Calificaciones: Oblak (7); Arias (7), Savic (5), Giménez (7), Solano (5); Thomas (7), Rodrigo (6), Correa (5), Vitolo (3); Griezmann (5) y Kalinic (4)

También jugaron Lemar (6), Saúl (6) y Juanfran (7)

 

La alineación del Cholo dejaba a las claras que el Atleti pensaba hoy más en la batalla del próximo martes, cuando el ejército comandado por Cristiano utilice su arsenal atómico para vengar las afrentas y el repasito de una noche mágica y gloriosa. La eliminatoria está en el aire (aunque encarrilada) y lo del día 12 pasará a la desaforada historia rojiblanca ocurra lo que ocurra. Un chaval de la cantera ocupaba el lateral izquierdo, Kalinic suplía a Morata, a Correa y Vitolo se les asignaban bandas y enfrente esperaba un equipo sobrado de seriedad aunque carente de pólvora.

 

La primera parte puede resumirse en un duelo a cámara lenta, en un dominio infructuoso, en un encadenamiento de imprecisiones y en una incitación a la siesta. Las cosas no fluían, la pelota circulaba despacio y cada pase parecía demasiado previsible. Es difícil atender a los asuntos domésticos cuando va a estallar la tercera guerra mundial. Sólo Correa mostró algo de chispa al principio, porque Vitolo no aparecía, los dos mediocentros cubrían el expediente con cierta pereza y rara vez el cuero llegaba allá donde se fabrica el júbilo. Dos disparos de Griezmann y un regularcillo cabezazo de Giménez le pusieron algo de sal (tampoco demasiada) a comida tan tediosa, tan de hospital. Y para ayudar más al adormecimiento del espectador, el Leganés se limitaba a contener con oficio y hechuras de bloque bien formado.

 

Tras el descanso, las salidas de Lemar y Saúl (por Griezmann y el debutante Solano) parecieron animar a un Atlético que salió dispuesto a conseguir el necesario golito. Se fraguó enseguida, con internada de Correa interrumpida por zancadilla en el interior del área. A falta de Antoine, Saúl lanzó la máxima pena, Lunin rechazó y el medio alicantino aprovechó para marcar el único del partido, a puerta vacía y sin oposición. Desde ese momento, los rojiblancos controlaron, imprimieron mayor rapidez, los palos de la meta visitante repelieron dos lanzamientos (llevados a cabo por el black power rojiblanco, Thomas y Lemar) y parecía abocado el encuentro a una victoria solvente de los del Cholo.

 

Sin embargo, la inminencia del gran conflicto provocó que el Atlético reculara y el Leganés a ratos controlara el balón, pero sin inquietar la meta del milagrero. Los minutos pasaban faltos de historia y justo al final, cuando el sacerdote ya había bautizado al partido con el nombre de uno-cero, Mateu aceleró los corazones consultando al p..o VAR la posibilidad de penalti en el área colchonera. Aquello quedó en nada porque la masonería del Video Assistant Referee decidió no intervenir (son invisibles, pero ellos manejan los hilos del planeta) y el equipo de Simeone se hizo con una victoria gris, efectiva, previsible, mínima e incontestable. Después, los jugadores dieron la vuelta al campo y el público aun presente les brindó ánimo para lo que se avecina. Martes 12 de marzo, Apocalipsis Now.