Revisamos la contribución al cinematógrafo de dos pioneros de la primera hornada española: Eduardo Jimeno e Ignacio Coyne, a la sazón empresarios.

 

Eduardo Jimeno (1870-1947) es el pionero por antonomasia de la industria cinematográfica española.

Este empresario zaragozano fue el autor de la primera película española conservada, Salida de misa de la Iglesia del Pilar de Zaragoza, rodada el domingo 5 de noviembre de 1899; su importancia histórica, por tanto, es capital, al tratarse de la única cinta española del siglo XIX que ha llegado hasta nosotros.

El historiador del cine Agustín Sánchez Vidal describe así la filmación de tan singular ensayo: "Consta de un solo plano, obtenido desde una posición elevada y desviada a la izquierda respecto del eje perpendicular de la llamada Puerta Baja de la basílica del Pilar de Zaragoza” (Cfr. Realizadores Aragoneses, 1999, p. 8).

Alentado por la buena acogida popular de la cinta –proyectada mediante el sistema Lumière–, Jimeno repitió el experimento ofreciendo una nueva entrega, Saludos, filmada una semana después en el mismo lugar: a diferencia de la anterior, en esta ocasión el público filmado sí fue partícipe de su papel, saludando a la cámara.

 

El caso de Ignacio Coyne (1872-1912) resulta no menos significativo. Nacido en Pamplona y establecido en Zaragoza, y procedente de una familia de fotógrafos, Coyne centró su actividad en el incipiente medio, abordando la realización y la exhibición.

Sus primeras experiencias cinematográficas datan de 1904, estando reunidas bajo el título de Escenas callejeras, y que en efecto agrupan una antología de cortometrajes filmados en las calles de Zaragoza.

Coyne fue asimismo el creador del denominado “Cine-Parlante Coyne”, practicado en su sala de proyecciones y consistente en la proyección de los filmes con el acompañamiento de discos sincronizados Chronophone.

Reportero cinematográfico, filmó –junto al operador Antonio Tramullas– la Guerra de Marruecos en 1909, entregando una serie de cortos antes de su prematuro fallecimiento en Zaragoza, en 1912.