José Martínez Sánchez, Pirri, lo consiguió todo en el Real Madrid. Casi ningún mortal puede presumir de conquistar 10 Ligas en 16 temporadas. Un palmarés de otra galaxia, coronado con el brillante campeonar en la Copa de Europa de 1966.

Muy pocos logran permanecer más de tres lustros en el equipo más laureado del mundo. Jugador muy completo, de raza, con llegada, buen rematador de cabeza, un ganador nato, un gran deportista. Se dejaba la piel y sentía los colores como nadie y fue un referente para los que vinieron después. Recibió el relevo de gigantes como Gento y Puskas y lo fue pasando a las siguientes generaciones de grandísimos jugadores, que al igual que él hicieron historia y forman parte de la leyenda blanca.

De manera amena y entrañable nos cuenta los aspectos más interesantes de su dilatadísima y triunfante carrera deportiva en el Real Madrid, en donde se enfrentó, al menos brevemente, con algunos de los jugadores más grandes de la historia como Di Stéfano, cuando jugaba en el Español, Pelé o Cruyff.  También nos habla de su etapa como médico y como director deportivo del club, una labor de gran responsabilidad.

¿Cómo llegó usted al Real Madrid?

Yo estaba jugando en el Granada en Segunda División y entonces vino el Español de Barcelona a hacerme un contrato. Yo era estudiante y pertenecía al Ceuta y no podía hacer un contrato de profesional, sólo de amateur. Firmé con el Español como amateur, pero luego me dijeron que o firmaba como profesional o no les interesaba. Llegó en ese momento el Real Madrid, que también estaba interesado en mí y me acabó fichando en el año 64.

Usted vivió el llamado Madrid Yé-ye de los 60. ¿Como recuerda esa época y el ambiente en el equipo?

Cuando yo llegué  al Madrid venían de ganar hace relativamente poco las 5 Copas de Europa. Fue el año que Di Stéfano dejó el Madrid, pero estaban todos los demás Puskas, Santamaría, Pachín, Miera, Betancourt, Gento. Llegamos una serie de jugadores más jóvenes Grosso, De Felipe, Velázquez y yo. El trato fue fantástico por parte de jugadores que eran mis ídolos y a los que yo trataba con mucho respeto y educación.

¿Paco Gento, el actual presidente de honor, era la referencia deportiva y humana de aquel grandísimo equipo?

Sí, era una de ellas, porque también estaba Ferenc Puskas, Santamaría, Félix Ruiz, Muller etc. jugadores emblemáticos y muy carismáticos dentro del Madrid. Nosotros seguíamos sus consejos y lo que hacían. Había un respeto de los jóvenes hacia ellos increíble.

Se estilaba mucho en el Real Madrid ese respeto a la veteranía.

Sí, se respetaba mucho a los veteranos y se les escuchaba con mucha atención cuando ellos hablaban y estábamos muy pendientes de sus consejos. Esa es la línea de los jugadores veteranos del Real Madrid, tener un gran respecto a la institución y a la imagen del club y nosotros hemos seguido siempre el ejemplo. Yo además era muy amigo del Presidente, D. Santiago Bernabéu.

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Nos podría contar alguna anécdota de su amistad con él?

Cuando yo era joven tuve varias lesiones y D. Santiago venía mucho al hospital a verme y era una persona fantástica, increíble y yo me llevaba muy bien con él. D. Santiago me impuso la insignia Laureada del club en 1968, cuando yo tenía 23 años y todavía no era nadie en el Madrid, sólo llevaba 4 temporadas y luego estuve 12 temporadas más, en total 16. Para mí fue un detalle increíble de D. Santiago, que nunca olvidaré. Todo el mundo cree que me la dieron al final, por mi trayectoria en el Madrid, pero me la dio casi al comienzo.

D. Santiago era un hombre muy observador y siempre me decía que tuviese cuidado, que no arriesgase tanto en el juego, que cuando no llegara a un balón, estuviese más tranquilo. Él decía que mi condición física era para estar muchos años en el Madrid y no quería que me quemase. Siempre me decía que no corriese tanto y que me dosificase, aunque yo no le hacía mucho caso en eso pues siempre salía a tope.

En el Madrid me enseñaron a estar desde el primer minuto hasta el último dándolo todo y es lo que yo he intentado enseñar posteriormente. El Madrid se ha diferenciado de los demás clubs en eso. No es un club que lo da todo contra el Barcelona o el Atlético de Madrid, sino también con los equipos más débiles, porque ahí es donde verdaderamente se ganan las Ligas y las Copas, los trofeos.

