Super Paco es uno de los porteros legendarios del fútbol español y uno de los mejores porteros de la historia del Sevilla junto con su amigo Paco Buyo, Unzue, Dassaev, Palop o Busto por citar algunos de los más significativos. Querido y respetado por la afición sevillista y la gaditana, así como por las aficiones rivales es un ejemplo de deportista y de encarnación de los valores del deporte.

En esta entrevista sencilla reflexiona sobre el fútbol y su trayectoria en los dos equipos de su vida, el Sevilla y el Cádiz y nos recuerda algunos de los momentos más bonitos de su dilatada carrera deportiva.

El mote de Super Paco le viene por su gran actuación en el partido España-Bulgaria clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Montreal 1976, ¿Como recuerda ese partido?

Recuerdo bien ese partido que fue importantísimo para nosotros. España necesitaba puntuar en Bulgaria para clasificarse para Montreal y gracias a mi buena actuación a lo largo de todo el partido, la parada del penalti y el buen hacer de todos mis compañeros, lo conseguimos.

Sevilla y Cádiz los dos equipos de su alma.

En el Sevilla llegué de juvenil con 16 años, jugué en el Sevilla Atlético, y del Sevilla Atlético jugué cedido en el Cádiz dos años en Segunda División. Luego volví al Sevilla. En aquella época el Real Madrid y el Valencia se interesaron por mí, pero el Sevilla no me dejó marcharme al Madrid y entonces se llevaron a García Remón del Oviedo, magnífico portero.

En el Cádiz, aunque no estuve tanto tiempo como en el Sevilla, recuerdo esa etapa con muchísimo cariño. Con 36 años pedí la carta de libertad en el Sevilla y marché al Cádiz de nuevo, que entonces estaba en Segunda División. Ascendimos con varios partidos de antelación, fui ese año el portero menos goleado de todas las divisiones del fútbol profesional. En la siguiente temporada en primera me retiré jugando el último partido en el Sánchez Pizjuán contra el Sevilla. Pude así despedirme de la afición sevillista.

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Debió ser muy bonito ganar el prestigioso Trofeo Carranza con el Cádiz.

Así es, muy bonito. En el trofeo Carranza, en una época mucho mejor que la actual, estando en el Cádiz, en semifinales eliminamos al F.K. Sarajevo y en la final ganamos tras prórroga y penalties (paré uno y metí otro) al Gremio de Porto Alegre que venía como subcampeón de la Libertadores y de ganar al Sevilla F.C. en la otra semifinal.

De todos los grandes jugadores a los que se enfrentó, ¿Cuáles destacaría?

De los jugadores a los que me enfrenté debo destacar sobremanera a Cruyff, Vicente del Bosque, Santillana, Luís Pereira y Kempes .

¿Se sentía querido por el club y la afición sevillista?

Por supuesto que era muy querido por la afición, incluso la de otros equipos, en los que nunca jugué, me mostraban su afecto. Hoy día viajo mucho con el equipo y la directiva del Sevilla FC a los partidos de Champions o UEFA y voy a todos los partidos de casa, siempre acompañado de Lola, mi señora.

¿Cuáles fueron las mejores paradas que recuerda?

Recuerdo muy buenas paradas en muchísimos estadios pero destacaría el penalti parado a Bulgaria. También me viene a la memoria una actuación espectacular en el Nou Camp, cuando terminó el partido 3-3. Cruyff y yo tuvimos que ir al centro del campo a saludar, con la grada llena de pañuelos. Igualmente me ocurrió en el viejo Sarriá con Solsona. En Adana (Turquía) con la Olímpica en un partido que acabó 0-0 recuerdo una actuación memorable.

¿Hay algún fallo clamoroso que recuerde?

Recuerdo una cagada gorda en un partido amistoso contra Rumanía con el Sevilla en el homenaje al fallecido Pedro Berruezo. En un balón fácil me lo cambie de manos por la espalda y la pase bien jugada al lateral izquierdo saliendo en carrera y me llevé una gran ovación de la grada. A los pocos minutos realicé una acción similar pero está vez se la pasé al delantero rumano que marcó a puerta vacía.

Estuvo seleccionado con la absoluta, pero no llegó a debutar, ¿una pena no?

Efectivamente, una pena. Jugué en los sub 20 como capitán, en los Juegos Olímpicos de Montreal y en 14 o 15 ocasiones fui convocado como tercer portero en la selección absoluta, pero nunca jugué.

Dio el relevo a otro Paco, que también fue muy grande bajo los palos, Paco Buyo...

Respecto a Buyo, me una gran amistad, fue muy buen compañero y fenomenal meta.

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¿Cuáles son los mejores recuerdos de su etapa como jugador?

Guardo con mucho orgullo dos trofeos conseguidos de manera individual. En mis tiempos era muy importante el trofeo Fabuloso del fútbol español, donado por Ruiz Mateos. Elegía al ganador la prensa española. Joaquín Prat me lo entregó en el hotel Los Podencos en una preciosa gala.

No era menos la medalla de oro al mejor jugador de España, esta la donaba Radio Nacional de España. Me la entregó Pablo Porta en TVE en un evento maravilloso, plata fue Cruyff y bronce Luís Pereira.

¿Todavía sueña que tiene que salir a jugar?

Sueño que todavía que tengo partido en muchas ocasiones, pues el fútbol es mi pasión y no se me puede quitar de la mente.