José Damián González es, sin duda, uno de los grandes clásicos del periodismo deportivo español. Desde sus años mozos empezó a cincelar, con el filo fino de su pluma, las páginas deportivas del diario El País. Certeras radiografías futboleras con paciencia de orfebre para labrar después una brillante trayectoria en los mejores medios del orbe deportivo español. Un microcosmos entrañable, en donde se siente muy a gusto y con la misma pasión de siempre.

 

En esta entrevista, sobre fútbol, refuta, con paciencia estoica, al abogado del diablo del fútbol moderno. José Damián nos demuestra con sus atinadas reflexiones que contra la tentación del tedio siempre hay licencia para soñar.

 

El fútbol en ocasiones me aburre. Pero siempre queda la pasión. Esa creo que nunca muere.

 

Además de periodista y de llevar ya 42 años como periodista deportivo y básicamente de fútbol, y más allá de la feliz evidencia en mi caso de que he disfrutado y lo sigo haciendo con el periodismo y con el fútbol, tengo que admitir que sí, que también hay partidos que me aburren mucho. Se han encorsetado mucho las pizarras de los entrenadores, se producen en muchos partidos lo que yo doy en llamar no ‘rigor mortis’ del juego bonito, pero sí ‘rigor táctico’. Hay también mucha igualdad, lo que no es malo, y se han igualado los rendimientos físicos. Sí, en ocasiones también me aburre. Pero siempre queda la pasión. Esa creo que no muere.

 

Ahora se concibe el club como una empresa y todo es más frío y menos entrañable.

 

Es normal que las ciencias adelanten una barbaridad. Antes, hace ya tantísimos años que ni me acuerdo, los clubes de fútbol se llevaban casi como una empresa familiar, por utilizar una metáfora, casi en ‘libretas de hule’. Antes se subsistía apenas con la venta de entradas, los socios, los abonos… Ahora es impensable. Hay que tirar de contratos publicitarios, del marketing, de todo eso alrededor del negocio que mantiene el presupuesto de un club, de todos, pero básicamente de los de élite.

 

La sentencia Bosman, que permitió la libre circulación de jugadores, acabó en cierta manera con los signos de identidad de los equipos. A la gente le gusta ver al jugador de su tierra.

 

La sentencia Bosman apareció en un momento de cambio total en las relaciones laborales de los futbolistas con los clubes. Supuso una revolución. Jean-Marc Bosman era un futbolista belga que estaba ya en su cuesta abajo como futbolista en 1990. Había pasado dos años antes del Standard al Lieja, en un equipo menor, y ese año el Lieja le propuso renovar pero rebajándole sus emolumentos.

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Él prefirió fichar por un Segunda francés, el Dunkerque, pero el Lieja se acogió al llamado derecho de retención y pidió 12 millones de francos belgas por él. Contrató al abogado Jean Louis Dupont y ambos acabaron ganando la causa de instancia en instancia siempre contra los recursos de la UEFA hasta llegar al Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Creo que era necesario este breve recordatorio para situar a los lectores.

 

El derecho de retención era una norma feudal, aquí en España ya hubo algún caso de rebelde con causa contra ello, como el Joaquín Sierra Vallejo ‘Quino’ y se normalizó legalmente ese cambio poco a poco. Respecto al cariño por los jugadores de la tierra, de la casa, es verdad que existe ese sentimiento, yo creo que debe potenciarse siempre que se pueda en las plantillas, pero hay profesionales que se han ganado el cariño y el sentimiento de sus aficiones sin salir de la cantera. Va en las actitudes y comportamientos personales de cada profesional.

 

Lo de acaparar información en los medios y que eso lleve al ‘borreguismo’, siempre se ha dicho. Yo no lo veo así.


Lo de acaparar información en los medios y que eso lleve al ‘borreguismo’, siempre se ha dicho. Yo no lo veo así. El público tiene sus deseos y sus gustos por el deporte, el fútbol, el cine, el teatro, la música y cada cual es libre de elegir qué es lo que quiere ver o por qué medio televisivo, radiofónico o escrito. Y los medios tienen esa libertad para decidir sus contenidos.
 

 

Y que televisen partidos casi todos los días lo ha convertido en rutina.

 

El tema de tantos partidos televisados casi todos los días me parece objeto de debate. Hace poco en Alemania los aficionados han presionado para suprimir los partidos de los lunes... Sí, aquí hay un debate abierto muy interesante para evitar caer en la rutina casi diaria.

 

Las audiencias son las que son, y es una realidad que Real Madrid y Barcelona concitan el mayor interés

Las audiencias son las que son, y es una realidad que Real Madrid y Barcelona concitan el mayor interés. Luego viene el Atlético. Son las leyes de mercado, es así. Y vuelvo a lo de antes: hay liberta para elegir cada uno lo que ve. 

 

 Ahora la mayoría de futbolistas son atletas, ¿esto van en detrimento del espectáculo?

 

En el caso de los futbolistas, la mayoría son lo que usted llama atletas, no sé si despectivamente como alguien a veces ha querido calificar por ejemplo a Cristiano Ronaldo. Yo no lo veo así. Yo veo y valoro que cada vez están mejor preparados físicamente, mucho más profesionalmente. Si no lo estás, no puedes competir en la élite y alrededores. Y en el caso del futbolista recuerde que además de correr 10, 20, 30 o 40 metros hasta la línea de fondo o de portería… luego hay que tener talento para resolver con el balón, sortear rivales tan atletas como tú y en muchos casos hacer de este deporte también un arte. Corriendo…pero con un balón.

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El Chiringuito, es el programa líder y referencia absoluta en estos últimos años con Josep Pedrerol


Sí, como he dicho antes, a veces, muchas veces, hay un exceso de tacticismo que aburre al espectador… y al televidente. Hay partidos realmente soporíferos, como suelo decir en El Chiringuito, el programa líder y referencia absoluta en estos últimos años con Josep Pedrerol, hay partidos que salen más malos que la carne de pescuezo.
 

 

Antes las retransmisiones radiofónicas eran mucho más serias, hoy cuando el partido es aburrido se habla de todo menos de fútbol....

 

He hecho mucha radio y por ejemplo en los fines de semana ha habido que cambiar y reinventarse. Tenga en cuenta que antes se jugaban casi todos los partidos casi un solo día (domingos), con uno o dos el sábado, y casi todos en la misma franja horaria. Eso hacía que sonara fútbol y solo fútbol. Ahora con partidos viernes, sábado, domingo y hasta el de los lunes, es difícil mantener un ritmo informativo sólo con lo que ocurre en el césped. Y en la mayoría de los casos, los compañeros lo han resuelto con profesionalidad, inteligencia y humor.