¿Qué otras cosas aprendió de D. Santiago?

D. Santiago veía que el club estaba por encima de todo y nosotros teníamos que defender al Madrid, entregarnos al máximo y siempre nos inculcó la idea de respetar al rival, nunca despreciarlo, al contrario. El Madrid ha sido un equipo que, aunque tuviese el marcador muy adverso, siempre intentaba remontar y ganar. La imagen del Madrid siempre ha sido no dar un partido por perdido. Nos inculcaban tener un gran respeto a los empleados del club. Siempre ha habido una unión muy grande entre los jugadores y los empleados. Hoy en día esa relación prácticamente no existe, porque ha cambiado todo mucho. Es normal, es ley de vida.  En aquella época había muy pocos empleados y nosotros íbamos a cobrar nuestro sueldo al club. La relación jugador y empleado del club era casi diaria. Cualquier problema que tuviésemos lo consultábamos e iba el club a resolvernos nuestros problemas. Íbamos a cobrar todos los meses y nuestra casa, nuestra familia, era el club.

Ahora es todo muy distinto. El Real Madrid es muy grande, se ha ampliado mucho, hay muchísimos empleados y ellos están por un lado y los jugadores por otro. Es normal, la vida ha cambiado considerablemente.

¿Cómo recuerda la Copa de Europa de 1966, ganada en un Madrid con 11 españoles?

El recuerdo es increíble porque teníamos una gran losa encima, ya que siempre nos comparaban con el Madrid de Di Stéfano. Nosotros no teníamos nada que ver, porque éramos más jóvenes, un equipo totalmente distinto y para nosotros fue un época muy difícil. Fue muy importante esa Copa de Europa del 66 porque nos dimos a conocer en el mundo entero. Hay que tener en cuenta que sólo se iba a la Copa de Europa si habías ganado la Liga, ahora por ejemplo va hasta el cuarto. O ganabas la Liga o no participabas. Para nosotros la Liga siempre ha sido lo más importante. Ahora es más importante ganar la Copa de Europa que la Liga porque te da más prestigio a nivel mundial. Todo ha cambiado mucho.

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¿Qué entrenador le marcó más?

Yo tengo muy buen recuerdo de Miguel Muñoz. Fue el entrenador que me dio la oportunidad de jugar en el Madrid. Fue un hombre vital en mi carrera deportiva. Madrileño, muy castizo, un entrenador muy entrañable para mí. Le debo mucho a él. Luego he tenido entrenadores muy buenos como Molowny etc. pero en la última etapa como jugador he tenido mucho respeto a Boskov. Era un gran entrenador y nos apoyábamos mucho mutuamente.

Coincidió con Di Stéfano, al menos como rival, cuando él jugaba en el Español.

Así es y tengo una anécdota en el campo del Español, cuando jugué contra él. Ganó el Madrid 0-1 y fui yo el que metió el gol de cabeza. En ese partido Di Stéfano me marcaba en los corners porque sabía que iba bien de cabeza. Era muy listo en el juego. No necesitaba saltar conmigo, se ponía al lado mío de tal manera que no me dejaba saltar. Pero un córner se distrajo un poco porque tenía un problema en una bota y le dijo a otro jugador que me marcase a mí, justo cuando sacaban el córner y yo marqué de cabeza.

Siempre me he llevado muy bien con él, pero no he tenido la suerte de verlo como jugador en el Madrid porque yo era de Ceuta y allí no se veía el fútbol porque incluso la televisión llegaba con dificultad. Tuve la suerte de jugar con Santamaría, con Puskas, con Gento etc. Eran jugadores extraordinarios, pero muy buenas personas. Lo bueno del Madrid es que siempre ha contratado jugadores buenos, pero ante todo buenas personas. Ello ha agrandado la imagen del Madrid. El Madrid mira mucho eso a la hora de fichar y por eso es el club más grande del mundo, por los jugadores que ha tenido y su comportamiento cuando dejan el Madrid.

¿Con qué jugador posterior se identifica más por sus características?

Yo creo que todos somos distintos y cada jugador es diferente. Me hicieron alguna foto con Sergio Ramos diciendo que era parecido a mí porque jugaba en la misma posición que yo, de libre. Pero en esa posición sólo jugué ya al final de mi carrera deportiva.

¿Qué características suyas destacaría como jugador?

Yo era un jugador de mucho trabajo en el medio del campo, al que le gustaba mucho ir a adelante a hacer gol. Siendo chavalín era delantero, nunca he sido un jugador defensivo. Siempre me ha gustado mucho más atacar que defender. Creo que yo soy el menos indicado para decir un jugador actual que se parezca a mí.

