como Juanfran Torres debía ocupar tal demarcación. Lo iba a hacer de cine.

El encuentro arrancó con un Levante intrépido que tiró la línea defensiva muchos metros más allá del marco protegido por Oier Olazábal. Pero el Atleti estaba entonado, creaba situaciones de peligro -¡lo que falló Griezmann nada más empezar!- y tenía en Vitolo a su mejor jugador. A menudo, los aficionados pierden la paciencia cuando ven al canario amagar varias veces sin terminar de dar salida a la jugada, pero deben confiar en un centrocampista muy hábil, que protege el balón con gran categoría y busca las mejores opciones aunque a la afición aquello se le haga larguísimo.

Vitolo iba a habilitar a Koke para llevar el primero al marcador aunque Eduardo Prieto lo terminó invalidando por falta cometida muchísimo antes (y tan lejos como en terreno atlético), trasladando la duda de cómo funciona exactamente el VAR y cuánto se puede retroceder para deshacer lo arbitrado. Juanfran robó el cuero mientras Rodrigo hacía falta a un jugador levantinista (que no era el poseedor del esférico), Vitolo continuó, corrió un buen trecho de campo hasta acercarse al área, asistió a Jorge Resurrección y el madrileño acertó. Ante el mosqueo general y tras larga consulta, el tanto no subió al marcador. Minuto diez

Después, los jugadores atléticos cayeron en un estado de languidez -también la grada- y el Levante controló sin grandes problemas. Vitolo seguía siendo el más destacado atacante, Correa lo intentaba con alegría y Griezmann se mostraba fallón. Atrás, Giménez suplió bien al lesionado Savic -qué cruz con los centrales- y Godín desempeñaba su liderazgo pleno de carácter mientras los dos laterales jugarían noventa minutos magníficos; especial mención merece Juanfran Torres, todo el partido a pierna cambiada pero derrochando coraje hasta el final.

El uno-cero debió esperar hasta el 54: Thomas Partey se internó por la izquierda, centró y el balón golpeó la mano -despegada del cuerpo, apoyada en el césped- de Vukcevic. Quizá el colegiado pudo ahorrarse el penalti, pero lo señaló y tal decisión fue refrendada por el VAR. Griezmann disparó bien desde los once metros y logró el primero pese a la destacable estirada del guardameta, que casi lo detiene.

El Levante buscó empatar con mucha fe y llegó a crear dos buenísimas ocasiones frustradas por la categoría de Oblak y el poco tino propio. Pudo hacer gol el magnífico Morales, y Borja Mayoral metió miedo en algún lance. Sin embargo, los rojiblancos jugaron mejor y fabricaron acciones de mérito con Vitolo muy crecido -se despediría entre una sentida ovación- y Correa entonado mientras aguantó el físico. En líneas generales, Thomas y Rodrigo firmaron un partido correcto aunque con algunas entregas al contrario impropias de tan fiables futbolistas. Quien desentonó fue Lemar, que había sustituido al “diez” atlético para dar frescura y sin embargo fue ejemplo palmario de fragilidad e ineficacia. El Metropolitano empieza a sospechar de él.

Los colchoneros cierran la primera vuelta como subcampeones. Con un encomiable espíritu competitivo y futbolistas que saben cuál es su sistema, el Atleti vuelve a aspirar a todo. Seguro, presentará batalla hasta el final.