A los muchos delitos que viene cometiendo el gobierno del Estafador Doctor y sus tiorrras y ambiguos se añade ahora el secuestro de los niños para “instruirlos” en su ideología estafadora, que en su perturbación mental creen o dicen creer que es la doctrina avanzada de la humanidad actual. No es nada nuevo, ya los soviéticos y los nazis lo hacían. Con ZP estaban con la “educación para la ciudadanía” de las leyes totalitarias. Los niños, en definitiva, no pertenecen a los padres, que son atrasados y con muchos rasgos “reaccionarios”, sino a los mangantes que se han apoderado del poder a base de mentiras y estafas.  La fraseología con que disfrazan sus pretensiones es simplemente repugnante, y ya entonces tuve ocasión de decir algo a propósito de Savater, que descubría de pronto un curioso totalitarismo (https://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/educacion-para-la-ciudadania-y-totalitarismo-38300/ ).

 

      Creo que el remedio no está en esa cursilería del “pin parental”, sino en explicar con claridad los derechos de los padres y sobre todo de los hijos, negados sistemáticamente por unos políticos criminales, no se sabe si más perturbados o más corruptos, empezando por el derecho a un padre y una madre reales y no a una parodia de ambos. Y sobre esa base definir claramente los propósitos y métodos de la enseñanza, sobre lo que reina una confusión absoluta. VOX puede hacer una gran labor en ese sentido. Es más, debe hacerlo, porque de la enseñanza, en particular de la enseñanza superior, depende en gran medida el nivel que alcance un país en cualquier terreno. Y precisamente la enseñanza superior, de la que dependen los demás niveles, es la que está peor y de la que salen las aberraciones corrientes.  Lo repito: una universidad que acepta la ley de memoria histórica ya se define como una universidad basura.

 

Estas tendencias tampoco son nuevas en España. En el Frente Popular de los años 30 están claramente expuestas por los partidos marxistas y otros. Por eso es indispensable estudiar aquella experiencia y enfrentarse a su versión actual. Entonces los criminales de “la mayor aberración que vieron quizá los siglos” fueron vencidos por las armas y la inteligencia bélica y política, pero no lo bastante desbaratados en el terreno de las ideas. Y esta es la labor hoy necesaria, al lado de la lucha directamente política.