Es falso que la exhumación de Francisco Franco dimane de un mandato de la Ley de Memoria Histórica, del Poder Legislativo, y de la sentencia del Tribunal Supremo.

Apoyarse en estos argumentos para justificar tamaña profanación carece de la más mínima legitimación.

Es falso que sea un logro de la democracia, cuanto la democracia no respeta derechos fundamentales.

Es falso que con ello culmine uno de los periodos más negros de nuestra historia.

Es falso que se quiera dar una versión torticera, espuria y dolosa de la España del Franquismo.

Lo que no es falso, es que se ha roto la convivencia entre los españoles, por el procés  independentista catalán.

Lo que no es falso es el reto vasco  apretando el acelerador para su autogobierno.

Lo que no es falso, las diferencias de los españoles según en la Comunidad Autónoma que tengan fijada su residencia.

Todo ello ha contribuido a un clima de desasosiego, de incertidumbre y a quebrar la paz y concordia entre todos los españoles.

En la historia de España quedaría reflejado como un periodo, eso sí, negro y trágico, que pulveriza una larga etapa de paz, convivencia y prosperidad.