Augusto Hidalgo, alcalde de Las Palmas de Gran Canaria

Es evidente que la labor que están realizando los llamados –bancos de alimentos- es encomiable, sin embargo son muchos los políticos que les están haciendo la vida imposible, dando la sensación que los quieren eliminar, sin tener en cuenta la enorme labor altruista que están llevando a cabo, donde una serie de personas se dedican en cuerpo y alma a paliar la –hambruna- que padecen muchos ciudadanos españoles y foráneos, sin obtener nada a cambio, donde solo y por –caridad- se involucran en hacerle la vida más fácil a muchas personas necesitadas, haciendo un reparto proporcional de los alimentos que poseen obtenidos de manera gratuita, que  la gran mayoría proceden de donaciones que realizan los grandes centros comerciales, supermercados y personas anónimas, etc.

 

No obstante, el comportamiento de muchos alcaldes, como es el caso del de Las Palmas de Gran Canaria demostrando una ruindad –execrable-, les niegan la cesión de un local para que sigan ejerciendo esta gran labor humanitaria, lo que están generando que en muchos barrios de la capital no se pueda realizar este reparto –preceptivo-, con los perjuicios que le crean a muchos ciudadanos que dependen en estos centros para poder paliar el hambre que les aqueja.

 

Es este caso el ayuntamiento de la capital gran canaria, su alcalde Augusto Hidalgo, están obligando al –cierre- de muchas de estas instituciones, dándose la circunstancia que se gastan cientos de millones en realizar obras que los ciudadanos rechazan como son la –metro guagua- que tiene la ciudad patas arribas, desde hace más de dos años, con calles intransitables, ya que las mismas están en obras permaneciendo cerradas al trafico rodado perjudicando a los comercios existentes en las mismas que han visto como sus ventas han caído vertiginosamente.

 

La Onda Atlántica algo innecesario, y que esta generando unos gastos millonarios, y que dada su ubicación y estructura –afea- más que embellece la zona donde está instalada.

 

Hace algunos años un doctor ingeniero industrial, Rafael Cabrera Rodríguez, realizó un proyecto consistente en una especie de telesférico bastante racional, con el objeto de unir la zona del puerto con la parte alta de la Isleta, cuya vista sobre el área portuaria luciría de manera esplendida para sus potenciales usuarios, los intelectuales gobernantes de la ciudad, especialmente Hidalgo, Doreste y Ramírez, rechazaron de plano esta obra arquitectónica, para endosarnos la Onda Atlántica, sin pensar en los costes millonarios de la misma.

 

Los –bancos de alimentos- están realizando una extraordinaria labor, y los políticos en vez de poner pegas para la subsistencia de los mismos deberían actuar con más decencia, colaborando con los estos sin ponerles cortapisas, -y palos en las ruedas-, lo que ha producido que muchas zonas de la capital se este quedando sin estos centros, y por consiguiente, sin ayudas a estas personas que asistían a los mismos en busca de los alimentos más básicos.

 

Los que tenemos una cierta edad recordamos la gran ayuda del Plan Marshall a Europa, aprobado por el Senado de los EE.UU., el 14 de abril de 1948, cuyo objeto fundamental fue ayudar a la reconstrucción de varios países europeos que habían sido destruidos durante la II Guerra Mundial, así como colaborar con la situación caótica que sufrían, además de la destrucción, enfermedades generadas por la mala alimentación, el frío, la desnutrición y la hambruna, etc, remitiendo medicinas y alimentos, que se repartían en las parroquias, consistentes en leche en polvo, queso y otros productos perecederos.

 

Este Plan fue concebido por el General estadounidense George C. Marshall (1880-1959), siendo Secretario de Estado USA, de ahí la denominación que recibió el mismo. Este destacado General había sido Jefe del Estado Mayor del Ejercito americano, galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1953, por su ayuda a la reconstrucción europea después de la II Guerra Mundial mediante el Plan que se lleva su nombre.

 

De generarse un acontecimiento de estas características, dudo que los EE.UU. nos ayudasen, por el comportamiento cerril de los presidente Rodríguez Zapatero, cuando despreció a la bandera de las barras y estrellas en un desfile con motivo de la Fiesta Nacional Española del 12 de octubre de hace unos años, y por el actual en funciones Pedro Sánchez, por reunirse con el presidente de Irán el enemigo número uno de los Estados Unidos de América.

 

Además de estos bancos de alimentos en España hay otras instituciones que indudablemente tienen más –caché- que estos centros citados, como son Caritas Diocesanas, y otras que le dan a las personas que atienden una mayor cobertura, como es el hospedaje y las tres comidas diarias, a un buen número de indigentes.

 

Pero estos políticos de nuevo cuño acceden a la política buscando solamente los beneficios que la misma les pueda proporcional, las necesidades y los dramas que puedan existir en las ciudades o pueblos donde gobiernan les importa una higa, obviando cuanto acontece relacionado con estos graves –incidentes- sociales y humanitarios.

 

En la ciudad de Las Palmas aparte de ese abandono citado, también se nota una gran suciedad en algunos barrios, algo que la oposición le critica al grupo de gobierno, solicitándole que solvente estos problemas que denigran a nuestra capital quitándole ese empaque, que siempre la ha acreditado como unas de las ocho ciudades más importantes de España. Es lastimoso ver también en el estado en que se encuentran los bancos de la avenida marítima, donde sentarse es imposible dada la inseguridad que acreditan los mismos averiados y sucios.

    

Es evidente que el gobierno que preside Augusto Hidalgo quiere pasar a la historia de la ciudad de Las Palmas, como unos regidores ejemplares y dignos de mención, algo que no van a conseguir dada la ineptitud que vienen acreditando los componentes del gobierno del consistorio capitalino, donde tratan de perpetuarse por haber metido a la ciudad en ese laberinto, llamado la –metro guagua-, disponiendo con una de las mejores flotas de guaguas municipales existentes en nuestro país, dada la gran cantidad de vehículos de los que dispone, así como también por la modernidad de los mismos.

 

Yo le rogaría a Hidalgo y a los concejales que forma el grupo de gobierno, se impliquen más en realizar cosas que son necesarias para el funcionamiento de la ciudad de Las Palmas, y abandonen esa idea peregrina de la -metro guagua-, que posiblemente le va generar a nuestra ciudad un caos circulatorio, y un enorme coste dinerario.

 

Como ya vienen profetizando la mayoría de los taxistas, y así como también los mismos conductores de las guaguas municipales, que manifiestan que el servicio que prestan las actuales guaguas, cubre sin ningún problema las necesidades de cuantos habitan en la ciudad sin que sea óbice las distancias, ya que estos vehículos cubren con holgura el casco y toda la periferia de la ciudad. 

 

Juan Dávila-García