Calificaciones: Oblak (8); Arias (5), Giménez (6), Godín (8), Filipe (5); Rodrigo (5), Saúl (4); Correa (3), Vitolo (3); Griezmann (5) y Morata (6).

También jugaron Lemar (7), Diego Costa (7) y Savic (-).

 

Es difícil vencer con menos mérito. Acabamos de asistir a un partido en el que los atléticos apenas supieron trenzar alguna jugada de gol: combinaciones lentísimas, decisiones previsibles, entregas al contrario y absoluta carencia de chispa. Hasta la entrada de Lemar y Diego Costa, el equipo se mostró incapaz de generar oportunidades mientras los rayistas sí llegaron con algo de peligro a la meta de un extraordinario Jan Oblak.

La primera parte invitaba a la siesta. Engañó Saúl Ñíguez con su buen cabezazo apenas comenzado el choque, porque desde ahí todo fue negligencia ofensiva y preocupante falta de intensidad. La presencia de Mario Suárez en el bando rival era esperanzadora para el cuadro rojiblanco (perdón por la maldad), pero ni Rodrigo ni Saúl consiguieron imponerse al mediocampo vallecano, los dos laterales aportaban muy poco al juego de ataque, Correa no se atrevía y alguno se preguntará si realmente Vitolo saltó al césped. Con tal panorama, Griezmann y Morata permanecían del todo desasistidos.

Sin hacer gran cosa, los vallecanos llegaron un par de veces gracias a los chispazos de Embarba -desacertado al definir- y al notable talento de Raúl de Tomas, que luce en la parte dorsal de su camiseta un temible RDT válido para denominar a la policía secreta de cualquier país europeo sovietizado o como marca publicitaria de arma letal contra insectos. El canterano madridista tampoco acertó frente a Oblak, pero tiene detalles de muy buen jugador.

Todo era parecido tras el descanso: El Atleti se mostraba incapaz de crear, Jan aguó dos veces los sueños franjirrojos y el partido tenía vocación de cero-cero. Las cosas cambiaron cuando Simeone se hartó de Correa y Vitolo para dar minutos a Lemar, devolvernos a Diego Costa y retrasar a Griezmann hasta el centro del campo. El hispanobrasileño salió con muchas ganas y Thomas Lemar ofreció prestaciones distintas a las de sus compañeros.

Corría el 73 cuando Morata supo hacerse fuerte, bajar el balón y ceder a Griezmann, que remató como pudo y con la suerte de que un rebote facilitara el tanto de la victoria. Sin crear ocasiones, el Atleti estaba por delante. Los locales acusaron muchísimo el golpe, Savic reapareció, Giménez pasó al eje de la medular porque hoy Rodrigo no tuvo el día y aun pudo empatar el Rayo merced a un duro trallazo de Bebé o al cabezazo agónico de último minuto que atrapó con solvencia ese pesadísimo portero esloveno. El Atleti suma tres puntos sin casi enterarse cómo y ya prepara los octavos de final de la Champions. Viene la Juve, amenaza Cristiano y tendremos noche grande. No se la pierdan.