Estos nuevos liberalotes, falsos liberales, chuscos anarcaps, nos podrían cantar lo mismo que le dedicaron al felón Fernando Séptimo. Trágala perro. Masca chucho. Succiona can. Es preciso roan el hueso y el liberal les dirá eso, trágala, trágala, trágala. Trágala, perro.  El Trágala, como acostumbra a suceder con las canciones que alcanzan una gran notoriedad, fue adoptando diversas letras. A saber. Trágala, trágala, vil servilón tú que no quieres Constitución. Juas.

 

Misterios irresolubles

Tragamos. El que posea caja tonta, deporte femenino a todas horas. Como en el ripio quevedesco, es coja. Escoja. Intenso lavado de cerebro de masas durante décadas. Últimamente, apretaron el acelerador. Teledeporte y más allá. Plaga. Ayer comenzó una mierda de colorines: mundial de fútbol femenino, fútfem lo llaman, pedazo cursis. Un mes absurdo y surrealista. Preguntas. Arcanos de estirpe jardielesca. ¿Pero hubo alguna vez once mil vírgenes?

Demos comienzo el viaje en esta nave del misterio futbolística. Una pregunta sencilla, ¿dónde, en qué país, se compite? Otra, más compleja. ¿Interesa, de verdad, a alguien, semejante rollo macabeo? ¿Sabe usted, por ejemplo, que se han celebrado previamente, desde 1991, ocho mundiales de chicas? ¿Alguno por ahí recuerda, más muestras de botón, que fuimos campeones hace escasos siete meses en el mundial Sub 17 disputado en Uruguay? ¿El nombre de nuestra mejor árbitro? ¿Quién televisa todo este enclenque y raquítico negocio? ¿Me puede decir algún despistado lector que aún me siga leyendo el nombre de alguna de las jugadoras de nuestro combinado nacional? ¿Les suenan los nombres de Alex Morgan, Marta de Silva, Sam Kerr, Eugénie Le Sommer y Lieke? Seguramente son cinco de las seis mejores futbolistas del mundo. ¿Y la mejor? Batido de coco para aquel que dé en la diana. A la de una, a la de dos y a la de tres. Pues sí, como todos ya sabrán, a la altura del más grande de todos los tiempos, Diego Maradona, rejuas, con tetas y chichi, la ignota y a la vez sobresaliente, juas elevado a ene, Ada Hegerberg, que por cierto no aparecerá por esta ordalía de amazonas, abaratando definitivamente el balompíe, ya que ha decidido boicotear esta farsa en protesta con la Federación noruega. Dice la chica que pagan poco. La implacable ley de la oferta y la demanda, Ada. Los mercaderes no tienen nada contra vosotras.

 

La biología, una cabrona muy terca

Antes, Juegos Olímpicos, algo de basket y tenis, nuestras Arancha y Conchita. Y, para algunos frikis, Longo en ciclismo y los hermanas Polgar en ajedrez. Ahora, el trágala. Nos la metieron doblada, sin más. En todos los sentidos, el fútbol femenino es inferior al masculino. Elegancia, belleza, equilibrio, genio, emoción. Las diferencias de calidad, diversión y entretenimiento respecto a los hombres son sencillamente ofensivas. Bastantes pachangas se padecen ya en el deporte rey masculino para acabar de degradarlo del todo. Entre las apuestas y los partidos de casados y solteros, lo llaman fútbol femenino, se acabarán cargando el noble arte del balompié.

La monarca expelió días ha. Las mujeres llevan muchos años destacando con esfuerzo y dedicación en competiciones deportivas. Sic.  Letizia, mejor de busto parlante en la telepropaganda de La Uno. Se le olvidó describir todo un mundo de ingeniería social llevado a cabo durante los últimos tiempos, hiperventilándose aún más estas psicóticas élites en los postreros lustros. Funesta maquinación. Terminar con la particularidad misma del ser humano, embistiendo para ello contra la distinción complementaria y enriquecedora de los sexos, pues sin esta diferenciación y esa complementariedad el ser humano, que es intrínsecamente sexuado, pierde la esencia misma de su ser. La ideología de género, el feminismo extraviado, los micromachismos, el lenguaje inclusivo, los derechos reconocidos a la mafia lavanda, esa sopa de letras que comienza por ele. Y, por supuesto, el deporte femenino. El fútbol, paradigmático. Creen, corticas, que es el quintaesenciado símbolo de la masculinidad. Perturbadas, como la profesora canaria que vindicando la matria, en vez de la patria, seccionaría la polla a la mayoría de los hombres. Muy maja, diga que sí. Fútbol, sexo y cervezas, las pasiones más primarias de los varones, a punto de extinguirse irrevocablemente. Fastidiosa biología que desear seguir perpetuando el éxito evolutivo. Será cabrona.

 

Ars longa, vita brevis

Un senador australiano, Barry O'Sullivan. Una abortista le dijo que del aborto sólo podían departir las mujeres. El senador, muy templado, le contestó: “En este país yo puedo escoger libremente mi sexo. Por tanto, decido ahora ser mujer. Continuemos”. Diestro y hábil. Obviamente, yo también deseo jugar en el Mundial de chicas. Y dentro del equipo, sabotear esta engañifa, procurando ser eliminadas en la primera fase. Me pido portero. Portera o portere.  Las guardametas de fútbol femenino son, en su mayoría, bastante más chistosas y torpes que Mr Bean. Prometo dejarme marcar los goles, sin caer jamás en los delirantes desbarres del salaz cómico británico. Y con el debido arte de fingimiento y disimulo acabar perdiendo hoy sábado ante nuestro primer rival. Y como intuyo que conocen de sobra cuál es nuestro primer enemigo futbolero, tan informados en futfemles imagino, no se lo diré. Hoy a las seis. Dediquen su breve vida a asuntos algo más fructíferos. En fin.