Calificaciones: Oblak (7); Arias (6), Godín (6), Savic (6), Saúl (4); Rodrigo (6), Thomas (5), Correa (4), Koke (4); Griezmann (6) y Kalinic (4).

También jugaron Vitolo (6), Montero (6) y Gelson (4).

 

Bastaría ver un resumen honesto para darse cuenta de que el Español dispuso de más y mejores ocasiones: en la primera mitad, Granero, Borja o Baptistao rozaron el gol pero siempre se encontraron con la mano milagrosa de un santo llamado Oblak, con un balón marchándose por centímetros e incluso, en el caso de Leo, con el palo izquierdo de la meta atlética. Eso sí, el peligro blanquiazul quedó clausurado hacia el minuto veintisiete y desde entonces reinó la igualdad. Los locales nunca se hicieron con el mando.

El cuadro rojiblanco fue incapaz de aprovechar la dudosa pericia rival a la hora de sacar el cuero jugado desde atrás pasara lo que pasara (empeño temerario y cuestionable), y sólo Griezmann levantó algo el ánimo con dos disparos lejanos bien desviados a córner por Diego López. Hay rumores de que Kalinic era hoy el delantero centro del Atlético de Madrid, Antoine lo intentaba y daba la impresión de que alguna vez podría salirle, Koke generaba entre nada y muy poco, Correa perdía demasiados balones (en realidad casi todos) y el dúo Thomas-Rodrigo era lo más salvable. Los pericos perdieron su oportunidad de ir al descanso con algún gol de ventaja y el cero-cero era la mejor noticia para el Atleti.

Los compases iniciales de la segunda parte hacían desear la salida de Ángel Correa por ser el perfecto saboteador, pero resulta que el argentino llevaba desde el primer segundo sobre el campo y su aportación ofensiva era escasa. Sin embargo, en el 55 marcó un gol de categoría que el árbitro (y el VAR) anularon por penalti previo a Koke. Griezmann lo lanzó de forma magistral: uno-cero.

Simeone oxigenó el centro del campo con la pausa de Vitolo, le regaló otro marrón a Montero (que el canterano gestionó con un par) y entregó algunos minutillos a Gelson Martins por si acaso la contra. Hubo momentos de tensión y acercamiento perico, aunque el choque acabó sin variaciones. Los catalanes merecieron otro resultado.

Al final, lo mejor: Gabriel Fernández -héroe principal de tantos combates épicos- saltó al campo, recorrió el pasillo formado por sus excompañeros y tuvo un merecidísimo homenaje en presencia de siete títulos, de la afición atlética (tan entregada a su capitán) y con el concurso destacado de jugadores importantes de la historia colchonera: Adelardo, Tomás Reñones, Antonio López, Fernando Torres. El Atleti no olvida a sus titanes.