Mal el Madrid. Muy mal. Empieza el partido encajando un gol. Remonta con dos goles en los que, por lo menos en uno, el portero del Villareal fue un amigo y hace un segundo tiempo lamentable en el que el Villareal le burrea, en el que no toca el balón y en el que, al final, recibe el gol de empate con el que, probablemente, tira la liga.

 

 

Solari es un desastre pomposo. Así de claro. Lo es desde que sustituyó a Lopetegui. Le ha salvado el calendario y mal ganar unos cuantos partidos. Pero el retrato ante el Villareal es claro y, si le aguantan en el puesto, el resultado en los partidos importantes puede ser de traca. Si es que llegamos con chance a los partidos importantes de liga, que lo dudo, y avanzamos en la Champions, que no está tan claro.

 

Solari, en su rueda de prensa previa al partido, explicó, por toda táctica, que en el Madrid estaban todos muy ilusionados. Ilusión es lo que tienen los niños cuando juegan al fútbol. Se lo pasan bien. Los profesionales no juegan a base de ilusión. Es más, posiblemente están hasta los huevos del fútbol.   Los profesionales juegan al fútbol a base de un físico que se crea entrenándolo, a base de un equipo que se monta armándolo y dotándolo de unas ideas tácticas propias y claras, y a base de generar confianza, seguridad con un buen fútbol. Y si todo eso falla, inevitable algunos días, a base de pelotas.

 

Solari y su pomposidad, en la rueda de prensa posterior al partido, tenía estómago para reírse jocoso el día en el que el Madrid ha, con casi seguridad, dado la liga al Barcelona.

 

Y a todo esto hay que añadir lo más importante. Sigue Solari con el dichoso 4-3-3. Eso supone que el Madrid juega sin medio campo que defienda y sin medio campo que suba el balón, además de una delantera que no mete goles, en la que los mejores son Lucas Vázquez y Benzemá y Bale es un paquete sospechoso que ha descubierto la forma de lesionarse a pesar de no hacer absolutamente nada.

 

Solari, en el segundo tiempo, regala el balón al Villarreal. Y lo hace Solari con su planteamiento. Con la colocación de los jugadores en el campo. Con su 4-3-3 de las narices. Cuando sienta a Modric y saca a Valverde el mensaje es claro: hay que aguantar el resultado y punto. Cuando quita a Kross, saca a Vinicius y descoloca a todos, simplemente, la caga. Por fin, llega el gol de cabeza de Cazorla. Cazorla remata en el área pequeña de cabeza con Curtois haciendo exactamente el mismo gesto que habría hecho mi tía Encarna de estar de portero. Es cierto que Cazorla remata entrando por zona de Ramos y en el espacio de Marcelo, ambos de miranda, pero la culpa de ese gol es del bueno de Curtois: un tío de 2 metros al que le remata dentro del área un tío más bajito que, otra vez, mi tía Encarna.

 

Por último, Solari explica el mal resultado del Madrid por la lesión de Bale. Dice que la ausencia del paquete Bale le quitó, por lo visto, profundidad al equipo en el segundo tiempo. Pues nada, Solari, si el Madrid depende de Bale y tu rollo con el dichoso 4-3-3 esperemos que la final de Champion sea contra el Al Ain o el Kashima.

 

Solari, majete, que te dediques a aprender con algún equipo de juveniles de la provincia de Madrid es lo mejor que podía hacer el Madrid contigo. En caso de que sigas, 4-4-2 y Bale al banquillo siempre. Entonces será cuando, al menos, demuestres que tienes personalidad.