Todas las crías tuteladas por el Estado en la ínsula mallorquina pudieron ser prostituidas. Y, desde luego, más allá de las fronteras baleares. La noticia aparece justo cuando la funesta ministra de Deseducación, Isabel Celaá, asevera, con sus aires de oligofrénica profunda, que los niños son propiedad del Estado y no de los padres. Ambas noticias, tan machihembradas. Trama pederasta que empapa todas las instituciones del Estado.

¿Cómo va a poder denunciar la Fiscalía esta hedionda confabulación si La Garzona, nueva Fiscal General del Estado, fanfarroneó en su día de que sus compis, fiscales y jueces del Supremo, taladraban el culo a las niñas durante su visita, cursillitos de formación mediante, a la colombiana Cartagena de Indias? A fuer de las chantajistas informaciones vaginales, éxito garantizado.

La Lola y sus villarejas pláticas. Encubrimiento de gravísimos delitos. Los pederastas en el poder, certeza moral cada vez más indiscutible. Estamos en manos de enfermos muy depravados. Más certidumbres. No solo es una cuestión de las clásicas sociopatías sociatas, el pringue afecta a todo cristo.

Servicios secretos, clave

En la ecuación anterior falta la tercera y gran incógnita. Servicios secretos y Estado profundo. Las cloacas de las cloacas. Una senda muy oscura de ratas y desechos. El tenebroso vínculo entre las alcantarillas franquistas y el Régimen del 78. Atado y bien atado, memento. Durante los últimos cuatro decenios, rememoremos sucintamente. Archivo Jano. Operación Tenedor. El Watergate de Génova. Perote y sus cintas. El Echelon español. El informe Purificación. La cacería contra Mario Conde. Las razonables dudas sobre el "incendio" del Hotel Corona de Aragón. O, por no aburrir al lector, la escalofriante Operación Mengele, nuestro particular MK Ultra. Experimento con narcóticos que dejó entre 700 y 1200 muertos, sobre todo mendigos y yonquirulos, que eran raptados por los servicios secretos españoles del CESID (antiguo CNI) utilizando esos ensayos para continuar su guerra sucia. Incluso les tajaban el cráneo para introducirles un chip. Operaciones negras. Nadie paga por los crímenes cometidos.

Y el 11-M. El quid de tantas cosas. Los atentados de falsa bandera. Masacres para atribuir los asesinatos a quien no los cometió. Con el ineludible auxilio de los maderos: destruir pruebas auténticas, crear pruebas falsas.

El informe Royuela

Síntesis. Según los documentos que obran en poder de Alberto Royuela, de puño y letra del fiscal José María Mena, existía una ominosa mafia criminal presuntamente dirigida por este fiscal de Barcelona, ya jubilado, cuyo sicario predilecto era un sargento de policía de apellido Ruiz.

Éste recogía encargos para asesinar a ciertos testigos que fueran dañinos para una determinada autoridad, así como “trabajitos” de hostigamiento, incendios y sabotajes contra los familiares del asesinado o aquellos testigos que pudieran, siquiera levemente, levantar las alfombras del Poder. Acoso sistemáticamente organizado, en inglés Gang Stalking. Los esbirros de gatillo fácil, teledirigidos por el propio Estado, para que no saliera a la superficie la verdadera y criminal naturaleza de ese mismo Estado. Añadan las armas psicotrónicas, acoso electrónico, no es ciencia ficción lectores de ECDM, para apuntalar el horror.

Si miras al abismo, este te acaba mirando a ti

Los 30.000 papeles de Royuela, un abismo inhumano. Estaríamos hablando, en principio, de más de 800 asesinatos perfectamente planificados. Y documentados. Prevaricación de las más altas magistraturas. Redes de sobornos. Jueces untados para interrumpir los casos que pudieran reventar el asqueroso Sistema. Forenses comprados para que se archivasen los asesinatos probados. Mediante envenenamiento, por ejemplo. O, también, otros asuntillos. Felipe González, limpio ante la verosímil posibilidad de que hubiera fundado la banda asesina GAL. Las dudosas muertes de Antonio Herrero, Gutiérrez Mellado, Antonio Guerra, hermano de Alfonso. O del juez Roberto García Calvo. Tramas criminales dentro del propio y coronado Estado conectadas a través de las logias masónicas radicadas en Sudamérica. La transnacional del espanto.

Un horror apenas vislumbrado

Un horror. Sin más. Otra puntita del iceberg tan solo. Probablemente, muchos fiscales Menas pululando por ahí. Si todo lo anterior fuera cierto, pregunta. ¿En manos de quién hemos estado y seguimos estando? Echen un ojo a la web que relata el espanto parcialmente entrevisto: http://www.javierroyuelasamit.com/. Como muestra, les enlazo un pequenísimo botón de muestra. La rarísima muerte del extraordinario y valiente periodista de COPE, Antonio Herrero, cuestionando hasta su extraño óbito la versión oficial del caso Alcacer. Se cierra el círculo. En fin.

https://www.youtube.com/watch?v=aYdfoIbBwLQ