Desde el pasado miércoles 23 de Enero hasta el domingo 27. Séptima edición. Como todos los años, el más abracadabrante de los despiporres. Un público absolutamente entregado, frenético y muy fuera de sí. El puro despelote, la más insólita de las purificaciones, la más entusiasta de las catarsis. Todo el personal vociferando, aullando, perdiendo el seso. En esta ocasión, todas las películas singularmente funestas. Pésimas, como debe y deben ser. Por lo general, se aplaude mucho en las sesiones. Si la peli es chunga de cojones, aquellas que van destinadas a friquis singularmente chiripitifláuticos, se hacen bastante chirigotas para apaciguar un poco la guisa. Cuando hay un relámpago glorioso, la gente se anima, encomia, vivaquea, realiza delirantes chistes, abuchea, silba, enloquece. Imperecedero.

Se inició todo este fastuoso y caótico embrollo el miércoles con un desternillante homenaje a Charles Bronson. El justiciero de la noche, un gustazo. Luego es un no parar. Nos regocijaremos con imitadores de Tarzán o, también, con repelentes encarnaciones del Yeti. Se aplaudirá el vigesimoquinto aniversario de Street Fighter: La última batalla, en una sesión especial en la que estará presente Steven E. De Souza, director del filme. ¡Van Damme eternízate! Se estrenará Fuck you all, el documental definitivo sobre uno de los peores directores de la historia, Uwe Boll. Por último, las parodias de los filmes de simios serán el eje de todo el festival. Una currada programación dedicada al “peor cine de simios”. De esta manera, gorilas de felpa, actores enmascarados de orangután, émulos de pacotilla de Tarzán y los plagios más desvergonzados de King Kong serán las estrellas del certamen. Nuestro querido Carlos Palencia, el Oso para los amigos, uno de los organizadores del evento, nos explica a este respecto que “los monos son sinónimo de diversión, por eso lo tuvimos muy claro a la hora de escoger la temática principal, ya que pretendemos que esta octava edición, la más ambiciosa hasta la fecha, sea la más divertida de la historia de CutreCon". Lo está siendo y lo será, Carlos.

 

Las joyas de la corona

Luego llegarán los dos momentos cúspide de esta bienaventurada muestra de cine cutre. La principal, la mierda más grande jamás vislumbrada por ojos humanos Se llama Suburban Sasquatch. Es la polla. De un fulanete que hace cine sobre leyendas del mito Bigfoot. El tío se lo cree, lo vive, quiere hacer una peli de eso, está flipado con estas cosas. Él sabe que es mala, pero se da cuenta de que la gente se ríe, se siente feliz viéndola y todo le parece de puta madre. El memorable monstruo de la cinta es un tipejo ataviado de Bigfoot con los pezones como pizzas. Un impar desfase. Y, tatachán, redoble de tambor, el gran momento de la Cutrecon, sin duda, se llama Pedro Temboury, director de la perfecta Karate a muerte en Torremolinos. El director malagueño, cuya obra más genial sigue siendo la inolvidable Ellos robaron la picha de Hitler, recibirá el premio Jess Franco 2019 en reconocimiento a toda su carrera.

Cinco días de proyecciones, diecinueve películas repartidas en pases gratuitos y de pago en las sedes del evento. Palacio de la Prensa, la Cineteca de Matadero y el Auditorio del Centro Cultural Casa del Reloj. Legazpi nos aguarda. Tan solo resta pasárnoslo en grande. Y lo haremos. En fin.