Agustín fue sin duda uno de los porteros más emblemáticos del Real Madrid y del fútbol español en los años 80. Tuvo temporadas gloriosas, tanto en Europa como en España, donde ganó 6 ligas y temporadas que le tocó verlas desde el banquillo. En Tenerife volvió a disfrutar bajó los palos llevando al equipo a Europa por primera vez en la historia.

Normalmente no concede entrevistas, ya que, según dice él, se vive muy tranquilo en el anonimato disponiendo del tiempo para estar con la gente que de verdad merece la pena. Ha hecho una excepción para El Correo de Madrid en la que nos cuenta sus principales vivencias.

 

¿Qué supuso para usted llegar a ser subcampeón de Copa con el Castilla en 1980? Fue uno los mejores filiales de la historia...

El Castilla fue un hito histórico irrepetible de una gran generación de jugadores, que ningún equipo filial del planeta Tierra podrá volver a conseguir y que engrandece más la historia del mejor Club del siglo XX.

 

También fue muy bonito ir a los Juegos Olímpicos de Moscú, aunque apenas llegase a jugar...

En los Juegos Olímpicos, fue donde se fraguó, antes de ir a Moscú, mi ocaso en la selección, pero tengo que decirte que si jugué el segundo partido con el resultado de 0-0 y como nos íbamos turnando la siguiente eliminatoria me hubiese tocado jugar.

 

Es usted uno de los futbolistas icónicos del fútbol español de principios y mediados de los 80, una época muy añorada por los buenos aficionados. ¿Cree usted que el fútbol de entonces, sin tantos extranjeros, era más auténtico que el actual?

Ayer vi un reportaje sobre las lesiones de los jugadores y las entradas de los defensas de los años 80 y hoy en día no jugaría ninguno. Cada época es distinta así como las circunstancias que la rodean.

 

¿Cómo valora su trayectoria en el Real Madrid?

Desde los 20 años, conmigo en la portería, se consigue llegar a una final de la Copa del Rey con un equipo filial y en los siguientes 5 años disputamos 4 finales europeas. Si hubiese tenido la continuidad y el apoyo normal, el R. Madrid hubiese conseguido más Copas de Europa.

 

¿Cómo se lleva ser suplente durante varios años?

Ser suplente en la mejor edad de tu vida, después de ganar la Liga, la Copa de la UEFA, haber jugado tres finales europeas, ser Zamora, que el entrenador ni te dirija la palabra y pasar año y medio sin jugar es muy duro... MEJOR CALLAR.

 

Tras su etapa en el Real Madrid, luego quisieron las ironías de la vida que usted, que siempre tuvo corazón madridista, se hallara presente con la camiseta rival en un momento muy amargo para el aficionado blanco como la primera liga perdida en Tenerife, en 1992. ¿Que sintió usted entonces?

Tenerife vs Madrid: emociones dispares que te llevan al límite de la profesionalidad y que varias temporadas me tocó vivirlas con anterioridad en mis primeros años cuando perdimos tres ligas en el ultimo partido. Si tengo 6 títulos de Liga, hoy podría hablar de 9-10, pero es el juego y el R. Madrid siempre estaba luchando por ganar.

 

Y en el mismo Tenerife vivió otra etapa dorada consiguiendo llevar al Tenerife a Europa por primera vez en la historia.

La etapa en el Tenerife fue una consecuencia de sentirse importante y con confianza de nuevo y volver a disfrutar como un joven de un deporte (el fútbol). Dije que lo metería en Europa y así fue.

 

¿Qué jugador le impresionó más, tanto de sus compañeros como de los rivales?

En mi época Maradona. Tuve la oportunidad de conocerlo en el Mundial de Japón con 18 años. Juanito, por como se transformaba en el campo y Gordillo por su filosofía de vida.

 

¿Ha perdido el fútbol parte de su encanto?

El encanto del fútbol sigue en activo, pero ha dejado de pertenecer al socio, ya que ahora es solo un 5-10% del presupuesto.

 

¿Añora su etapa de jugador?

Mi etapa como futbolista, sin ningún tipo de padrinaje ni regalo, fue espectacular, sobre todo por cumplir un objetivo dificilísimo en el mundo del fútbol, que es haber pertenecido al mejor equipo del siglo XX.

 

¿En qué emplea su tiempo ahora y qué espera de la vida?

De la vida espero ver a mis hijos crecer con la dignidad y con el respeto hacia todo lo que les rodea, tal y como les hemos inculcado.