El Jurado del crimen de los tirantes acaba de declarar que Rodrigo Lanza mató a Víctor Laínez de manera imprudente y que su intención cuando le agredió no fue acabar con su vida sino causarle lesiones. De esta manera, queda descartada la condena de 25 años de prisión por asesinato que pedían tanto la Fiscalía como las acusaciones particular y popular y el acusado solo podrá ser condenado en sentencia por un homicidio por imprudencia, tal y como solicitaba la defensa.

El tribunal popular ha considerado probado que el amigo que estaba con Lanza en la madrugada del 8 de diciembre de 2017 en el bar Tocadiscos le comentó que  la víctima era de extrema derecha o neonazi, pero da por acreditado que le dijera que llevara tirantes con los colores de la bandera española. 

Tampoco ven probado que durante la conversación que mantuvieron Lanza y Laínez el primero le dijera que aquel barrio era un espacio antifascista, pero los jurados sí dan por acreditado que el acusado dijo a sus amigos que la víctima lo había llamado "sudaca".

Viene al pelo una reflexión de Juan Antonio Lopez Larrea en el Cadenazo, la cual transcribimos:

Fíjense, se me ocurre que podría pasar que cualquier chaval entrara un día en un bar y que solamente por llevar, digamos que un cinturón con la bandera de España, fuere insultado, vejado y amenazado por una piara de pandilleros amacarrrados y crecidos por la dudosa superioridad del número.

El chico, que no quiere lios, sale por la puerta dispuesto a irse con la música a otra parte. Pero... uno de los puercos, precisamente el que ejerce las funciones del bocachanclas más pasado de zarpa, sale sigiloso detrás de él, mete su mano en el bolsillo de la sudadera y la saca enguantada con un puño americano y... justo en el momento en que va a desnucar a traición al muchacho... éste saca un 38 especial, de marca indiferente, pero que ladra sus seis cartuchos de punta hueca, como un mastín del pirineo.

El gorrinete, chorreando sangre por seis bujeritos del tamaño escaso de uno de sus piojos favoritos, justo antes de entregar su alma a la puta madre que adoren estos tipos, alcanza a pensar: "coño, esto no era así".

Una vez detenido el joven y perverso asesino fascista, un avezado periodista le preguntó: "¿porque lo hiciste?".

El chavalín, con la tranquilidad del que sabe que va a leer mucho y durante mucho tiempo, pero que no le faltará el tabaco, la ropa limpia y el cariño de sus seres queridos, le respondió:

"Pues mira capullo: me acordé de Victor Lainez, de su madre llevándole flores, de los amaneceres que nunca vió, de la lluvia que nunca mojó su pelo, su cara... y me acordé también de su asesino -reincidente- celebrando con cava su excarcelación a los 4 días..."

Hay sentencias que lejos de imponer miedo... lo dispersan.

Tiempos nuevos, tiempos salvajes... toma un arma, eso te salvará.