Siendo director deportivo fue muy polémico su famoso "informe Pirri". ¿No le gustó que se filtrase, no?

Así es, fue desagradable, yo era entonces el director deportivo. Me pidieron un informe para valorar a los jugadores, lo que pensaba de cada uno de ellos, no sólo como jugadores. Yo miraba todos los aspectos, como jugador y el aspecto humano. Lo hice con la intención de no perjudicar a nadie, pero con la honestidad de decir lo que pensaba de cada jugador. Fue un informe interno y no fue nada agradable que apareciese en la prensa.

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Usted todavía estuvo en la Liga 79-80, ganada a la Real Sociedad en el último momento.

Así es. Fue una Liga muy igualada. En la penúltima jornada fuimos a jugar a Las Palmas. Empezamos perdiendo 1-0 y remontamos 1-2. El Sevilla ganó a la Real Sociedad en esa jornada con el famoso gol de Bertoni y así nos pusimos líderes. Y en la última jornada nos llevamos el campeonato en el partido ante el Athletic de Bilbao. En los 16 años que estuve gané 10 Ligas. En aquella época la Real Sociedad tenía un grandísimo equipo y las ligas eran muy disputadas hasta el final.

Después jugó en el Puebla de México. ¿Cómo recuerda aquella aventura mejicana?

Fueron dos años en los que estuve muy bien porque pude seguir estudiando Medicina. Me recibieron muy bien. Puebla es una ciudad preciosa y los mejicanos gente encantadora. Estuve dos años con mi mujer y con mis hijos y el trato fue maravilloso. Rendí bastante bien deportivamente y lo pasé muy bien. Tenía una clase de microbiología todos los días a las ocho de la mañana. Yo asistía cada día y después volvía a casa a desayunar antes de entrenar. Para fichar por el Puebla le dije al dueño del club que para mí era muy importante que yo pudiera continuar mis estudios de Medicina.

Le tocó una época difícil en la selección. Debutó dos años después de la famosa Eurocopa del 64, la del gol de Marcelino. ¿Por qué cree que las cosas no funcionaron bien?

Porque no había una base, pese a tener buenos jugadores. Fui con 21 años a mi primer Mundial, Inglaterra 66. Tenía a grandes compañeros como Amancio, Gento, Luis Suárez, Peiró, Luis del  Sol, pero partir del 64 no pudimos hacer nada. No había ese ambiente de equipo, de grupo, como hay en la actualidad. Ahora ha mejorado muchísimo y son mejores.

Además de Di Stéfano, ¿con qué otras grandes leyendas, a nivel mundial, coincidió?

Con Pelé jugué un torneo en Buenos Aires. Jugaron el Santos de Pelé, el River, el Boca Juniors y el Real Madrid. He coincidido en partidos con Beckenbauer. Como anécdota jugué con Cruyff, en el mismo equipo, en el homenaje a Coluna del Benfica. A él, el Barcelona sólo le dejó jugar medio tiempo y a mí el Madrid también. Jugamos la primera parte y nos retiramos. Me acuerdo perfectamente de él en el vestuario. En la época mía había jugadores muy buenos y ahora los sigue habiendo.

¿El fútbol ha perdido la magia de antaño?

Pero no es cosa del fútbol, es la vida en sí. Los clubs eran antes como una familia con pocos empleados y mucha relación con ellos. Ahora eso se ha perdido. Antes no había representantes. Cualquier cosa que uno tuviese, había que ir al club a resolverlo. O le pedías consejo a tu padre y tu padre venía a hablar con el club. Como anécdota, cuando me compré el primer piso en Madrid, fui al club a hablar con Raimundo Saporta y él se puso en contacto con ellos.

Para finalizar, ¿podría resumir sus tres etapas en el Real Madrid en tres facetas bien diferenciadas?

Yo he tenido tres épocas en el Madrid. Mis 16 años de jugador, la época más bonita. Cuando eres jugador lo tienes todo, la ropa limpia, preparadores físicos etc. Luego tuve 12 o 13 años de médico y fue un tiempo muy duro y difícil con una tensión muy grande y una responsabilidad increíble. Yo era el médico de cabecera de los jugadores y estaba a disposición de ellos las 24 horas del día. Me han llamado jugadores a las 3 o 4 de la mañana. Tuve mucha más presión cómo médico que como jugador. Y luego he tenido una época como secretario técnico y director deportivo que ha sido igualmente de mucha responsabilidad.