Calificaciones: Oblak (6); Arias (7), Giménez (7), Godín (7), Lucas (7); Thomas (7), Rodrigo (7), Lemar (4), Saúl (5); Griezmann (5) y Kalinic (4).

También jugaron Juanfran (7) y Mollejo (6).

 

Hoy era día inmejorable para ir al Metropolitano porque la tarde salió templada, luminosa, y enfrente esperaba un Getafe con aroma europeo. Antes del pitido inicial, la hinchada cantó el himno, Koke recogió el recuerdo que acredita sus cuatrocientos históricos partidos como colchonero e Indi llevó a cabo ese baile acedecero -guitarra invisible incluida- con cierto no sé qué hipnótico.

Al Atleti le faltaba Savic en defensa (también Filipe) y era el mediocampo donde se acumulaban las bajas: no comparecían la elegancia de Vitolo, el liderazgo casi insustituible de Koke ni la disidencia de Correa, implacable agitador de ceroceros; arriba, para qué vamos a negarlo, la concurrencia añora poco a Diego Costa vista su aportación en lo que va de campaña y aunque los goles agosteños al Madrid justifiquen sueldo y agradecimiento eterno.

El dominio rojiblanco se hizo patente desde el inicio, aunque los getafenses aguantaban y el juego local tampoco era gran cosa. Lemar, como casi siempre, apuntó buenas maneras en los primeros minutos para diluirse enseguida mientras sus compañeros carecían de imaginación ofensiva. Eso sí, Rodrigo y Thomas controlaban de sobra el centro del terreno y los defensas atléticos -¿es Giménez el mejor central de la liga?- no dejaban pasar ni media.

A los veintisiete, Partey generó la primera ocasión del encuentro con estupenda asistencia a Antoine que el francés aprovechó para hacer gol y marcarse un baile. Desde ese momento, la intensidad colchonera fue mucho mayor y volvió a dar frutos de alegría y primavera con una de las más brillantes jugadas colectivas desarrolladas a lo largo del campeonato. Concluyó con apertura de Thomas a banda, centro de Lucas -nadie le silba ni le reprocha nada, pelillos a la mar-, remate a bocajarro de Kalinic, rechace de David Soria y acierto final de un Saúl Ñíguez que se había recuperado a tiempo para estar hoy sobre el césped. Y el centrocampista ghanés del Atleti pudo hacer el tercero con disparo violento de los que a él le gustan.

Antes, entre el primer y el segundo tanto, tuvo lugar una pequeña guerra civil en el graderío: como los chicos del Frente gritaban “menos Morata y más Borja Garcés”, la mayoría del estadio silbó la ocurrencia mostrando de esa forma su apoyo al todavía futbolista del Chelsea. Momentos tensos, divertidos (las dos cosas relativamente) que duraron algunos minutos.

El inigualable Diego Godín no pudo comparecer en la segunda mitad y fue sustituido por Juanfran, afortunado ocupante del lateral izquierdo. Lucas, al centro de la defensa. Si los cuarenta y cinco iniciales fueron de superioridad local, desde la reanudación la diferencia resultó aun mayor. La madura paciencia del Atleti creó dos nuevas ocasiones con acción a lo Pedraza de José María Giménez y remate magnífico del uruguayo, o la pared Rodrigo-Saúl-Rodrigo que plantó frente a Soria al heredero de Busquets. El guardameta visitante brilló con buenas paradas.

También hubo tiempo para que Mollejo nos adelantara una pequeña parte de su prometedor futuro, para que los chicos del fondo se acordaran de Paco González, para que Juanfran realizara dos formidables internadas por su no muy conocida banda izquierda y para que los colchoneros, una vez más, pudieran disfrutar sin los sobresaltos de antaño.

El Atlético busca el primer puesto y empieza a preparar la próxima jornada. Será el domingo, será contra el Betis y será partidazo.