¿Por qué las mujeres son tan malas las unas con las otras? 

Considero que la rivalidad entre mujeres, desde el punto de vista antropológico, se origina en el hecho de que estamos programadas genéticamente a encontrar parejas y reproducirnos para darle continuidad a nuestra especie. Nuestro objetivo primario, esencial por excelencia, no es el de maquillarnos, pasar el día de compras en los centros comerciales, escribir libros o cocinar. Sino que nuestro principal objetivo es el de procrear. Y para llegar a cumplir con éxito nuestro objetivo, y no dejar que la humanidad se extinga, debemos encontrar las parejas idóneas con quienes poder hacer esto, y además, mantenerlos a nuestro lado, para hacer otros hijos y criarlos, porque el cachorro humano es el cachorro que más necesidad tiene de cuidados y mimos. Es el animal que más larga infancia tiene: unos 18 años en general. Aunque algunos la alargan por ahí por los 38. Todo esto viene ya apuntado en esos cromosomas con los que nacemos. Y de esta función primordial no nos salva ni el feminismo, ni la emancipación. Y si dejamos de lado los artificios del progresismo y el tan sonado empoderamiento femenino, la función de la mujer es esta: dar a luz cachorros humanos VIVOS. 

Bueno... siendo esta la realidad biológica femenina, es normal que las hembras estemos en continua rivalidad. Debe ser que lo tenemos grabado en el cerebro reptiliano, como el miedo a las arañas o las serpientes. 

Bueno, bueno... pero ¿por qué después de casarse y después de tener hijos, aún así, siguen siendo malas las mujeres? Yo considero que la maldad, el odio y la envidia, llegan por la falta de higiene psicológica y mental. La psicología sostiene que no vemos a la gente tal y como es ella sino tal y como somos nosotros. 

Desde mi experiencia personal sigue siendo fascinante a la vez que horrible, darme cuenta que puedo despertar en mujeres totalmente desconocidas, en mujeres que jamás herí, que jamás humillé, que jamás insulté y ni siquiera interaccioné con ellas de ninguna de las maneras, simplemente conocerlas, un rencor, un odio, unos sentimientos negativos sin fundamentos, motivo por el cual decidí investigar sobre este fenómeno. Entiendo que todos esos sentimientos que despierto en ellas, no tiene nada que ver conmigo. Creo que se debe a una cantidad inmensurable de estereotipos y creencias, de miedos y complejos, escondidos o no.

Medité sobre ello, primero porque me interesa a mi. Soy la primera afectada. Y estoy segura que muchas lectoras (o incluso todas), han sentido en algún momento lo mismo. 

Una profesora canadiense, Tracy Vaillancourt, realizó un estudio llamado "Intolerancia hacia las compañeras sexy" en donde observó y registró la reacción de las chicas de la Universidad al ver una compañera rubia en dos posturas diferentes. En la primera situación, la joven llevaba zapatillas, vaqueros y una camiseta normal, y en la segunda situación, la misma joven llevaba una vestimenta sexy y provocativa. Conforme los resultados del estudio, las mujeres manifestaron un 85% más de agresividad indirecta (los hombres usan la agresividad directa) hacia las compañeras más atractivas. Los investigadores sostienen que esta agresividad entre las mujeres comienza en el colegio, se agrava en el instituto, se perfecciona en la universidad y persiste en la vida adulta, en los trabajos. Vaillancourt añade también, que la competición entre las mujeres, tiene que ver muchas veces con llamar la atención al hombre, partiendo de la teoría de lucha entre los machos por sus hembras, de la que habla la Teoría del Evolucionismo de Darwin.  

Llegué a la conclusión, de que en la mente de esas mujeres que odian sin razón a otras mujeres, la imagen de una mujer "que está buena", que se cuida, que tiene una imagen impecable, es en realidad la imagen de una mujer fresca. En su mente esta clavada la siguiente creencia falsa: "Una mujer decente no tiene tiempo de cuidarse. Ella es una madre ejemplar, trabaja, cuida de su casa, además tiene un blog de cocina... por lo tanto tiene que ser gorda y descuidada. Ya que no le queda tiempo para "tonterías" de esas como ir al gym, a la peluquería o al centro de estética." Por lo tanto, las mujeres guapas, que se cuidan y tienen un aspecto envidiable, son unas frescas. Una mujer que tiene tiempo para cuidar de sí misma, ¡no puede ser a la vez una mujer seria, una mujer decente! 

Otra creencia falsa es que, si has pasado los 40 y estás hecha un pibón, necesariamente es porque o has tenido una vida muy fácil de "pija" o has sido alguna mantenida cuyo marido es un millonario y se encarga de todo, ya que, a las mujeres verdaderas, las que curran todos los días, se les nota la edad y sus signos con creces. Si yo no estoy tan buena como ella, pues ya tenéis la explicación. 

Eso es lo que hay en la mente de este tipo de mujeres. Necesitan que yo sea una fresa para que ellas puedan vivir tranquilas consigo mismas. Porque si ella fuera como yo, ella estaría obligada a mantenerse igual de bien que yo. Es decir, hacer unos esfuerzos que no está dispuesta a hacer, y tampoco tiene ganas...Y se decanta por elegir el camino más fácil. Creer que yo soy una fresca, una mantenida o una pija. Y que ella es una mujer, madre y trabajadora que no tiene tiempo de tonterías. Y ahora que estableció que yo soy una fresca y ella no, pues puede seguir tranquila con su vida, así como lo hizo hasta ahora. Este tipo de mujeres consideran a las mujeres sexy y guapas una amenaza hacia su postura en la sociedad. Ellas usan el chismorreo para desmoralizar la competencia y a sacar de ahí a las rivales del mismo sexo. Estas actitudes tienen su origen en nuestro pasado evolucionista, en donde las mujeres se necesitaban las unas a las otras para criar a los hijos. Y no podían permitirse usar la agresividad directa, y recurrían a este tipo de agresividad indirecta. 

Estos son los pasos (rápidos e inconscientes), a través de los cuales me vuelvo en unos segundos una fresca, para alguien que me vio una sola vez y le molestó mi presencia. 

Pero la realidad es otra. Las mujeres que odian sin motivo a otras mujeres, lo hacen por una sola razón: porque se han comparado y no les gustó lo que sintieron.  Se sienten inferiores, sienten la necesidad de rebajar a la otra mujer a su nivel, y a partir de ahí empiezan los insultos, la envidia, el odio y todos esos pensamientos negativos. Es más fácil buscar culpables que reconocer nuestros defectos.

El mundo es un espejo que constantemente nos muestra, ya no solamente las cualidades, sino también los defectos. Así que, en los ojos de los demás, siempre seremos otra cosa...

Los juicios e insultos más duros y desestabilizantes que recibí, fueron por parte de mujeres, y además, mujeres que no me conocían, o apenas me conocían personalmente. En su momento me dolieron, obviamente. Pero con el tiempo, entendí cuanto dolor, autoestima baja, no aceptación y basura sin reciclar, existe en ese subconsciente, y sonreí. Y aprendí a amar más.