Esta última semana todos los medios de comunicación y las mal llamadas “redes sociales” nos están “quemando el cerebro” con el tema de los incendios de la Amazonia brasileña, culpando al presidente de Brasil Jair Bolsonaro y a sus políticas de la catástrofe ambiental. Algún partido de ultraizquierda ha llegado a afirmar que el capitalismo es incompatible con la vida, olvidando el "pequeño" detalle de que el comunismo es responsable de más de 100 millones de muertos.  Y no hablemos de la “política de tierra quemada” practicada por el comunismo.

 

Pero vamos a los datos científicos y dejémonos de intoxicación. Hace unos días la NASA publicó un informe científico basado en fotografías realizadas desde satélites que muestran claramente una actividad normal de los incendios en comparación con los últimos 15 años. También se comprueba que países limítrofes de Brasil como Venezuela Bolivia están siendo mucho más afectados por el fuego. En datos porcentuales, aunque se hayan producido más focos en Brasil, los incendios están afectando en mayor medida a Venezuela y a Bolivia, dos países por cierto donde gobierna la ultraizquierda, pero de eso no se habla.

 

Por otra parte, según datos aportados por el Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil (INPE), el porcentaje de superficie de selva amazónica quemada, aún siendo un catástrofe, es mucho menor que otros años, sobre todo si se compara con los 160.858 km2del año 2005, cuando por cierto gobernaba la izquierda en Brasil.

 

En una entrevista concedida a la revista Forbes, el científico estadounidense Daniel Nepstad, uno de los mayores expertos del mundo en la Amazonia, afirma que "todo lo que estamos escuchando a raíz de los incendios de las últimas semanas es pura basura, sin ningún argumento científico".

 

Doctor en Ecología Forestal por la Universidad de Yale, Nepstad, presidente y Fundador de Earth Innovation Institute, ha trabajado en la Amazonia brasileña durante más de 30 años, publicando más de 160 documentos y libros sobre los procesos ecológicos de los bosques amazónicos.

 

Nepstad afirma que el número de incendios es sólo un 7% mayor que el promedio de la última década. Dicho aumento se debe a los incendios de matorrales secos, muchas veces naturales, además de la quema de árboles por parte de grupos que pretenden la recalificación de los terrenos para uso ganadero entre otros. Esto sucede con mucha frecuencia en Bolivia, país limítrofe en el que el incremento de los incendios supera a los de Brasil. Existe un consenso generalizado para la protección de la cuenca del Amazonas y desde que se introdujo la Ley Federal que reducía al 50% el margen de explotación, se ha seguido restringiendo hasta la actualidad, en el que el 80% de los bosques están blindados ante su explotación.

Cada uno que saque sus conclusiones, pero no nos dejemos intoxicar con la propaganda que inunda el 99% de los medios de comunicación y las redes sociales.