Para mi, el debate no está en que si el gobierno de un Estado deba tener o no el control de la educación el debate está señores en el tipo de educación que debe impartir a nuestros hijos. Una educación atea, contraria a la unidad de la patria y con ello en contra de España como unidad de destino en lo universal, que encima intenta sin descanso corromper las mentes y los cuerpos de las personas para o bien hacernos simples máquinas idiotas o a la vez bestias salvajes esa no es la educación que debemos recibir.

El problema tampoco está en el Estado en sí el problema es quien dirige el Estado pues este no deja de ser una organización política que consta de unas instituciones creadas por el hombre, no por marcianos (aunque a veces lo parezca), para organizar su vida social lo mejor posible. Por ello siempre he dicho que el Estado no es el enemigo, como oigo decir por ahí. 
Pero, ¿se puede convertir en nuestro enemigo?, ¡por supuesto!, cuando ignora la ley de Dios y no sirve a los intereses del pueblo llevándolo a su perdición, pero entonces el pueblo tendría todo el derecho a levantarse contra el y echarle abajo, si fuera preciso, por la fuerza. 
 
La educación, moral, con la doctrina cristiana-católica en la mano, debe servir como ejemplo para intentar alejar las almas humanas de toda tentación de los vicios más mundanos y así ser nuestros cuerpos sanos también. En cualquier siglo y tal vez ahora más que nunca tenemos que conseguir un programa educativo ''integral'' que sea estrictamente moral (cristiano) y cultural o intelectual al mismo tiempo, recorriendo ambos caminos paralelos pues no puede haber un progreso o un mantenimiento real de la civilización sino se siguen impartiendo y manteniendo de forma rigurosa unos principios morales sólidos e inmortales. El Estado, trabajando codo con codo con las familias debe ser el que introduzca ese modelo de programa desde la escuela hasta la universidad y las personas que reciban ese programa deberían introducirlo a su vez en sus casas como un viento fresco renovador que ayude a purgar y con ello potenciar a la propia familia, núcleo esta de una sociedad.

Con un educación así seremos más libres al no tener que estar encima de nosotros todo el rato un Estado por estar descarriados. Con una mala educación nos ocurrirá todo lo contrario, como ahora.

En fin, el Estado debe servirnos para colmar nuestras necesidades de pan, bienestar y libertad, pero nosotros a cambio debemos colaborar para servir al Estado no sólo pagando impuestos como parece que sólo servimos ahora, no, ayudando entre todos en esa tarea haciendo de España una patria más sana y con ello más fuerte y poderosa. Pero, voy aún más allá, no sólo el Estado debe proporcionar pan, bienestar y libertades al pueblo también debe darle unas miras e ideales mucho más altos que esos pues una vida dedicada sólo al placer, al consumo, en una palabra, al materialismo, es un pueblo que no llega muy lejos siendo devorado fácilmente cualquier ''depredador'' del propio país o de fuera. Por ello, el gobierno de ese Estado, debe darle empresas colectivas que ayuden a superar la división social de luchas de clases o regionales y para eso no hay otro mejor ideal que el que hizo a España la dominadora del mundo en otros tiempos, ¿y cual es ese ideal?, el ideal imperial, es decir, las empresas exteriores.

Si hay en España una verdadera democracia, que no puede ser más que la llamada orgánica, sin partitocracias ni caciques en provincias, con una justicia también liberada de esa lacra y el pensamiento de un gobierno va más o menos como he dicho antes a mi la verdad que no me da miedo ni me quejaría de que el Estado sea el que dirija la educación de, si lo tuviera, mi hijo/a, todo lo contrario lo aceptaría sumisamente.

Resumiendo. Con gobiernos cobardes, de ''meapilas'' anticristianos y anti-españoles que no buscan más que el llenarse los bolsillos, que no buscan más que su propio beneficio individual y egoísta trasladando por desgracia ese pensamiento a una gran mayoría del pueblo como ahora y que no sólo no intentan engrandecer a España todo lo contrario atentan contra su unidad está claro que no se realizará nunca de nuevo ese ideal dicho por mi más arriba y España seguirá por tanto a la deriva.